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lunes, 21 de marzo de 2011

INVITACIÓN


   LA ASOCIACIÓN AMIGOS DE MARIÁTEGUI y DERRAMA
     MAGISTERIAL,
          tienen el agrado de invitar a usted y familia, a la presentación del
          libro: JUAN BASILIO CATACORA HEREDIA, Protomártir
     de la Independencia Americana , cuyo autor es
           el escritor José Luis Ayala.

Comentarios a cargo de los historiadores:
Dr. Hernán Amat Olazábal.
          Dr. José Tamayo Herrera.
Participación musical: Avelino Rodríguez.
 
         Día martes 22 de marzo del año 2011.
          Hora: 7.00 p.m.
          Dirección: Jr. Washington 1938. Cercado de Lima.
Edmundo Lévano La Rosa y Jorge Arteaga Salazar, agradecen
anticipadamente su gentil concurrencia.

domingo, 13 de marzo de 2011

CHURATA: GENIO DE LA CULTURA LITERARIA AMERICANA

   

Gamaliel Churata desde la niñez, cuando todavía era alumno del maestro y director José Antonio Encinas, en el Centro Escolar 881 de Puno (1907-1911), se propuso escribir una gran enciclopedia. Es con ese criterio que decidió trabajar primero El pez de oro y ahora que se publica Resurrección de los muertos, viene a ser una secuencia de un proyecto literario histórico mayor en varios tomos. Solo cuando se haya publicado todos sus libros, será posible entender a cabalidad la idea de la gran duración en el tiempo, la proyección genial de su propuesta y significado de su obra que representa una distinta forma de pensar desde los orígenes, cimientos y el fondo de América.
   Por eso y debido, la lectura de este libro no solo a otras razones desconcierta desde el principio. Sucede que está necesariamente ligado al primero publicado en la versión de Editorial Canata ( La Paz-Cochabamba , Bolivia, 1957) con un pórtico del mismo Churata y señala que fue escrito entre 1927 a 1957. Se trata en realidad de otra edición, toda vez que la primera cuando estaba casi en su totalidad impresa, al ser incendiada la imprenta, el libro fue convertido en cenizas.   
    La segunda edición oficial corresponde a los tomos I y II del II Festival del Libro Puneño (1987), editado con el auspicio de la Corporación de Fomento y Promoción Social y Económica de Puno CORPUNO (1), cuyo presidente José Luis Lescano Rivero, como buen humanista entendió el histórico valor del libro de Churata. Fuimos los promotores de esa edición y le pedimos a científicos sociales cuyos nombres no vamos a revelar, que escribieran el prólogo. Ambos insignes académicos arguyeron que no tenían tiempo para hacer un estudio analítico, pero por las conversaciones que tuvimos podemos respetuosamente aseverar, nunca leyeron ni entendieron a Gamaliel Churata.
    La segunda edición de El pez de oro, cayó en Lima en el más grande vacío y silencio sepulcral. El poder mediático no dijo ni una sola palabra. Al contrario, no faltaron quienes volvieron a decir que Churata era oscuro, demasiado barroco, un indigenista a ultranza cuya literatura estaba destinada solo a una especie de secta o logia oscurantista. No han faltado intelectualoides, diletantes y batracios envidiosos que desde la zaga en vano escupieron a la luna. Pero poco a poco, Churata fue leído y entendido. Hoy es el escritor que más interés suscita no solo en los países de habla hispana y está predestinado a permanecer como un ícono, como un genio de la literatura universal.
     Mucho tiene que ver la infancia como la atormentada biografía del autor de El pez de oro, las lecturas de La Biblia más otros textos religiosos y la formación que recibió de parte de Encinas y, el taller de talabartería de sus padres. Pero sobre todo las lecturas que hizo durante el tiempo que se desempeñó como bibliotecario práctico en la Biblioteca Pública de la municipalidad de Puno. De donde fue subrogado por haber auspiciado un homenaje con ocasión de la muerte de José Carlos Mariátegui (16/4/1930),  luego debido a la represión del régimen de Luis M. Sánchez Cerro, tuvo que huir a La Paz , Bolivia (1931), donde a salto de mata escribió Resurrección de los muertos, como todos sus inéditos que en buena hora permanecen en manos de un celador ejemplar y honesto churatólogo como es Riccardo Badini.
   Muchas preguntas sin duda se harán los lectores y algunas son: ¿Quién escribió este libro tan extraño y distante de la lógica cartesiana? ¿Cuándo fue escrito este texto tan cautivante? ¿Qué significa finalmente Resurrección de los muertos? ¿Cómo se lee este texto? ¿Cuál es en realidad su valor literario? ¿Por qué crear precisamente un Profesor Analfabeto para establecer un largo diálogo y discusión con Platón? ¿Para qué recurre a neologismos? ¿Por qué la insistencia en usar palabras quechuas y aymaras? ¿En vez de la trama de un texto teatral por qué no escribió un ensayo? ¿No es acaso el tema para un libro de la historia del pensamiento humano?   
    Este libro corresponde a la madurez intelectual, al conocimiento pleno de la cosmovisión, de las ciencias sociales, a la reflexión fecunda, a la práctica de la necrademia, al deseo de construir y deconstruir el idioma, a la madurez de escritor y ejercicio de una cultura literaria universal. Sin embargo, en el fondo se trata de una propuesta filosofante de Gamaliel Churata (seudónimo de Arturo Peralta Miranda). Nació por accidente en Arequipa el 19 de junio de 1897 (2) y murió en Lima, el 8 de noviembre de 1969. Zapatero en la niñez, lector zahorí de La Biblia , alumno de Encinas. Linotipista en Potosí (Bolivia) con el cura franciscano José Zampa, cofundador de Gesta Bárbara (1917), bibliotecario (3) en Puno (1920-1930), lector voraz, director de revista La Tea (1917-1919), fundador de la Generación Orqopata (1925) y el Boletín Titikaka (1926-1930). Periodista y político por convicción, necesidad económica y vocación en La Paz , Bolivia, donde en total vivió exilado 32 años.
    Desagraciadamente su vida personal estuvo marcada por una permanente y penosa tragedia humana como por constantes penurias económicas, por lo que alguna vez quiso dedicarse sin éxito a la minería. Fue director de una empresa periodística que fracasó, cuyo promotor fue Huayna Chuquihuanca (4). Se vio en la necesidad  de escribir libros de ensayo, discursos para políticos mediocres de turno en el poder, textos literarios, artículos para diarios y revistas, poemas y discursos fúnebres, todo por encargo. Por eso, alguien debería rastrear esa ingrata tarea para Churata pero que se vio obligado a realizar, porque cada vez que se producían cambios en la política boliviana, repercutían en los diarios y revistas que trabajaba. Pero más pudo su vocación literaria, escribió varios libros propios con la ilusión de publicarlos y formar una biblioteca capaz de exponer el curso del pensamiento humano, varios asedios a lo incognoscible, concepto tan grato para él y que se repite a lo largo de toda su obra. 
     La lógica intelectual, estética literaria y sobre todo dialéctica y textos filosofantes que se aprecian durante el desarrollo de los diálogos, corresponden al modo de pensar ligado a la cultura universal y humanista de Churata. Sin embargo, gran parte de sus reflexiones provienen más de la cultura aymara que de la quechua. De allí su originalidad y necesidad de recurrir a palabras y frases en esos idiomas, cuya traducción al español empobrece su significado y riqueza expresiva. Se trata a la vez de un escritor con una innata vocación y convicción de ser un subversivo semántico.   
   Acostumbrados como estamos a leer textos comprometidos con discursos escritos en los moldes de la lógica cartesiana, Churata desarrolla otra clase de escritura nada lineal, para que más bien sea una expresión literaria elíptica, tenga distintos ejes, sea libre y a la vez libertaria. La construcción de frases largas, el uso constante de otras categorías lingüísticas en otros idiomas, enriquece el pensamiento cosmogónico para contraponerlo al extremadamente racional de Occidente. Así, se trata de un destructor y reconstructor del pensamiento humano, no es exactamente un filósofo sino un creador filosofante. Es al mismo tiempo, un dramaturgo que expresa una realidad distinta y por tanto, la lectura produce una sensación cosmogónica, un análisis desde el otro lado del tiempo y diferente visión del mundo.     
    Ese libro por los hechos que se mencionan y relacionan, por los nombres de escritores y científicos, por las referencias al famoso Almanaque Bristol y debido a los acontecimientos que aparecen en el centro de la redacción, posiblemente pudo haber sido escrito en la Paz (Bolivia) entre 1950 y 1959. Aunque el proyecto haya nacido durante su permanencia en la Biblioteca Municipal Pública de Puno.   
   Pero, ¿qué significa formalmente Resurrección de los muertos? Se trata de un libro precursor con textos de descolonización cultural, pero al mismo tiempo, el inicio de lo que fue después lo real maravilloso y la interculturalidad. Servirá de modelo para que otros escritores escriban libros liberadores desde el eje a la periferia y de la periferia al eje. Demuestra que los muertos que resultan de la agresión cultural finalmente no mueren, están presentes en la cultura y devenir del tiempo. Es decir, amarrados a los orígenes y siguen viviendo en las manifestaciones diarias y permanentes. Además Churata teoriza sobre la supervivencia de los muertos en las diferentes culturas humanas.    
   El libro es mucho más claro que El pez de oro porque se trata de una obra de teatro, pero hay pasajes en los que elabora discursos filosofantes. Esa idea central proviene de la cultura aymara porque los aymaras tenemos tres almas. Cuando muere una persona adulta, a los ocho días, una de las almas regresa a la vivienda para convertirse en uywiri (vigilante, cuidante, celador). Se ocupa de vigilar para que no haya robos, nunca duerme, observa todo lo que sucede. La segunda alma regresa a la comunidad a los dos años, se asiste a la misa del pueblo para que sea purificada. A ese acto religioso se llama cabo de años, la familia se reúne para rememorar al difunto y celebrar el hecho de que habite en la comunidad convertido en una fuerza mágica y, gracias a ella madure los productos. La tercera alma regresa a los cinco años para convertirse en el aire que se respira, en lluvia, en una lejana estrella, habita el cosmos convertido en polvo sideral invisible. De modo que los muertos nunca mueren, se transforman, viven en los vivos y con los vivos. Están amarrados a la vida, a la eternidad. Entonces, la muerte sideral no existe. En ese pensamiento andino y cosmogónico no cabe la posibilidad de una reflexión judeo cristiana, aunque ahora la Iglesia Católica hace grandes esfuerzos para borrar esa forma de pensar, acepta la existencia de las tres almas, siempre y cuando que para cada una de ellas se haga hacer una misa y se pague “los derechos”.     
Otro valor literario que este libro tiene, es que se inscribe en la corriente de la escritura híbrida que empieza con Guaman Poma de Ayala y continúa con José María Arguedas. El uso de la escritura y en consecuencia de la literatura híbrida en este libro, consiste en el uso de un lenguaje que finalmente de la conjunción de elementos de distinta naturaleza idiomática. Viene a ser el proceso de composición y recomposición de la masa lingüística, en cualquier sociedad humana donde concurren varias culturas. Como en este caso los idiomas aymara, quechua, español y otros términos que impone la cultura dominante. En consecuencia, nada es definido. Todo se reelabora, todo está en ebullición debido a que cada idioma aporta, destruye, asimila y suma conceptos. Entonces, el idioma cambia permanentemente, tal como lo dijo Antonio de Nebrija. Así también el español cambia y tampoco permanece estático.
   Entonces, bien podríamos decir que Churata escribe en español andino híbrido, en español americano en plena formación y cambio. De modo que  nunca será definitivo. La hibridez idiomática es el resultado de la presencia desigual de distintas formas del habla porque provienen de diferentes vertientes. A modo de testimonio bien podríamos decir, así se habla el español andino con palabras y pensamientos cosmogónicos y metafísicos que provienen de distintos idiomas. Es un libro elaborado con el sumo de la cultura americana, pero además alimentado por la lectura de libros esenciales de la cultura occidental.           
   La creación de un Profesor Analfabeto para establecer un largo diálogo y discutir con Platón es sencillamente genial. Pero el Profesor es un personaje con una vasta cultura porque ha leído a los más importantes filósofos griegos, latinos, europeos, norteamericanos, etc., etc. Conoce toda la riqueza de la cultura occidental e irónicamente se guía por los escuetos conceptos del Almanaque Bristol. Churata se burla de Platón con razón y respeto, entiende su distinta forma de pensar frente a la vida y a la muerte, respecto a esta parte del mundo. Pero no sólo discute con Platón, lo llama  en aymara chua, chuita, que en español es plato, platito. Además, usa los recursos que brinda la trama teatral para demostrar que la cultura oficial es pobre, en cuanto no reconoce la personalidad colectiva de una sociedad distinta, la otredad cultural.
      Habría que preguntarse ¿quién es más analfabeto en referencia al universo que recrea Churata? El Profesor Analfabeto o Platón, no olvidemos que ahora no solo abundan profesores analfabetos, sino también académicos ignorantes, catedráticos ignaros, eruditos iletrados, intelectuales chambrías, críticos sin crítica, doctores incultos, decanos trafas, poetas chantajistas, licenciados profanos, antólogos fatuos, rectores indoctos, etc., etc. Pero ninguno de ellos sabe más que el Profesor Analfabeto de Churata. Ya quisieran tener esa vasta cultura, forma de hablar y escribir.
     Hay momentos en que el esquema del discurso y el lenguaje que proviene de la mentalidad y oralidad andina, seguramente es extraña a personas que no conocen el contenido de muchas palabras. Precisamente por esa razón, esta edición crítica permite al lector, debido a los conceptos e información el pie de cada página, tener datos para penetrar en el valor universal de esta obra. No han faltado quienes dijeron que ese hecho le quita jerarquía literaria a la obra de Churata. Pero cuando Ezra Pound escribe en sánscrito, español, inglés, latín, hebreo, etc., etc., nadie dice nada. A él sí se le dice poeta universal pero no a Churata. ¿Por qué?, sencillamente porque no pertenece a la cultura anglo sajona dominante.         
     Cuando Churata se refiere a los fenómenos sicológicos, a la imaginación, a las alucinaciones, específicamente a la vida interior de la persona y a lo incognoscible, hace una exploración aguda. Recurre a largos párrafos para sostener mejor lo que quiere decir. Así se explica la mayoría de los periodos semánticos, pues trata de romper con las sintaxis del español y alimenta el texto con otra que procede del sustrato de las lenguas andinas. Conocedor de la hipnosis, de los más profundos mares que subyacen en la subconciencia humana, dice por ejemplo:      
            “El proceso del fenómeno hipnótico, como fenómeno del magnetismo animal, no ha explicado su naturaleza y, prácticamente, hásele rechazado.
El estado hipnótico es de dos estadios:
a) Aquel en que se consuma la inhibición de un ego receptivo.
b) Aquel en que se produce la sustitución de un ego receptivo por el polutivo.
Es operación básica para que la cópula dé como resultado la adopción por el receptivo de la ideación del polutivo. En ese punto el receptivo ha entrado en estado cataléptico y (p. 340) revelará ignorancia absoluta de él, pues cuanto pasó fueron expresiones del ego polutivo. En lengua americana este fenómeno se llama ahayu-watan. Ahayu es el alma de un muerto: un muerto te ha atado a su voluntad. El ego polutivo parte, como la voluntad hipnótica, del ego operador, pero ya el área del ego receptivo es aquél quien impone su voluntad dramática o plástica, o simplemente volitiva. El mundo que vive el hipnotizado es neutro, pues es el ego polutivo quien adquiere somática en la naturaleza del receptivo.
El poseso místico o el simplemente psicótico, son sujetos en quienes ese proceso se ha llevado a cabo veces sin intervención de ego operador alguno, acción directa de Íncubo o Súcubo. Lo que dice que ese agente posee conciencia individuada, no es fuerza de energía magnética, sino ego consciente de naturaleza más bien genética.”
     La creación y necesaria utilización de neologismos para Churata es esencial, es como el acto de respirar mientras escribe. Se trata de un escritor con tan prodigiosa imaginación que se ve en la necesidad de crear palabras para expresarse mejor. Como el idioma es pobre y el diccionario una tumba llena de palabras y definiciones arcaicas, a fin de elaborar nuevos conceptos se ve en la necesidad de buscar raíces y darle a la nueva palabra un sentido lógico y armonioso. Si se hace una lista de neologismos de Churata, se podrá apreciar que todos renuevan y enriquecen el idioma, los conceptos son propios y corresponden a la necesidad de expresarse mejor, con absoluta propiedad. 
    La insistencia en el uso de palabras que provienen del quechua y el aymara es esencial para darle riqueza cultural e idiomática al texto. Hay palabras en estos idiomas como en otros, que no son traducibles al español y cuando se buscan sinónimos o traducen pierden calidad, riqueza, belleza y armonía. Por eso, Churata no se preocupó de consignar la traducción al español de las palabras que aparecen en el original de este libro y que provienen de distintos idiomas. Entendió que así el texto tendría más riqueza y es verdad. No se trata de un fácil recurso literario, es más bien la más profunda convicción de un escritor conciente de la evolución del idioma, de la cultura cambiante en América y el mundo.
    En cuanto a la construcción y deconstrucción permanente de la semántica a lo largo del libro, viene a ser una voluntad para establecer una adecuada forma de expresarse. Es decir, cuando las reglas del español son demasiado rígidas y no permiten el vuelo del ícaro verbal, el desarrollo de la imaginación ni la ficción, se ve precisado en establecer otro campo semántico, creando y destruyendo a la vez. El libro se convierte en un permanente campo de batalla, de búsqueda y hallazgo, de un modo de expresarse libremente para liberar a las palabras del yugo canónigo establecido, de la dictadura oficial de la Real Academia de la Lengua Española y el diccionario.            
    Churata optó por desarrollar un texto teatral porque ya había escrito un libro que se alimenta de otros géneros como El pez de oro. De allí que insistamos en que para entender a cabalidad este libro es indispensable leer el primero. Muchas son las referencias, las citas, las indicaciones que hace el escritor para ubicar mejor al lector en el contexto narrado. Churata solía decir que quería atar, amarrar al lector para que leyera todos sus libros y así tenga una visión del desarrollo de la inteligencia humana.        
   En el fondo se trata de un libro que desarrolla la historia del pensamiento universal en relación a la vida y a la muerte en todos los tiempos. La Biblia , el Corán, El libro de los muertos, el Popol Vuh, el Zend-Avesta, etc. etc., su militancia en la necrademia, su correspondencia y cercanía con la Sociedad Teosófica. Pero sobre todo la práctica del culto según el mundo andino con los muertos como fue cuando murió su compañera llamada Rosa Calderón, a quien le puso el nombre de Brunilda y después fallecieron sus menores hijos llamados Teófano y Quemencia. La muerte de sus seres queridos lo marcó para siempre y por eso los hizo enterrar entrando a la izquierda en el cementerio de Laycacota de Puno (5).
Hacia los años 60 del siglo XX, en Puno y cuando cursábamos estudios de secundaria, el nombre de Churata era repetido con fervor por sus discípulos y amigos como Mateo Jaika, Inocencio Mamani, Aurelio Martínez y Mario Franco Inojosa. En Lima con admiración y respeto por Alejandro Peralta, Diego Kunurana, Luis de Rodrigo, Ernesto More, Emilio Vásquez, Emilio Romero y Ricardo Arbulú Vargas. Pero no así Emilio Armaza, quien estaba francamente resentido y sentía una gran envidia por el talento de Churata.
   
    Hasta que conocimos circunstancialmente a Churata y después cuando trabajamos como conserje de la oficina de impresiones de la CORPUNO , veíamos a Churata todos los días de enero a abril (1965). Nos consta el trato inhumano y agresivo que le dio un periodista puneño. De modo que es verdad la denuncia que hiciera José Tamayo Herrera sobre este caso poco conocido. Hasta que debido a la confianza que teníamos, un domingo lo acompañé a visitar las tumbas de Brunilda, Teófano y Quemencia. Cuando entramos al cementerio a Churata casi le dio un infarto cardiaco. Todo había desaparecido, sobre las tumbas de sus seres queridos habían construido otras tumbas grandes y deformes.    
    Después, durante varios domingos visitamos a Churata. Hasta que sus hijos menores llegaron a Puno procedentes de La Paz , sus otros hijos mayores, Nina y Mario llegaron de Lima. Una hija que vivía en Juliaca a quien conocían como La Churata , iba a verlo de vez en cuando, sus sobrinos lo rodearon y dejamos de verlo. Sin embargo, observamos que Churata estaba aburrido, maltratado, arrinconado, sin nadie que lo ayude en su trabajo de periodista en CORPUNO. No había duda, el periodista puneño había logrado que Churata renunciara, se alejara para viajar a Lima y ser protegido por sus hermanos y amigos, a una ciudad donde había jurado no ir nunca. Pero así es el destino y el azar que tiene la vida.  
    Sin embargo, más allá de los testimonios que sin duda sirven para tener una visión de las circunstancias que le tocó vivir a Churata, el libro Resurrección de los muertos, es una obra que recuerda al teatro de la cultura dominante en la época de la colonia. Los curas casi en todos los pueblos obligaban a construir templos y a un costado del atrio, un espacio con un proscenio para representar obras de teatro religioso con fines de imposición espiritual. En otras palabras, el teatro servía para enajenar, para imponer ideas metafísicas y destruir la personalidad colectiva, la cosmovisión, la dialéctica elaborada de una distinta forma a la expresión occidental. Churata usa ese recurso técnico pero el discurso es distinto. La idea de los invasores hispanos era no dejar vestigios de las culturas americanas. En este caso, el teatro sirve para liberar, alguna vez se llevará a la escena esta obra y recién entonces, se comprenderá el valor universal de tan genial creación literaria.
   A través de toda la obra, Gamaliel Churata desarrolla un extenso diálogo valiéndose de un interlocutor como es el Profesor Analfabeto para discutir  especialmente con Platón. Le demuestra que no hay una sola verdad filosófica, que más bien la cosmovisión, que precedió al pensamiento filosófico sigue vigente y tiene más sentido para explicar y responder a las preocupaciones trascendentales de los seres humanos. Pero no sólo es evidente la preocupación de responder y cuestionar constantemente a él, sino que llega al extremo de hacerle bromas y en algunos pasajes a ridiculizarlo, debido a que es un ser extraño en un universo en el que la concepción de la vida y la muerte, difiere del mito de la civilización occidental y cristiana.
     Uno de los filósofos que sin duda influyó más que ningún otro en Churata y su permanente discurso de descolonización cultural, fue Frederic Nietzsche. Pero no estuvo de acuerdo con la teoría del superhombre como sí lo hizo el poeta Carlos Dante Nava (6), discípulo de Churata. En vez del superhombre Churata dice el superasno. Pero Nietzsche ayudó a Churata a descifrar su entorno y aplicar esa experiencia para refutarlo y decirle que no hay razas superiores ni inferiores, que ninguna cultura es superior a otra. Lo que sí existe según sostiene Churata, es la capacidad de las culturas humanas a través del tiempo, para crear sus propias respuestas a sus  preocupaciones metafísicas.
      Dijimos que Churata se propuso desde la niñez escribir una enciclopedia, por esa razón, durante su permanencia como bibliotecario leyó por ejemplo a Tales de Mileto, Heráclito, Hobbes, Heidegger, Kant, Spencer, Pawlow, Hartmann, Buffon, Darwin, Leibnitz, Hegel, Tomás de Aquino, San Agustín, Jung, Shakespeare, Pitágoras, Einstein, Confucio, Laose, Rousseau, Aristóteles, Pascal, Lenin, Schopenhauer, Blas Valera, Sepúlveda, Anatole France, Waldo Frank, Papini, Miguel de Cervantes Saavedra, Bocaccio, Miguel de Unamuno, et., etc., En fin, la lista es larga a quienes Churata analizó en sus disertaciones en Orqopata (7)  por eso tiene la capacidad de corregir, reconocer o volver a pensar lo que dijeron o escribieron, no solo estos autores sino a quienes el lector pudo encontrar.
   Un rasgo esencial es que Churata se alimenta de mitos andinos para exponer su pensamiento esencial en contraposición a las verdades consagradas por la enseñanza oficial en América. Para demostrar la veracidad de su pensamiento se refiere a la cultura Tiahuanaco, a los mitos del Titicaca, a las sirenas y seres cosmogónicos vivos en la cultura andina. La Atlántida (7) es un tema que fascinó a Churata a tal punto que según Ricardo Arbulú, Inocencio Mamani, Enrique Cuentas y Mateo Jaika, se propuso escribir una obra sobre ese tema. De  todos modos se trata de un discurso ácrata, nada metafísico, de ninguna manera complaciente con la conducta y fraseo platónico. Pero no deja de citar parábolas o pasajes por ejemplo de La Biblia.
   Ese es un tema que es preciso estudiar adecuadamente. El texto que Churata leyó tres veces en voz alta fue La Biblia y ese hecho le dejó una profunda convicción para convertirse en un apóstol pero a la vez es un escritor ácrata, de allí la adopción de ese nombre. Habría también que revisar las sucesivas ediciones del Almanaque Bristol para encontrar las referencias culturales que hace Churata. Se trata de una pequeña revista publicada anualmente y que traía textos curiosos, efemérides, citas de grandes filósofos y eran aprendidas de memoria para después adoptar una conducta personal. Para Churata el hombre-letra es la persona que proviene de la educación oficial y hombre-no-letra es la que pertenece a la cultura iletrada; es decir, que al establecerse la diferencia cultural entre ellos, hace que se produzca un permanente choque y el diálogo se convierta violento.
    Aún así, para Churata la resurrección de los muertos, es la resurrección de las culturas vencidas. El hecho humano es que el tema de la muerte desde el fallecimiento de sus seres amados, se convirtió en un campo de reflexión, pero también lo llenó de soledad y profunda tristeza. De acuerdo a la cosmovisión andina, Churata optó por acompañar y ser acompañado por Brunilda (8) y sus hijos (9). Entre los aymaras y quechuas, el ajayu viene en el cuerpo del niño o niña que nace y cuando muere, el espíritu, el alma, no se va sino renace en un ciclo infinito y movimiento, en otras personas. El ajayu subsiste a los tres mundos metafísicos: el mundo de arriba donde mora el Padre Creador. El mundo de la realidad o sea el mundo real y el mundo de abajo donde mora el supay, los seres malignos que producen males y enfermedades a la humanidad. La muerte habita el mundo de la realidad cotidiana, con y en nosotros mismos, de modo que la muerte es la propia vida y está amarrada a la existencia, es semilla y a la vez gen.     
    En cuanto a las grafías respecto al quechua y al aymara que  Churata usa en este libro, son las mismas que se usaban durante los años veinte del siglo XX. Mucho se ha avanzado desde entonces, ahora usamos el Alfabeto Fonémico Universal y es el sistema para enseñar los idiomas ancestrales en varios países del área andina de América. Hay una pregunta que de todos modos llega sin que se le convoque: ¿Dios existe? Churata reiteradamente afirma la muerte de dios. Pero no solamente se refiere a ese tema que apasionó a muchos intelectuales del siglo XX. También señala la muerte de otros mitos como el progreso, la educación, la justicia y sobre todo la libertad. No es extraño que el lector a veces se sienta desconcertado, quizá desorientado porque Churata se deja ganar por ideas que provienen de su libro El pez de oro, por eso la necesidad de saber que también allí hace funciona el pensamiento del ajawu watan (el espíritu amarra). Churata amarra al primer libro, con éste y con los que después se publicarán. Ajayu watan, Chullpa thullu. Ajayu: genes. El alma, la primigenia semilla del ser humano.
      Es bueno recordar que los personajes que desfilan en esta obra teatral son: El Profesor Analfabeto, Platón (Platito, Chuwa, chuwita), el Khori puma, el Inka, El pez de oro, el Sakka aklla, catedráticos, niños, niñas y un lama, cada quien con su propio lenguaje y personalidad. Aparece una orquesta y tres clases de públicos, aclamaciones  planetarias. El teatro físico está dividido por clases sociales, la platea, intermedio y la galería, son estratos diferentes y tienen un distinto comportamiento. Interviene una orquesta que interpreta una melodía arcaica del Tahuantinsuyo. El Profesor Analfabeto se transforma en Puma, en inka y guagua puma. Cada uno de ellos tienen sus propios pensamientos pero lo más cautivante es el hecho que Churata haya creado a un personaje para decir a través de él, todo cuanto piensa no solo del tiempo histórico que le tocó vivir, sino de la historia del pensamiento de la humanidad.   
      ¿A qué se debe la persistencia en llamar al Supay, al Cheitán, a Lucifer, a Mefisto, a Daimon, al propio diablo y al anchancho? Se trata de personajes que pueblan la cosmogonía, la realidad cotidiana y la prodigiosa imaginación mágica de Churata. Así como en el mundo andino todo tiene vida, el árbol, un río, los cerros donde moran los apus, los barrancos poblados de anchanchos, los lagos, ríos y manantiales están habitados por sirenas, etc., etc. En el universo andino todo tiene vida, hasta la muerte. La muerte no es más que una palabra que significa semilla, continuidad y a la vez permanencia. El Cheitán y el anchancho se reúnen para dar vida a la muerte que no la sienten, no existe ni creen en ella.
     Entre los personajes que Churata admiraba están Manuel Z. Camacho (10) quien fundó una escuelita en su casa, en la estancia de Uta wilaya (Ácora-Puno). También Rigoberto Paredes que trabajó en Warisata (11), cada uno de ellos le revelaron muchos secretos respecto a la lucha que emprendieron contra sociedades injustas en el Perú y en Bolivia. Defendió a Manuel Z. Camacho, colaboró y se solidarizó con Rigoberto Paredes. No cabe duda que también influyeron en él como en casi todos los intelectuales del siglo XX Sigmund Freud. No así José Vasconcelos autor de Raza cósmica, Churata como respuesta crea el concepto de hombre germinal. Finalmente habrá que decir, Churata escribe acerca de la necesidad de reconocer los derechos de la mujer, aunque se refiere a otro contexto durante el Tawantinsuyo y el Tiawanacu, como dice, la edad lunar o matriarcado.
     Han escrito en un principio en el Perú acerca de Churata Nazario Chávez Aliaga, José Varallanos, Luis E. Valcárcel, Emilio Romero, César A. Rodríguez, Jorge Basadre y Ricardo Arbulú Vargas. A lo que es preciso agregar los trabajos académicos de Ricardo González Vigil, Miguel Ángel Huamán, Antonio Melis, Riccardo Badini y Manuel Pantigoso Pecero, así como la antología de textos de Churata de Guissela Gonzales Fernández, sin olvidar los ensayos de Feliciano Padilla Chalco, Jorge Flórez-Áybar, José Luis Velásquez Garambel, Yasmín López Lenci, Dorian Espezúa Salmón, Mauro Mamani Macedo y las referencias de David Sobrevilla, David Wiesse, Cyntia Vich, Gerardo Leinber y Ulises Juan Zevallos Aguilar (12).
    Si bien el teatro ahora ha quedado reducido a recintos cerrados donde es posible ver representaciones de obras clásicas, modernas y actuales, es un privilegio para de elites porque en esencia se ha convertido en patrimonio de una clase social. Churata no pensó en esa clase de espectáculos, más bien abre las puertas, rompe los esquemas de la burguesía y el público es plural, habla varios idiomas, es planetario. Pero no se olvida que entre el público hay toda clase de personas que asisten, gritan, aplauden, se rebelan, ríen e insultan, se hacen la burla tanto del Profesor Analfabeto como de Platón, los agravian y agreden. Es un teatro interactivo, un teatro en el que el público por momentos no soporta un discurso intelectual, demasiado elaborado. Pero también hay catedráticos que intervienen poco porque no están formados como el Profesor Analfabeto y menos como Platoncito.         
     En fin, haber trabajado y colaborado en algunos temas de este libro con Riccardo Badini durante varias sesiones, ha sido una experiencia maravillosa debido a la excelente formación intelectual de un churatólogo fervoroso, honesto y con una fe inquebrantable para que sea Churata sea adecuadamente valorado. Riccardo Badini, en buena hora es poseedor de otros manuscritos de Churata, ahora puede estar tranquilo con esta edición crítica. En el futuro, la idea es seguir trabajando en todos los demás libros, hasta lograr que el niño que no terminó sus estudios primarios en la Escuela de Encinas, se convierta efectivamente como quiso Arturo Peralta Miranda, al convertirse en Gamaliel Churata, en un apóstol ácrata de la nueva humanidad solar.
 
  
1.- Corpuno. II Festival del Libro Puneño. Los otros tomos son: Cosmovisión y narrativa andina. Dos siglos de ensayistas puneños. Antología general de la poesía puneña. Cultura y tecnología altoandinas. Editorial Universo, Lima.   
2.- Churata nació en Arequipa. Jorge Flórez-Áybar fue quien encontró la partida de nacimiento de Arturo Pablo Peralta Miranda. 
3.- Bibliotecario Municipal Pública de Puno. Cuando en 1969 asumimos la dirección, después que habían servido como bibliotecarios un aficionado periodista y después un policía, nada quedaba del fondo bibliográfico organizado por Churata. Sin embargo, estaban empaquetados muchos libros “rojos” y revistas literarias publicadas entre 1920 a 1930, pero los pusimos al servicio del público. Ahora, todo ha desaparecido, la biblioteca es un recinto desorganizado y con una pésima atención al público.   
4.- Huayna Chuquihuanca. Hijo de Francisco Chuquihuanca Ayulo. Se asoció con Churata para publicar en La Paz (Bolivia) nuevos diarios, pero la empresa fracasó y Huayna Chuquihuanca se suicido delante de sus acreedores “para salvar su honor”. Reunió a sus acreedores para decirles que les cancelaría las deudas. Delante de todos secó un revólver y se metió un tiro en la boca (1939). La familia Chuquihuanca culpó a Churata de haberlo inducido a realizar un trabajo que no conocía.  
5.- Cementerio de Laycacota. Churata había pagado a perpetuidad las tumbas de Brunilda y de sus mejores hijos. Fuimos a la Beneficencia Pública de Puno y el secretario respondió que no habían recibido documentación alguna de la anterior gestión. Churata, desencantado y amargado decidió no ir nunca más al cementerio de Puno. 
6.- Carlos Dante Nava.- Se trata de un poeta que consigna a los aymaras como una raza superior, sin duda una clara influencia negativa de Frederic Nietzsche.
7.- La Atlántida.- Churata era un apasionado lector de todo texto relacionado al tema de La Atlántida. Según sus discípulos más cercanos solía asociar al Tiawanaku con esa desaparecida civilización. Según Inocencio Mamani, su padrino escribió un extenso texto referido a este tema.  
8.- Brunilda. Churata se preocupó que a Rosa Calderón, a quien puso el nombre de Brunilda, después de muerta le tomaran fotos y le hicieran una mascarilla con que solía dormir y hacerle rezar hacer celebrar pagos a la pachamama.
9.- También les hizo tomar fotos a sus hijos Teófano y Quemencia una vez que murieron. Con las mascarillas de sus tres seres queridos en la mesa, tomaba el desayuno, les prendía velas y hablaba como si estuvieran vivos. Ese es un elemento esencial de la cosmogonía en la cultura aymara. Los muertos viven en los vivos. 
10.- Manuel Z. Camacho. Su verdadero nombre fue Manuel Allqa, pero adoptó un nombre distinto para no ser discriminado. Fue quien llevó a Fernando Stall al altiplano peruano y con él se propició el arribo de  Adventistas del Sétimo Día.  
11.-  Warisata. Gamaliel Churata colaboró en varias ocasiones con Rigoberto Paredes, para que el plan de estudios de la escuela de Warisata tuviera un adecuado contenido pedagógico, destinado a formar una conciencia crítica y liberadora del educando campesino boliviano.    
12.-  En esta parte mencionamos los trabajos publicados en el Perú y no  todo cuanto se ha publicado en Bolivia y México porque sería demasiado extenso. Sin embargo, señalamos por ejemplo un libro: Arturo Pablo Peralta Miranda. Travesía de un itinerante de Arturo Vilchis Cedillo. Editorial América nuestra- Rumi maki. México, mayo 2008.





viernes, 11 de marzo de 2011

EL PEZ DE ORO, PIEDRA DE TOQUE PARA UN PROCESO DE DESCOLONIZACIÓN DE LA LITERATURA


    Antes de leer El pez de oro, es preciso tener en cuenta las palabras de advertencia que Gamaliel Churata suscribe. Según la anotación hecha en la introducción del libro, en Previas sean dos palabras (1), parecería haber sido escrito entre 1927 a 1957. Pero vale la pena aclarar esta sutil indicación. Para tener una adecuada visión del contexto histórico, es necesario acudir a un testimonio que fue vertido por el escritor puneño, cuando fue invitado juntamente con José María Arguedas, Ciro Alegría y Francisco Izquierdo Ríos, para hablar ante estudiantes de la Universidad Federico Villarreal (2). Solo así es posible entender desde cuándo y por qué Churata, empezó a escribir libros de gran aliento para dar una visión enciclopédica del saber humano y sobre todo, del ser humano que habita a más 3,800 metros sobre el nivel del mar. 
    En esa ocasión al referirse al génesis de su libro dijo: El pez de oro, en gran medida comenzó a ser escrito en la escuela primaria. Yo he sido un mal estudiante, me he considerado hasta pésimo estudiante. Es que había una sola razón: yo no estudiaba. Me ocupaba de escribir El pez de oro. Ustedes recuerdan que Giovanni Papini (3), el gran pensador florentino, fue también un pésimo estudiante, era un individuo que no oía a su profesor en las clases (4).
   El niño Arturo Peralta Miranda fue matriculado por su padre Demetrio Peralta en el mes de marzo de año 1907, en el Centro Escolar 881 de Puno, siendo el director José Antonio Encinas. El maestro puneño se retiró afines de  1911, hastiado por los continuos ataques de la Iglesia y la cucufatería, hostilidad del prefecto y agresiones verbales de gamonales. Es decir, de un ambiente pueblerino hostil como adverso, marcado por el odio a la inteligencia y aborrecimiento a la búsqueda de nuevas formas de educación. Pero el alumno Arturo Peralta Miranda, abandonó la escuela en julio de 1910. Frente a este hecho su padre lo castigó y obligó a trabajar en la zapatería de su propiedad. Era normal verlo majando suela, repartiendo zapatos arreglados de la sociedad puneña y regresar con el pago correspondiente. En cambio, su hermano Alejandro, se amoldó a la disciplina pedagógica del gran maestro Encinas.
    Entonces, todo indica que debió haber sido hacia más o menos 1910 que  empezó a escribir su primer diario, que después será recogido en su libro. Pero si es así, ¿por qué consignó el año de 1927? Sin duda, porque desde entonces asumió la responsabilidad de reescribir y corregir los textos anteriormente. Es conocido que empezó a escribir a escondidas de su progenitor y se iba, según el testimonio de Aurelio Martínez Escobar (5) a una cueva que había en el cerrito de Puno llamado Waxsapata (6). Cuando sus excompañeros al salir de la escuela querían hablar con él, lo encontraban leyendo en voz alta en la puerta de la cueva. A veces, también lo sorprendían escribiendo en sus cuadernos, por lo general con lápiz para corregir las veces que sea necesario.
   Es posible suponer que habría empezado a redactar seriamente las primeras páginas de El pez de oro, cuando todavía ejercía la función de director de la biblioteca municipal pública de Puno, ciudad de donde tuvo que huir inevitablemente en 1932, debido a la represalia política del dictatorial gobierno militar del comandante Luis Miguel Sánchez Cerro. Una vez instalado en La Paz (Bolivia), seguramente que prosiguió trabajando y lo terminó después de cinco años. Veinte cinco años después lo entregó a la Imprenta de la SPIC , en La Paz (Bolivia), la que desgraciadamente según relata Churata, cuando ya habían varios pliegos impresos: fue asaltada por marejada fascista, que incendió lo incendiable y destrozó lo que habría de ceder a la acción del fuego, respetando rincón sigiloso y montón de pliegos por obra acaso de la presencia y el numen del Siluro (7), cuya es la epopeya (8).
    Durante treinta años, Churata guardó los originales de un libro que seguramente corrigió reiteradas veces, según los testimonios de las personas más cercanas a él. A nosotros nos consta que la primera edición en manos de Churata tenía varias correcciones y añadiduras hechas por él mismo, Chutara tenía ese texto sobre su mesita de noche. Pero sucedió que precisamente en la edición por cuenta de la Editorial Canata y en los renovados talleres de la SPIC , el texto terminó de imprimirse finalmente el 12 de abril de 1957 (9). Con seguridad que Churata no estuvo al tanto de la impresión porque siendo cajero, linotipista, periodista, escritor y corrector de pruebas en varios diarios, pudo haber cuidado la edición. No cabe duda que el texto Previas sean dos palabras, fue escrito al final de la edición y no antes como generalmente se hace, tiene por finalidad mayor advertir al lector que se filtraron muchos errores.
    Churata escribe en la misma página: Por anacronismos, malos onomásticos, errores gráficos, todos de su exclusiva responsabilidad, desea saber advertido el lector, si confía que unos y otros habrán desaparecido en la segunda edición, hecha necesaria ya y en cierto modo asegurada. Pero no fue así debido a los hechos adversos tanto personales como políticos, la edición que prometió cuidar y corregir lamentablemente nunca apareció.
   La segunda edición corresponde a 1987, habiendo conformado los tomos I y II del II Festival de Libro Puneño, cuando siendo presidente de CORPUNO, el puneñista y hombre paradigmático José Luis Lescano Rivero, decidió financiar un tiraje de 1,000 ejemplares (total 6 mil libros). Cuando en calidad de coordinador y para una adecuada difusión, comentarios y crítica literaria, entregamos los seis tomos a la prensa criolla de entonces, nadie escribió ni una sola palabra, pasando una vez más desapercibido un libro tan valioso (10) como El pez de oro.
    Pero al fin y al cabo conseguimos que a Churata se le leyera, pese a la indiferencia y envidia que suscitó el solo hecho de haber reeditado su libro. Debido a ese texto y por expresa decisión personal de José Luis Lescano Rivero, muchos jóvenes estudiantes de ciencias sociales y literatura, han preparado sus trabajos de investigación y monografías en diferentes universidades del Perú y el extranjero. No hay ningún estudioso de Churata que no lo tenga como texto de consulta. En fin, cumplimos además con el deber de ponerlo al alcance de un sector importante de lectores. Hoy se ven los frutos de esa extraordinaria tarea al escuchar a muchas personas hablar de Churata. Ahora los periodistas a cargo de las páginas culturales lo respetan, aunque algunos no hayan entendido la profundidad y significado de su mensaje descolonizador y desestructurante.
    Sin embargo, han tenido que pasar muchos años para que Churata sea reconocido, estudiado y analizado. ¿A qué se debe ese hecho? Sin duda a los aportes de las ciencias sociales. A la necesidad de volver a las fuentes y hablar desde las raíces de América. Pero sobre todo, porque ha empezado una revaloración alentada por un proceso de descolonización del imaginario social y conocimiento en esta parte del mundo. Ahora hay importantes signos de contrainvestigación que discuten la imposición y vigencia del conservador canon académico, de una crítica literaria parasitaria y repetitiva que conserva los mismos criterios durante muchos años. Ahora, es posible leer algunos textos desarticulantes que cuestionan el eurocentrismo y tratan de articular un nuevo discurso desde América, inteligente y plural.   
    Antes de comentar sobre el texto propiamente dicho, es preciso advertir que                              El pez de oro comienza con un capítulo que sirve para entender, decodificar y analizar todo el conjunto de las obras inéditas de Churata, las que guardan una estrecha relación y se desarrollan en la misma dirección. Ahí están las claves para hacer estudios en relación a un pensamiento descolonizador, a un evidente deseo de desestructurar la cultura impuesta desde las esferas de una educación desfasada, de una administración colonial y neocoloniedad impuesta con el pretexto de la globalización, de una ejecución sesgada, tan ajena como enajenante, respecto a la realidad cultural americana. No es verdad que se trate de un libro con una literatura confusa, oscura y menos incomprensible como algunos autores poco zahoríes han afirmado. Es  la voz de quienes durante la colonia y ahora la neocolonización social, económica y política, han carecido y no tienen aun una voz propia. Churata era conciente de ese hecho, desde las primeras páginas de su libro y después, durante toda su existencia batalló para ser escuchado.
    En la carátula de El pez de oro se lee: Retablos del Laykhakuy (Laiqakuy). Según el Diccionario de la Real Academia un retablo es (Del b. lat. retaulus, y este del lat. retro, detrás, y tabŭla, tabla), un conjunto o colección de figuras pintadas o de talla que representan en serie una historia o suceso. Un pequeño escenario en que se representa una acción valiéndose de figurillas o títeres. Entonces, El pez de oro, es un conjunto de textos escritos por un brujo de la palabra alada, los mismos que parecen estar desarticulados o desconectados, pero no es así, hay más bien una idea vinculante que recorre sus páginas, mejor dicho sus entrañas y, por un principio dialéctico, resulta una unidad heterogénea. Si se piensa así como lo plantea Churata, nada está fuera de contexto, el discurso cosmológico, desarticulante y desde lo que significa ahora la periferia, funciona.
    El pez de oro está dividido en varios libros menores. Cada uno es independiente del otro, pero a la vez guarda una estrecha relación dialéctica, estética y temática. Así, la unidad es múltiple, son anillos que rotan por separado, cuyas órbitas se tocan, una especie de planetas con leyes de rotación propias pero circunscritas en un solo sistema solar literario. Los personajes pertenecen a la realidad social, a la cosmovisión, a la religiosidad andina y a la ficción, pero también a la creación literaria para “describir” un universo vasto, permanente y cambiante. Esa es la lógica con la que es aconsejable leer un libro caleidoscópico,  distante y distinto a la forma cartesiana de pensar y leer. Es una visión multidoscópica desde la aldea hacia América y desde América hacia occidente.
    Un término grato para Churata que le sirve para explicar su libro es lo incognoscible, palabra que proviene del latín: incognoscibĭlis, viene a ser lo que no se puede conocer. Por eso, trata de indagar, de bucear y adentrarse en el secreto universo de la vida interior de seres humanos que habitan en esta parte del planeta. Para eso, recurre a textos de escritores clásicos y modernos, por ejemplo de Sigmund Freud, tan leído en la época que escribió su libro. De allí que no es extraño diga que sus personajes: habitan el corazón del hombre, que son solamente símbolos. Esa es una clave fundamental para entender mejor los códigos, a los protagonistas de una historia que no tiene una continuidad secuencial ni lineal, debido a que cada libro está escrito independientemente, pero que la unidad resulta de un todo dialéctico, parecido a la música átona dodecafónica de Ígor Fiódorovich Stravinski (Rusia, Oranienbaum, 17 de junio de 1882Nueva York, 6 de abril de 1971), uno de los músicos más importantes y trascendentes del siglo XX.        
   El discurso literario propiamente dicho empieza con un texto al que Churata denomina Homilía del Khori challwa  (quri challwa). Ahora bien, según el DRAE, la palabra homilía (Del lat. homilĭa, y este del gr. μιλα), significa: Razonamiento o plática que se hace para explicar al pueblo las materias de religión. Pasajes sacados de las homilías de los padres y doctores de la Iglesia Católica que forman parte del oficio divino. Khori challwa en aymara y quechua (runa simi), significa pez de oro. En consecuencia, Gamaliel Churata convertido en laiqa (brujo en aymara y quechua) o maravilloso brujo de la palabra, habla a través de un símbolo de la cosmovisión andina que es precisamente el pez sagrado. En otras palabras, Homilía del khori chalwa, es un discurso analítico desde la dialéctica andina que plantea el florecimiento de una distinta mentalidad, a través de un personaje presente en todos sus libros, discursos, conferencias y artículos literarios.
    En otras palabras, a partir de su primer libro, el personaje que es un pez de oro, se convierte después en la mayoría sus textos, en permanente imagen, en célula esencial, en el símbolo de una parte doliente de la humanidad. Es una idea creadora y crítica, una figura constante e invariable como símbolo y alegato por la descolonización de la política y la cultura. Finalmente, es la concepción de la existencia y fundamentos de la cosmovisión que Churata maneja. Es también para el escritor puneño, una persona que habla desde las raíces para comunicarse con el mundo desde América. En consecuencia, es necesario tener en cuenta que cuando Churata hace hablar al Pez de oro, lo hace  como él, habla de él y habla él. Todo cuanto dice representa una significativa parte de la soterrada humanidad con derecho a tener su propia forma de pensar y crear su visión del mundo.
    Gamaliel en La Biblia es presentado como fariseo con gran autoridad y se asevera que fue maestro de Saulo de Tarso. En efecto, en Hechos de los Apóstoles 22:3, San Pablo dice: Yo soy judío. Nací en Tarso de Cilicia, pero me crié aquí en Jerusalén y estudié bajo la dirección de Gamaliel, muy de acuerdo con la ley de nuestros antepasados. Gamaliel fue hijo de Simón, nieto de Hillel, doctor de la Ley y miembro del sanedrín, representante de los liberales en el fariseísmo (la escuela de Hillel era opuesta a la de Shammai), emitió un gran consejo en el concilio convocado contra los apóstoles y los salvó de la muerte.
    Churata en aymara y quechua significa un ser dotado, un iluminado, un sabio. Por lo general para llegar a ser adivino, curandero, sanador y curar enfermedades, es preciso recibir los dones de un ser superior. En el mundo cosmogónico aymara y quechua, los seres superiores tienen distintas jerarquías y cada uno, poderes concretos. De modo que el nombre de Gamaliel Churata es una unidad que proviene de dos distintas vertientes, de la dura convivencia de dos culturas que sin embargo, se desarrollan en permanente cambio y conflicto. Se trata de la cultura hispana criolla dominante y las culturas emergentes como la quechua y aymara.
    La adopción de este nombre literario y la renuncia a seguirse llamando por ejemplo Juan Cajal, obedece a la temprana influencia de sus padres, quienes fueron adventistas radicales y después fanáticos católicos. Sin embargo, regresaron después para militar en un catolicismo conservador. El niño y adolescente Arturo escuchaba la lectura La Biblia por boca de sus padres. Esa formación y educación religiosa, pero mucho más la pedagogía de una autoestima y necesidad de tener una personalidad cimentada en el autodidactismo, viene de su maestro José Antonio Encinas, que en el Centro Escolar 881 de Puno fue determinante. El hecho de que Encinas  haya orientado y estimulado para que sus alumnos descubran su propia realidad cultural, marcó para siempre no solo a Churata, sino a toda una generación de escritores como intelectuales.
    Después de una atenta lectura y contabilidad de palabras que proceden de idiomas ancestrales, es posible aseverar que la gran mayoría provienen del aymara y no así del quechua. Ese hecho se explica en la medida que Churata se interesó mucho más en el Tiahuanaco que en el sistema de administración política incaica. Aunque está probado que no sabía hablar aymara, sin embargo, el grado de penetración de sus conocimientos es inteligente como profundo. No cabe duda además que desde joven y más aun, siendo director de la biblioteca municipal pública de Puno, leyó a todos los escritores clásicos y modernos más importantes. Ese hecho se reflejará en El pez de oro y en un modo sistemático, en Resurrección de los muertos, así como seguramente en sus otros libros.
    Habría que preguntarse más bien: ¿Qué libros importantes de la literatura americana y universal no leyó Churata? Tenía una amplia información y dominio de los conocimientos de su época. En otras palabras, nada de lo humano le era ajeno. La extraordinaria cultura literaria que poseía le permitió meditar en términos propios, recurrir a muchos autores para citarlos con propiedad para exponer sus ideas. No textualmente como manido recurso académico señalando las fuentes, sino para referirse llegando a la esencia del pensamiento de cada uno de ellos.
    Para aseverar y entender mejor desde dónde habla Churata, a quiénes se dirige y por qué escribe. De hecho hay una palabra por la que es preciso empezar todo el análisis serio. Ahí está la clave de su literatura. Es la palabra kuiko (11), que según el propio escritor significa mestizo, una evolución del habitante aborigen, del originario y ancestral. Churata al referirse a Miguel de Cervantes Saavedra dice: Y cómo es de generosa su manquera, si los kuikos americanos escribimos al modo siniestro a merced de la mano que allá los suyos le cortaron.
    A partir de ese texto y explicación, los lectores quedan advertidos. Churata escribe desde una distinta visión del mundo, no se adhiere al pensamiento filosófico oficial, menos a la forma oficial de hablar, sino que lo hace desde la forma como habla el idioma que reelabora el pueblo. Se dirige a la más grande audiencia escribiendo en español americano. Churata decidió escribir usando un lenguaje híbrido, recurrió a vocablos de origen americano para expresar un español mucho más rico y variado.
    ¿A qué se llama un lenguaje híbrido? Según el Diccionario de la Real Academia, la palabra híbrido  procede del hybrĭda. Dicho de un animal o de un vegetal: Procreado por dos individuos de distinta especie. En biología. Dicho de un individuo: Cuyos padres son genéticamente distintos con respecto a un mismo carácter. Se dice de todo lo que es producto de elementos de distinta naturaleza. En consecuencia, un idioma híbrido es el resultado de la concurrencia de dos a más formas de hablar, de distintos idiomas que finalmente forman uno distinto. También puede suceder que los idiomas cautivos transfieran vocablos y en consecuencia valores, para la formación de un idioma más rico y sustantivo.
    Este hecho está perfectamente estudiado por la lingüística y las ciencias sociales. Pero mucho más por la lingüística antropológica y al respecto hay una gran bibliografía. Lo importante es reconocer el genio de Churata para no solo advertir ese hecho, sino asumir la responsabilidad contra todo criterio academicista de su época, haber persistido en crear sus obras con un español híbrido, como expresión de una nueva sensibilidad cultural humana. El tiempo y la historia le han dado razón, a pesar de la visión necrofílica de la Real Academia de la Lengua Española , son muchas las palabras híbridas que se ha visto en la necesidad de incorporar.
   Nadie tampoco podrá negar que el idioma español se ha revitalizado y enriquecido con el aporte de las culturas originarias de América. Es que la palabra, el lenguaje en su conjunto es el más precioso vehículo de comunicación humana. El español de América así resulta mucho más sabroso, más cercano a los seres humanos, expresa con propiedad los valores de cada región cultural. De modo que se trata también de un proceso dialéctico, de una lengua en permanente cambio y asimilación de nuevas palabras que proceden de la ciencia, de la cibernética y predios de la física cuántica.        
    Churata escribe así porque siente que es una necesidad casi biológica, porque es una función sagrada e inherente a su labor de profeta iluminado. No solamente se rebela contra la dictadura de la cultura dominante, contra las normas educativas déspotas, contra el derecho y normas segregacionistas, sino contra los antivalores impuestos y sobre todo, contra la literatura de su tiempo. Señala que está inmerso y es testigo de un rico proceso de hibridización del idioma desde Garcilaso de la Vega, pero se siente más cerca a Felipe Huamán Poma de Ayala y de la versión en español americano, escrito en el drama Ollantay.
    Ahora sí podemos afirmar que con Gamaliel Churata se enriquece la hibridización del idioma, pero al mismo tiempo, con él empieza un inteligente proceso de descolonización de la cultura y la literatura en América. Mucho se ha tardado en hacer esta afirmación, pero es mejor tarde que nunca. A través de sus personajes discute con filósofos griegos y latinos, discrepa de científicos sociales, sociólogos e historiadores. Establece una distinta forma de situar a los seres humanos frente al dominio de un sistema político cultural perverso, piensa desde el fondo del tiempo y la historia, para expresar una distinta personalidad literaria.                      
 
    Una palabreja grave, un mote agresivo, una expresión que significa un  insulto terrible para los escritores con una filiación ontológica como Churata, es la palabra indigenista. Aunque el debate todavía no está cerrado del todo, hay quienes piensan que el indigenismo vive sus últimos años y para eso acuden al vocablo denominado neo indigenismo. Si bien es cierto que el propio Churata usa repetidas veces el vocablo indio, se entiende claramente que para él no tiene un sentido racista y menos despectivo. Indio para Churata significa cultura, identidad, pasado, presente y futuro con justicia, democracia desde los ayllus, desde el eje, sobre todo del desarrollo de una mentalidad autónoma y libertaria. Menos mal que tanto la palabra indigenismo e indigenista han pasado de una alguna manera al olvido, aunque no falten quienes insistan en reconocer que una cosa es ser misti qara (mestizo ladrón) y muy diferente que a una persona le digan indio. 
    Churata empieza reflexionando, se pregunta si en América hay una literatura americana que exprese al ser colectivo, dando importancia a la diversidad de culturas y sobre todo, a las diferentes formas de hablar en español. Comparte las mismas preocupaciones a las de un poeta contemporáneo a él como es Alberto Mostajo Riquelme (12). Pero además parte de cero, examina como es que las culturas andinas crearon sus propios idiomas y desde la invasión hispana a América, se produjo un desencuentro no solo entre culturas distintas, sino de idiomas, por lo que floreció necesariamente un proceso según Churata de amestización. Lo que quiere decir Churata es hibridización. En otras palabras, que en el habla cotidiana primero y después en la literatura, se dio una nueva forma de hablar, de expresarse, de comunicarse.
Frente al hecho del innegable como evidente proceso de hibridización del español, propone que debe prevalecer el ahayu (ajayu) (13).  Es decir, las raíces y a la vez el espíritu colectivo. Señala que durante la colonia no hubo posibilidad del surgimiento de una literatura auténtica y autónoma. Entonces, lo conveniente es que los escritores expresen la riqueza que resulta del choque de idiomas alimentados mutuamente con distintas expresivas.
Habría que advertir respecto al lenguaje que usa Churata. Desde la llegada del comerciante y navegante Cristóbal Colón a nuestro continente que ahora se llama Abda Yala y América para la cultura oficial, a todos los habitantes de hecho se les llamó indios, después indígenas y luego originarios. Durante muchos años se denominó indio a una persona con ciertas características somáticas, económicas y culturales. Churata como estaba inmerso en la cultura de su época y tiempo histórico como fue el siglo XX, no  tuvo más que aceptar usar ese término. Pero no para denigrar ni humillar, sino para reindicar y sin duda alguna que para él, empezaba el desarrollo de una larga lucha por la descolonización de la cultura en América.   
 
   Al referirse a lo que pueda suceder con la literatura que se escriba en el futuro dice: Y es preciso que la voz india adquiera vigencia porque haya llegado la decisión fatal de su victoria sobre los elementos negativos que la soterraron. A poco de estos fenómenos sean estudiados en planos vitales y la crítica literaria pueda servirse de testimonio objetivo del alma humana, se establecerá ley por la cual todo injerto de la ahayu (ajayu) (alma colectiva) supone, en período cíclico, la expulsión de los factores que determinan su inhibición. (14).                   
   Habría que advertir que cuando Churata escribe: la voz india adquiera vigencia, se refiere a la voz, a las voces de América. Y cuando dice: ajayu (alma colectiva) está diciendo imaginario social, memoria atávica, memoria americana. Sin embargo, debido a sus lecturas atentas, señala que ya han aparecido escritores que tienen raíces americanas. No se equivocó en nombrar a narradores como José María Arguedas, quien representa a América escindida, a un conjunto de pueblos que luchan en un proceso de descolonización. Se trata de un largo periodo de combates que sin duda Gamaliel Churata avizoró.
    Admonitoriamente dijo: Hay escritores como Jorge Icaza, José María Arguedas, Cardoza Aragón de Ecuador, Perú y Guatemala, en quienes es notorio el latido de una naturaleza con raíz, son decisión indisimulable, desde el punto de vista hispano deplorables. No como posibilidades americana,  pues en ellos es sobre el idioma que recae la violencia expresiva de una personalidad que acabará por romper los tejidos idiomáticos haciendo del romance una jerga casi bárbara, cuasi tan bárbara cono la usada por Huanán Poma. (15).
    Sin duda Felipe Huamán Poma de Ayala, Garcilaso de la Vega, César Vallejo, José María Arguedas y Gamaliel Churata son los escritores en los que el idioma español se hibridiza, pero al mismo tiempo se enriquece, no solo porque recogen nuevas voces indispensables para expresarse, sino porque cumplen con una labor de ampliación y extensión del idioma. Hoy los cuatro escritores mencionados significan una nueva y rica dimensión del español americano y el fenómeno no se detiene, es un hecho inherente a la evolución de la cultura.
  Churata vislumbró con anterioridad el choque de escritores académicos y autodidactas, entre criollos y andinos, entre provincianos y limeños, entre quienes usan palabras provenientes del aymara y el quechua y quienes creen que deben escribir en un español estándar, sin vocablos “contaminantes”. Churata propone que los escritores de los países donde se habla quechua y aymara, escriban enriqueciendo sus textos con palabras provenientes de esos idiomas. No se trata que todos los escritores deban tener esa cualidad. Se ha entendido mal cuando se afirma que Churata, sostiene que todos deben sentirse indios, hablar como indios y escribir como indios, eso no es verdad.
    La pregunta central de Churata es que si existe o no una literatura americana. Se trata de contestar si hemos sido capaces o no de crear textos que recojan sobre todo una realidad idioma distinta a la literatura de España. Si hemos podido o no, sin renunciar ni abominar al español, crear libros capaces de revolucionar el idioma. Literatura americana para Churata es la capacidad de destruir y construir el idioma, es un trabajo de desestructuración para establecer otros cánones, un lenguaje híbrido que refleje el nuevo espíritu colectivo. En resumen, que contenga (el ajayu), el alma colectiva, el espíritu múltiple y plural de un continente en permanente cambio y ebullición.
     En el proceso de meditación y análisis que Churata realiza, se refiere a muchos escritores de la cultura clásica y dominante moderna, para demostrarles que tienen una idea equivocada de América. Pero al mismo tiempo, rescata los signos mayores que se han dado en su tiempo para estructurar una literatura distinta. Esa ha sido precisamente su acción pedagógica en el Movimiento Orqopata, crear desde América una literatura que exprese sus raíces. En otras palabras, hablar desde el eje, crear desde adentro, escribir desde la célula (16).
    De modo que para entender mejor El pez de oro, es preciso tener en cuenta estas ideas. Churata escribe con sangre, indaga, imagina y recurre libremente a temas históricos, por ejemplo a la cosmogonía y a tópicos diversos para exponer su pensamiento. También a recursos literarios capaces de revelar su genio y capacidad de creador nato como por ejemplo: Por lo que en estos cuentos, si no fábulas o mágicas del layqakuy (brujo) de ti diga y de tu lago, lo que de ambos haya escrito hasta acá, o escribiré en días venideros (17).
    Así entonces, siendo Churata un escritor libérrimo, decidió mezclar géneros literarios, escribir en absoluto (des)orden personal, nada anárquico sino libertario para crear una literatura descolonizante. Por eso, para leer El pez de oro es preciso estar libre de todo prejuicio eurocentrista, dejar de lado la lógica cartesiana, salvarse del academicismo repetitivo, abandonar todo molde que no deje fluir la inteligencia y la maravillosa aventura de explorar una escritura sin límites, un libro concebido dentro de la dialéctica y estética americana.
   Cada uno de los capítulos de El pez de oro está íntimamente ligado, relacionados por lejanos vasos comunicantes coherentes, amarrados por un invisible vínculo y espíritu. Todo tiene una distinta lógica y al final es un tejido cuyas partes tienen que ver con un tema central: Establecer la posibilidad de hablar desde los cimientos, sobre los cuales se edificará una nueva literatura raigal, mágica y cósmica. Un ejemplo de orden didáctico que servirá para entender mejor El pez de oro es el siguiente: Si al mismo tiempo arrojamos varias piedras del mismo tamaño a un estanque de aguas tranquilas, veremos que cada una produce una honda. En determinado momento, todas se abren y se unen, se tocan y a la vez se mezclan conservando sus órbitas. Pero todas se entremezclan y forman un sistema comunicativo único, diverso.
    De allí que no se pueda exigir a Churata el rigor de las ciencias sociales actuales. No se trata de un libro de historia, tampoco es un ensayo y menos una novela. Viene a ser la expresión de una literatura que usa todos los géneros para proponer una distinta forma de entender a la humanidad formada y sufrida en esta parte del universo. Aunque es persistente la alusión a la Atlántida y con mucho más énfasis en el texto Alzamiento de los Pizarros. Esa suposición es parte de la ficción. Pero lo más importante es que Churata señala dos corrientes políticas libertarias de distinto índole en America. Señala como descendientes de Pizarro a hispano criollos que lucharon por la Independencia Americana. En cambio, sitúa a José Gabriel Túpac Amaru II como al auténtico precursor y ejecutor de la Independencia , desde una concepción más amplia y auténtica.
    Es verdad que hay dos proyectos históricos distintos y distantes, el de los hispano criollos y uno descolonizador que se expresa en la gesta libertaria tupacamarista. Pero llamar por ejemplo Pizarros al Libertador Simón Bolívar y a todas las personas que lucharon contra el poder colonial de España, es un sentimiento radical exacerbado. El problema de América Latina es una totalidad plural, no es solo una cuestión de ontología, viene a ser la necesidad de emprender un largo y doloroso proceso de descolonización social, política, económica y sobre todo ideológica.
   El problema radica en que hasta ahora no hemos sido capaces de descolonizar el poder. Como dice Jorge Basadre (18), lo que ha sucedido es que la oligarquía ha secuestrado a la Independencia, no le ha interesado construir una Nación, se ha apropiado del Estado y no puso los cimientos de la República. Es que si lo hacía hubiera perdido la riqueza acumulada durante la colonia. Esa no es responsabilidad de Bolívar, sino de nosotros que no hemos podido formar una conciencia libertaria, capaz de refundar la política y establecer las bases de sociedad mucho más justa en la que desagraciadamente estamos atrapados.        
    Una de las preocupaciones centrales de Churata es que alguna vez se escriba una historia muy distinta de América. Ese hecho implica la necesidad de revisar de lo que hasta ahora se nos han enseñado a repetir desde la matriz del poder político, desde el núcleo del poder cultural dominante, desde el poder de la academia al servicio de la coloniedad. La expresión: Historiadores: borrón y cuanta nueva (19), es una clara alusión a la responsabilidad de encarar de una vez por todas cuanto se ha escrito con tanta falsedad, de modo humillante y fragmentario. La idea ha sido y es formar una conciencia colonial, parcelada, ignominiosa para que no se tenga una visión real y no se piense en términos comparativos universales.
    La encrucijada del ego viene a ser una mirada al interior del ser colectivo, al ajayu continental (al espíritu americano), una frase que resume esta visión es: Entonces podría pututearse (20): - Kuiku nayaxa (21). Soy un indio (22). En Radiografías del cáncer entra en juego la otredad. Tú eres naya (Tú eres yo) (23). Es decir, el otro soy yo. Se trata de una visión distinta a la que presenta la literatura de su tiempo. Churata no solo se identifica, es parte. No le basta que le duela la condición humana de la gran mayoría, es parte de ella. De modo que el enunciar es una forma de la esencia, de la identidad, es parte del todo. No es una mirada distante, es parte del mayoritario corpus dolido de América.
   En Germinación de la estética, la tesis central consiste en que la nueva literatura americana, tiene que construirse a base de una distinta propuesta a la que hoy conocemos como expresión de la metrópoli literaria. Lo que en síntesis viene a ser: Más, por razones que miran a los factores sociales que concurren a la formación de los idiomas andinos, podría estimarse que el “ego” latino, no es el incásico, que es ego colectivo. Por lo que es forzoso que para ser “americana” la literatura americana comience por mostrarnos en sí el tumulto del pueblo de que es fruto y el punto lácteo del hombre. (24)
    La caverna es un texto en el cual el ejercicio literario de corte vanguardista se afianza mucho más. Churata al entender que el lago se proyecta en el cielo, es también parte del lago; en consecuencia, es el lago mismo. De modo que allí viven los personajes de la cosmovisión andina. Para Churata la cultura aymara se convierte en realidad cotidiana. Es decir, no hay una línea divisoria infranqueable para los apus (25), los achachilas (26), las serenas (27), los uywiris (28), el ajayu (29), los anchanchos (30) y ellos pueden caminar y convivir entre las personas.
    Se trata entonces de otra racionalidad, de una distinta forma de percibir la naturaleza humana y cosmogónica. Es sin duda, un problema para quienes están acostumbrados a un razonamiento cartesiano. Churata emplea una lógica andina diferente. Así, es posible sentir la presencia y conversar con seres “metafísicos”, con personas que habitan lo incognoscible y conciencia colectiva donde todo está amarrado. Todo tiene que ver con todo. En síntesis, el ser humano es parte de una existencia que no comienza ni termina. En consecuencia, el concepto de vida es distinto a la convención impuesta por los invasores hispanos. Sin embargo, hay momentos en que ambas concepciones entran en conflicto, pero al final se establece cierta convivencia conflictiva. De allí la expresión: Presumo que me leen challwas  (31).
   A partir de este pensamiento dialéctico andino (indio diría Churata en su tiempo), desarrollado desde el principio en este libro y en los que se publicarán después, es preciso otorgarle al escritor el lugar que le corresponde. Se trata de un creador que logró independizarse (no emanciparse porque esa es una figura jurídica cuando un menor se libra de yugo paternal con su autorización) de la coloniedad del aurocentrismo y establecer otra literatura. Si hay un concepto  para calificar a Churata, es el de Padre y Creador de la Literatura Descolonizante y Libertaria. Eso de repetir que El pez de oro es La Biblia del Indigenismo, no es más que un plagio del concepto acuñado por Luis E. Valcárcel (32). El hecho de que se repitan conceptos con otras palabras, demuestra una evidente falta de imaginación y lenguaje creador.        
   En Treno, el desafío es mayor porque plantea a través de sus personajes literarios, un cuestionamiento a la educación oficial a cargo del Estado-nación, cuya acción es colonizante, catequística, alienante, siempre represiva y ajena a las realidades culturales de cada región. Por eso escribe: Tumbemos las escuelas y sus lívidos! (33) Y a renglones más adelante dice: - ¡Si es un niño loco! E ignoraban que el niño loco (34), sin caramelos ni pandorgas, fiándose su caos, ignoraban que si a la escuela  prefería la Chinkana (35), era porque en Ella se nutría él, se nutría de lengua sabia, y pulía esa lágrima de ámbar que secretan sus huesos. No llores o llora, Sacha runa (36): algún día la roña será más el déspota del caos (37).
       La maravillosa “locura” de Churata tuvo sus frutos, se alejó de la escuela aunque no haya sido su determinación expresa, no obstante, tuvo para su maestro José Antonio Encinas un gran afecto, prueba de ello es haber suscrito un elogioso prólogo para el libro Un ensayo de escuela nueva en el Perú (38). Luego, tuvieron un encuentro lleno de afecto en La Paz (Bolivia) con expresiones de gran afecto mutuo (39), tal como aparece en el testimonio vivo de Aurora Encinas Franco, hermana de José Antonio. Sin embargo, Churata escribe: Desque te echaron de la Escuela , / ya ni buscas campo un chinkana. / Pero, es que ahora eres chinkana; / eres campo con cielo y con estrella. / Ahora en tus ojos Thumos lagrimea. Ahora es que pesa en oro tu latido.
      A los trece años Churata terminó de escribir su Diario al que recordará siempre con profunda nostalgia, en él consignó sin duda todas sus experiencias humanas gratas como desagradables. Después se puso a escribir de la manera  más libre posible y se encontró en la disyuntiva de hacerlo en español andino y consignar o no expresiones provenientes del quechua y aymara. Fue en ese  momento que decidió recoger el habla del pueblo, la oralidad, pero además hacerlo recurriendo a expresiones y conceptos de la literatura universal. Confiesa que haber leído a San Agustín fue mortal. La idea desde entonces fue: Así, así: muy bien. “Escribe claro, clarito”Te adoctrino en el viperino e Bernardino, ahijuna, franciscano de Franciscos Se refiere a Francisco de Quevedo.
       Churata debido a las lecturas y cultura literaria precozmente asimilada, decidió escribir como si se tratara de un registro mental con una escritura automática, pero con singular armonía y belleza. No se trata de un libro de carácter caótico para que expresamente que no se entienda. Es más bien un texto con una escritura multilíneal y elíptica, alimentada con razonamiento distinto al que nos ha impuesto el canon impartido desde la academia. Hasta que después de escuchar al espíritu de la tierra, a las sirenas de las vertientes secretas de la cordillera escribe: Me enseñó que para llorar en los surcos no hacen falta Padrenuestros, filosofías ni entorchados: solo la guagua. Tal la khellkha kosko (40) con que puse final a la Fe de erratas de mis veinte años. A partir de esa advertencia todo queda claro. No se podrá exigir a Churata que escriba un español castizo y menos el aymara y quechua con reglas ortográficas de la Real Academia , se trata de un escritor con mentalidad desestructurante, libertario y subversivo desde el punto de vista semántico.                                 
     Al no establecer una narrativa lineal sino de zigzagueante curso, Churata tiene la libertad de hablar en primera persona y también referirse a hechos del pasado, a sus lecturas como a personajes de libros, pero sobre todo honrar, evocar y llamar a personas que habitan el imaginario mágico andino. Pero están más cerca personas que apellidan Allqa, Cambilla, Ch’uqi, Mamani, Pacho, Mamani. Rememora que desciende del primer español que llegó a la Isla del Gallo, pero que en el mundo andino renace en un paisaje de chullpas en ruinas y al beber de las fuentes del Titicaca, se convierte en un mensajero de un mundo soterrado. A partir de Xailli, (Haylli como escribe Churata), el personaje El pez de oro tiene un rol francamente protagónico.
    Es evidente que esta forma de narrar no tiene precedentes en la Literatura Latinoamericana. Se trata de un libro único que explora nuevos rumbos porque la propuesta es clara, descolonizar el uso de la palabra. Al ser escrito con una distinta lógica desconcierta y ese hecho ha causado que muchos lectores dejen el libro después de las primeras páginas. El uso de los números romanos se explica así, de allí que cada capítulo y a veces cada período narrativo tenga una secreta conexión que no es explícita, sino que el lector tiene necesariamente establecer. El elogio al charango tiene una alta calidad literaria, se trata de un instrumento que traduce las endechas, la sicología, la vida interior de poetas populares.                                 
    Trabajando en la teogonía de El pez de oro – dice- Churata. Se trata de una frase clave para entender las entrañas de un libro que tiene además de un profundo sentido cosmogónico, reflexiones que pertenecen a la religiosidad andina. Teogonía del griego Θεογονία : Theogonía, literalmente: origen de los dioses, obra poética de Hesíodo. Se refiere al origen del cosmos y dioses de la mitología griega, una obra clave de la épica grecolatina. Contiene géneros poéticos de la tradición oral en Grecia: cosmogonías, teogonías, genealogías y mitos de sucesión. Al igual que el texto de Hesíodo, el libro de Churata tiene ese mismo propósito y sentido estético para fundir los géneros, la realidad inmediata y la realidad imaginada en una versión maravillosa. De modo que estamos frente a un discurso que nace de la necesidad de subvertir la literatura y establecer otra forma de escribir, de no solo de crear literatura, sino construir un distinto universo.
     Los poemas con títulos de la poesía quechua clásica no tienen el canon con que se escribían por ejemplo los xarawis (41). Muchos poemas tienen un corte moderno pero se alimentan de ideas, textos, reflexiones y palabras en aymaras o quechua casi intraducibles (42). Por ejemplo: Bajo los qullis (43) / baila el anchancho, (44) / baila el anchancho rojo / de los sanqayus (45).  De un estilo de narrar en primera persona, pasa a escribir como narrador y con inteligente paso a desnivel, a nombre de otros personajes, para luego volver al punto de partida. Se trata de un recurso continuo y novedoso. El aparente desorden debidamente organizado es lo más cautivante, es un recurso que el escritor plurilingüe como Churata crea para que el lector, entre poco a poco a un universo mágico y trágico, desconocido pero que existente.
     En muchos lugares del mundo se desarrollaron lo que ahora la jerga cultural dominante llama pueblos originarios. Sin embargo, crearon sus propias lenguas, educaron la naturaleza e inventaron sus propios instrumentos de trabajo. Ese mismo hecho sucedió en América, España invadió e impuso a la mala su cultura, religión y sobre todo idioma. Después de más de 500 años ¿somos españoles? ¿Somos indios? ¿Todos somos mestizos? Churata resolvió este dilema escribiendo en un español híbrido (46). Es decir, registró el idioma español tal como se habla en esta parte de América. Es más, sabía que nada es ni será estático, nada permanente ni es eterno, por eso dice: Todos llevamos una madre india en la sangre, pero no todos nos embriagamos en la sangre. No se trata de una madre biológica porque está claro, para Churata la madre cultural de América es el Tahuantinsuyo.
    En el libro Paralipómeno, Churata usa como recurso literario escribir una carta a un amigo después de treinta y siete años, recuerda los años que funcionó el Grupo Orqopata y le sirve para reflexionar sobre muchos temas que son la esencia y significado del libro. En efecto, se adentra en las entrañas de su personaje central para explicar también a los demás que hasta esa parte aparecen. Pero es mejor escucharlo a él mismo cuando dice: Es pues la simbología de El Pez de Oro nada más que la dramatización de ese individuo genital al que se ha dado el nombre de alma, y es el principio dinamogénico de la naturaleza germinal del Universo y, es su naturaleza de conciencia, de eternidad y de fruto. El Pez de Oro es genes del Hombre del Tahuantinsuyo, la Sirena , su madre, el símbolo de la naturaleza germinal del agua; su padre, el Khori-Puma, la raíz animal del hombre. Y ya tengo que decir a ustedes que la abuela de El Pez de Oro es la Pacha-Mama, que nosotros los orkopatas (47) llamamos, la Mama Kamak, la tierra fecunda que constituye la gleba universal de la vida. Entonces, se verá fácilmente que desde los versículos del primer capítulo hasta las puntualizaciones de los restantes, hay sólo la dramática de la raíz animal del hombre que lucha por recuperar la semilla de su hijo El Pez de Oro, a quien la muerte intelectual le había amputado la carne. Y si ese decurso se refiere no ya al problema universal e histórico del hombre, sino a los episodios del homicidio del Tahuantinsuyo, se comprenderá que la batalla del Puma se dirige a levantar de la tumba el alma de la patria.
    Cuestiona a la filosofía practicada en Occidente, a la dialéctica, al razonamiento y a la lógica cartesiana. Debido a las lecturas de La Biblia algunos de cuyos textos se sabía de memoria, puede hacer citas precisas para valerse de ellas y desarrollar su propio pensamiento. No cabe duda que la influencia de Federico Nietzsche (48), fue positiva y permanente, pero es preciso señalar que no lo imitó ni obedeció al pie de la letra. En cambio, no sucede ese hecho con Platón, a quien ridiculiza comparando sus teorías con el pensamiento dialéctico andino. En cambio con Aristóteles, Kant, Hegel, ante, Goethe, Croche, Descartes y otros escritores clásicos, es más tolerante y hasta respetuoso. Este pasaje es bastante ilustrativo:
     Alguna vez oí en voz interna a uno que me decía:
     - Dime lo que comes, te diré lo que piensas.
     Ese era antropófago, comía de mi carne y bien sé lo que pensaba. 
     ¿Entiendes Plato?
   El hecho que use 46 textos con el nombre de versos, no es precisamente para escribir pensamientos cortos, sino una prosa poética con absoluta libertad. Aparecen diálogos, explicaciones, meditaciones e indagaciones para adentrar al lector al interior de un universo que está formado por cuatro espacios: El lago Titicaca, donde moran los personajes acuáticos. La dura realidad habitada por seres humanos acosados por el desamparo social y la soledad cósmica. El mundo de lo incognoscible en el que es casi imposible penetrar porque el ser humano tiene limitaciones y no se conoce bien sus íntimos laberintos. Mucho menos el mundo de los muertos que están vivos, porque no desaparece el ajayu watan; es decir, la semilla vuelve a crecer en quienes nacen.   
     ¿Cuántas veces Churata corrigió El pez de oro? ¿Tiene finalmente la estructura primigenia? ¿Acaso no dijo que estaba plagado de errores que había corregido? Esos son hechos que será difícil determinar, puesto que habría que tener acceso a todas las correcciones que hizo. Una prueba que trabajó varias veces aparece en el texto: Al lago se lo dí, el lago me lo peleará. / - ¡Elake, tatay: maratito te lo dejo mi garra / ¡Ala, hala! Amarat es un hijo de Churata nacido en La Paz (Bolivia). Esta es una parte esencial para hacer una lectura absolutamente libre, subyugante, subversiva, libertaria como desenajenante.    
   Pacha mama es un texto escrito exprofesamente con una marcada escritura híbrida (49)  para alcanzar a expresarse con plenitud literaria. Los vocablos o recursos lingüísticos que provienen en su mayoría del aymara, están extraordinaria ubicados. No se trata de una incrustación antojadiza o arbitraria, es más el trabajo de un orfebre inteligente con un refinado gusto literario. Las expresiones tienen una gran belleza y propiedad, de modo que una traducción empobrecería enormemente por más que el traductor sepa aymara más que Churata. Se puede traducir de un idioma a otro sin mayor esfuerzo, pero no si se trata de una escritura híbrida maravillosa, espléndida y que a la vez exprese un universo en permanente cambio y movimiento.
    La referencia a Colón le sirve a Churata para empezar un discurso que a lo largo del libro, irá tomando más fuerza hasta convertirse en la visión de un escritor que habla desde sus entrañas culturales hacia Occidente. Le servirá para escribir textos filosofantes, de crítica y análisis. Sobre todas las ideas a las que refiere en torno a la histórica equivocación de la llegada de Colón a América y posterior invasión de España, Churata es muy claro cuando dice: Y con todo hay algo que no te perdonaremos, es que callaras cuando te bautizaron “descubridor de indias”. Tú nada haz descubierto Colón, a no ser la felonía de los españoles, que después de obligarte a representar la más fulera de las comedias de capa y espada, para hacer más rubios a los núbiles, te encadenaron y vejaron, hasta hacerte maldecir la lengua moabita (50) , la de tu madre.                      
   La presencia y constantes referencias a la Atlántida (51) aparecen en todos los libros de Churata como si la cultura del Tiawanaku, fuera heredera o tuviera una antigua relación histórica con ese “Continente desaparecido”. Se trata de una forma de explicar los orígenes de la humanidad de América desde la ficción y no desde la historia propiamente dicha. No obstante, es preciso señalar que la cultura literaria de Churata abarca todos los conocimientos de su época, pues no solamente leyó toda la literatura clásica, sino especialmente la vanguardia, de allí la forma de su escritura para romper los límites de la palabra, los esquemas del romanticismo que ahogó a los más importantes escritores no que supieron hallar, otras revolucionarias formas de narrar como lo hizo Churata.                        
      Españoladas es un libro que evoca al hambre como realidad en un mundo donde abundan los alimentos pero están en pocas manos y hay una gran cantidad de  pobres y lamentablemente, cada día son más. La lectura de Guía de pecadores de Fray Luis (52) le permite a Churata establecer una constante. La invasión española produjo un hambre brutal que antes no había. Es también un texto de diálogos e intervenciones de personajes, el narrador convoca para construir juicios que oscilan entre la historia, la cosmogonía y la ficción. A veces repentinamente interviene una voz de afuera, alguien que no está debidamente registrado. Son diálogos que se producen también a modo de conversación, de opiniones de personas y personajes que aparecen, desaparecen. Sin embargo, es posible reconocer la voz del Diablo, del Puma de oro y la del propio narrador.
    Churata escribe en quechua y aymara de acuerdo al registro lingüístico de la época. Es un tiempo en que todavía no había una normalización para la escritura de lenguas llamadas ahora originarias. Por tanto, no se trata de una expresa anarquía sino de una adaptación tal como lo hacían quienes querían registrar sus textos en esos idiomas. Sin embargo, es absolutamente seguro que Churata traducía sus textos del español al quechua y al aymara. El resultado  entonces, es que se trata de un aymara y quechua con una evidente carga de palabras procedentes del español, pero mucho más del aymara. Pero es también como se hablaba antes y se sigue hablando ahora. En la ciudad se usan las cinco vocales, pero donde los otros idiomas conservan cierta pureza es todavía en algunas comunidades campesinas. La educación bilingüe ha optado para enseñar quechua y aymara con el uso del Alfabeto Fonémico Universal, con el uso de tres vocales sus respectivas grafías (53).              
    Pueblos de piedra es un conjunto de fábulas andinas que explican los orígenes de la humanidad desde los tiempos del purumpacha (54), en que el Padre Creador andino decidió poblar la tierra con seres humanos y animales al  servicio de ellos. El Padre Inti Wiraqucha creador de los quechuas así como el Apu qullana awki, padre de los aymaras, de dos pedazos de piedra crearon a la pareja mítica y dispusieron que vivan en comunidades para disfrutar los bienes de la Madre Tierra , con equidad y sin dañarla. Las otras fábulas están recreadas con el estilo literario propio de Churata y destinadas a resaltar los valores humanos, éticos y morales de una cultura distante y distinta a la oficial, con personajes que hablan y actúan. Sin duda, Churata asimiló la pedagogía de Encinas, quien le enseñó a apreciar los valores de la cultura andina. Pero además, debido a su espléndida cultura literaria pudo comparar, asimilar y citar hechos de narraciones maravillosas de otras culturas.                        
   Mama kuka es un texto compuesto por El Facitol, Pastoral del Allkhamarini, Sincretismo y Crucifixión del Chullpa-tullu, debido a que el escritor establece una unidad dispersa o una lectura en circuitos abiertos, pero con un tema central. Una idea que atraviesa los textos es el chajchado o akulliku (55) de coca (56), costumbre en el mundo andino que viene desde antes del Tiwantinsuyu. Churata asume la defensa del consumo de coca y afirma que es el alimento más completo. Cuando todavía no había sido bien estudiado este tema, el escritor afirmó que no causa daño al organismo sino más bien beneficios. Establece un diálogo entre una persona a quien convoca y habla también sucesivamente con otros personajes del libro. Como buen lector de Freud dice: La psicoanálisis especuló en la etiología de la represión sexual. Diagnostico equivocado: no habrá represión, todo lo contrario. La mía era vida mental, psíquica, fisiológica, de orden honestamente animal y podré agregar que filosóficamente, de valores animalescos.
     Al referirse a la riqueza de la vida emocional en relación a la sicología en el ser humano, después de bucear por los laberintos de la mente y sus grandes secretos hasta ahora no develados, escribe: Sé que no puedo explicar aún estos fenómenos con la debida claridad, mas no por eso dejo de anotarlos. Como también: Esa noche soñé con la “otra” y al día siguiente, abrió mi puerta. ¿Era la misma? Nunca antes la había visto: ¡El subconsciente! En lo que se refiere al uso de la coca, sostiene que para los brujos, adivinos, curanderos, parteras, suerteros (57) y habitantes de los Andes, la coca tiene un sentido mágico. Cura enfermedades y permite construir una actitud filosofante frente al universo. La forma de escribir es en base a la técnica del diálogo para evocar la sabiduría incaica. Después de explicar el significado de un pensamiento dialéctico sui géneris, le pregunta a Plato si ha entendido. (Se refiere con sarcasmo a Platón).
    Puro andar, es un libro denso cuyo tema central es la muerte y el eterno caminar de los seres humanos hacia la muerte. Para Churata la muerte tiene otro sentido porque los muertos pueden hablar y muchas veces caminan sin que les pueda ver. La insistencia en este tema será permanente debido al dolor que le causó la muerte de Brunilda, de sus niños Quemencia y el primer Teófano. Cuando se refiere al Almanaque Bristol (58), reivindica una publicación que además de contener el calendario greco romano, consignaba datos novedosos en relación a la ciencia y al arte de ese tiempo (siglo XX). Era el único texto que se podía leer en lugares donde no llegaba la radio, menos diarios y revistas. Platón, siempre Platón para citarlo y demostrarle que está equivocado. Se debe a un registro de la alucínate realidad en medio de la cual vivió Churata. Fiel a la pedagogía de Platón, desarrolla un extenso diálogo en el que es posible apreciar los valores de una cultura en permanente transformación. A partir de este título, América empieza a tener un perfil nítido, tema sobre el que ahondará de modo excepcional tanto en sus libros como artículos y ensayos literarios.
     En Los sapos nengros, para Churata la realidad no tiene una delimitación exacta, de modo que esta concepción le permite imaginar que el cielo no es más que un reflejo del Titicaca y por tanto, en su extensión cósmica todo es posible. Así, los sapos hablan y pueden tener una vida humanizada. Como en ninguna parte de El pez de oro, el uso de la escritura automática es mucho más evidente pero no está por encima del tema literario. No se trata de sacrificar el fondo de la narración sino más bien de darte una mayor exploración y riqueza. Churata debió haber leído los Manifiestos Surrealistas y enseguida optar, mejor dicho adoptar esa técnica para un mundo literario distinto y distante de París. El surrealismo (59) trató de liberar el inconsciente creador y permitir la representación del mundo interior del escritor. Entonces, la literatura resulta una indagación de la realidad como efusión creadora, para eso es válida la técnica de la escritura automática, el ejercicio libre de la mano que escribe sin hacer caso a la conciencia o la misma gramática. Churata no imitó, incluso hay un pasaje en el que señala que su libro no tiene antecedentes y no se parece a ningún otro y eso es verdad. Los poemas, en cambio, tienen en contraposición al surrealismo andino, cierta reminiscencia incaica. Viene a ser un acto conciente para que el lector vea que en ambas culturas, hay distintos valores literarios, pero de igual trascendencia.     
   Thunos como dice Churata es para fijar mejor el argumento del libro: Mi historia es la historia de un hombre-perro. El perro viene a ser un personaje que habla, piensa y al mismo tiempo, medita acerca de su condición de animal-ser humano. Al referirse al alma, el hombre-perro reclama el derecho que le asiste, tener alma y acceso a la inmortalidad. Otra vez volverá a demostrarle a Platón que está equivocado a base de reflexiones. Como la muerte tiene otro sentido a la concepción cristiana, Churata a través de sus personajes reitera su militancia en la necrademia (60) y entonces, habla desde la muerte. Hay sin embargo, un pasaje para entender la cuestión fondo: - No te olvidaré hermanita – repuse- dejemos ya la zona en que la vida es sueño y pasemos a la otra en que el sueño es la vida. Otra vez vuelve a referirse a un tema que atraviesa todo el texto, la mayéutica (61) y a pedirte a Plato (Platón) que comprenda el pensamiento de un perro.    
                                                                                  
   Morir de América es un texto compuesto por 22 narraciones cortas unidas en base a una expresa necesidad del escritor para exponer sus ideas respecto a cuatro temas concretos: gobernanza, conflictos sociales, educación y sistema político. Siendo El pez de oro fundamentalmente un libro de ficción, no deja de reflejar la ideología de Churata, es que todo texto es así. Sin embargo, es preciso escuchar su testimonio: Mi libro – dijo- no es sino una exaltación de dos símbolos: el Khori puma, que es el animal-hombre, y el Pez de Oro, o sea el Khori Challwa, que es el gen humano, el gen del hombre. Estos dos símbolos se enfrentan para abatir al Wawaku. El Wawaku es la deidad de la pestilencia y de los cenegales del Titicaca, es el representativo de la esclavitud y de la muerte en esta lucha fantástica que un escritor boliviano refirió como “Los relampagueos de un phuju”(62).  Todo empieza con el relato respecto a que un profesional que proviene de la clase excluida, se ve obligado a “blanquear” su imagen y apellido para ser aceptado en la clase dominante. Cambia de apellido, de Khespe a José María Cristal. Nosotros tuvimos un compañero de estudios en primaria llamado José Saturnino Janqu Chambilla, en secundaria se llamó Pepe Saturno Blanco y después de radicar el EE. UU., regresó como Josefh White Chavés. Ese cambio se explica porque la cultura dominante discrimina a quienes tienen apellidos quechuas y aymaras.
   Churata reflexiona acerca de una República que se ocupe de la salud y respete al pueblo. Le pregunta a Platón si entiende el discurso de El pez de oro. Establece una realidad sideral que comprende las profundidades del Titicaca y el hecho que éste se refleje en azul del cielo. Así, los hechos tienen lugar en la más amplia realidad para “narrar” todo cuanto se produce en esa inmensa cósmica realidad. El Wawaku establece una tiranía férrea en contra de sus gobernados, razón por la que el pueblo tiene que luchar en las calles y profundidades del Titicaca para derrocar al tirano. Cita a Federico Zaratustra (Nietzsche) y a Schopenhauer para hacerles notar que se trata de una distinta  realidad cultural.        
    Aquí aparece un dato admonitorio importante. Churata dice: La población del Titicaca es de mil millones de individuos, esos mil millones tributan mil millones de ‘intis’ que es la unidad monetaria de nuestro país. Es preciso señalar que la unidad monetaria de sol, pasó a ser inti, durante el primer funesto mandato del aprista Alain García Pérez (63). Para educar en la figurada República creada por Churata y formar a los maestros, adopta el pensamiento pedagógico de José Antonio Encinas, pero adiciona un período de prueba y además aboga por un sueldo al igual a un ministro de Estado.
    Además, es un texto lleno de meditaciones en torno a problemas referentes a la ética, la moral pública y sobre todo al derecho político que tienen los pueblos para organizarse,  movilizar sus masas y protestar para exigir un cambio social. Churata en todo el texto vuelve a interrogar a Platón si entiende o no la realidad de un mundo en el que sus ideas no tienen razón de ser, debido a que impera otra visión del mundo. La batalla final entre el Wawaku, El pez de oro y El Puma más la intervención de El Inca, presagia lo que puede suceder en la realidad social de cualquier parte del mundo.
    Finalmente, todo lector se preguntará: ¿Qué ideología trasunta un libro denso y a veces desconcertante como es El pez de oro? Aunque es imposible separar la obra del escritor porque todo es una unidad. En este caso, se puede decir que se trata de un libro referente a lo que se ahora se llama La realidad oculta de América, Los invisibles seres americanos, La cosmogonía viva, La cultura de los vencidos, Las subterránea y no escuchadas voces del destierra, La presencia de culturas ancestrales y Defensa de un universo destinado a desaparecer. De modo que para ubicarlo en el desarrollo de las ideologías modernas y en el concepto de la gran duración del tiempo histórico, Churata como todos los genios de la Literatura Universal , ha dejado un libro que servirá para el proceso de la descolonización del poder y la cultura, específicamente una literatura destinada a liberar a los seres humanos de un sistema que vive la última crisis que se ha generado en su propio seno.                        
   En efecto, El pez de oro, propone la función de descolonización ideológica que debería asumir el escritor en América. Churata dice: El escritor germinal (64) tiene estilo genésico, y bastará profundizar en los mecanismos de su ideación, en la temperatura de las voces que emplea para comprender toda vivencia mental es vivencia de la célula, entendido que todas las que le integran. Ella la que alumbra o se reste. El texto en aymara de Tomota Aliaga (65), vale la pena traducir: ¿Ves acaso la nebina / aquí y en esta ocasión? / Las rosas entran al río / llorando se van. Por supuesto, pierde calidad lírica pero sobre todo poesía. Sostiene que no hay razas humanas  inferiores ni superiores. Su devoción por el escritor Fernando Diez de Medina es desbordante, Churata considera que es un creador auténtico por haber trabajado con los signos vitales de una cultura raigal de América. En la parte final Churata escribe: Ya tramontamos una giba del “espacio-tiempo” y podemos decir que el hombre sabe como de él la Videncia Divina. El hombre está no en Dios, en la célula y la célula es de la tierra, inmortal. Finalmente, el Nuevo Nacimiento que anuncia El Pez de oro es: América adentro, más adentro, hasta la célula.
En otras palabras: Tendrá que llegar una literatura de descolonización y escribir desde las células que componen el corpus plural y múltiple de América. En efecto, vivimos ese tiempo y podemos afirmar con certeza que se ha cumplido la profecía que anunció el genial escritor Gamaliel Churata.
    En fin, El pez de oro es un libro de literatura cósmica, raigal y multidimensional que en la cultura de América equivale al taypi qala (66) sideral. Diverso porque abarca todos los géneros y rompe los esquemas mentales para restituirles a los escritores de América y el mundo, el derecho a escribir con la más amplia libertad. Sin trabas y sobre todo, sin acatar los mandatos de la academia ni el poder de la crítica literaria criolla, menos de la influencia del poder mediático. Un libro intencionalmente escrito para cuestionar la hegemonía de la cultura occidental, especialmente al conocimiento mal llamado “universal”, en detrimento de las otras culturas emergentes del mundo. El derecho a crear una obra con escritura híbrida y con un idioma en permanente cambio por la dinámica de los cambios sociales. Un libro a la vez múltiple con varios libros interiores. Una lectura en rotación, permanentemente elíptica, convergente y a la vez divergente, con una distinta causalidad y otros campos semánticos, con ejes a la vez móviles y movibles, de una causalidad y accionar distinta a la lógica cartesiana, mutante, multánime, permanente y en movimiento, de sidérea  dimensión y a la vez humana. Con coordenadas convergentes y círculos de poesía, una prosa cuyos ejes se tocan, textos con núcleos de lectura removibles, incitante por la exploración del lenguaje y de la condición humana, cábalas y antiformas de las diferentes funciones de la literatura. Un texto que exige otra forma de lectura inteligente, una manera de indagar en la subconciencia del escritor y el lector, un viaje al corazón de las palabras siderales. Una literatura escrita con las invisibles manos del ensueño, las cambiantes formas para llegar hasta las fronteras de la escritura, el uso de palabras y límites de la significación, la recuperación de una personalidad abolida por la inquisición cultural y educación alienante. La voz de los desterrados e invisibles pueblos y culturas de América, la nítida presencia de los seres más humildes de la tierra que sin embargo, educaron a la naturaleza, a los animales y construyeron Caral, La Puerta del Sol, Machu Pixchu y el Qapax ñan (67).  Un enjuiciamiento formal a la filosofía, a las ciencias sociales, a la religión, a las formas de la intolerancia y depredación de la Madre Tierra. Una auténtica desautorización y dialéctico cuestionamiento, sobre todo a Platón, Herodoto, Aristóteles, Hegel, Heráclito de Efeso, San Agustín y Sigmund Freud, al conocimiento impuesto a la mala. La desmitificación de Colón para decir que el continente al que arribó fue saqueado después en nombre del rey, la espada, La Biblia y Dios. Un razonamiento distinto frente a la realidad social que sigue siendo la misma y constantemente otra. Un libro caóticamente organizado, la alteración de la lógica formal y disposición de una estética y magia literaria andina, lo real maravilloso visto desde los cimientos del universo. La concurrencia de personajes y cosmovisión viva del Titicaca, dioses demiurgos que tienen vida, razonan y hablan. La cultura viva en un libro lleno de preguntas, el esplendor de la palabra detrás de la lluvia, el amanecer imaginado por un brujo de la poesía, la Madre Tierra dando de lactar a sus nuevos hijos. La manifiesta subversión de la epistemología, el puneño uso de la vanguardia literaria con una distinta visión del mundo, la infinita búsqueda de la belleza escondida entre la razón y el sueño. Los desconocidos rostros de la realidad que se mueven al fondo del tiempo. La abolición de las mentiras universales en nombre de la religión, las falsas verdades y la cultura dominante. El uso de la razón desde el otro lado del raciocinio. Un libro que no se parece a otro ni tampoco imita, la primera piedra sobre la que se edificará las columnas del tiempo pasado-presente. Una creación auténtica que exige una nueva crítica y no repeticiones constantes, un texto ubicado más allá de la vanguardia con una visión audaz y revolucionaria. Mentira, no es una Biblia del abolido mundo de América, ni el Corán de la miseria y la soledad, sino la reinvención de la sintaxis, la primera resurrección de millones de personas enterradas vivas en la pobreza que genera el sistema. Pero que no será por mucho tiempo.
   Churata es el escritor de la otredad (68), narra desde el fondo del tiempo americano, desde el otro lado de las múltiples realidades americanas, desde el otro frente mirando a Occidente, desde la otra orilla del río eterno de la dialéctica. Pero no se puede negar que mucho daño le ha hecho que lo motejaran con la palabra indigenista (69) aunque a veces él mismo lo haya usado e implícitamente aceptado. Esa palabreja no solo ha desfigurado la maravillosa literatura de Gamaliel Churata, de José María Arguedas y de Ciro Alegría en el Perú. No obstante, esa denominación será borrada por los nuevos críticos con otra mentalidad constructiva. Con Churata, la oralidad finalmente se convierte en una sinfonía interpretada por músicos con instrumentos de viento cordillerano.     
     Precisamente cuando estamos por terminar de escribir este texto y son las cinco y media de la mañana, una radio en español desde Europa acaba de anunciar que se ha concedido el Premio Nobel de Literatura al escritor Mario Vargas Llosa (70).  Francamente nos alegra porque al fin y al cabo el Perú tiene un Premio Nobel. Candidato varias veces, políticamente hizo todo lo posible para que la Academia Sueca se fijara en él. Pero inmediatamente se produjeron juicios a favor y en contra desde diversas vertientes. De modo que a nosotros nos toca decir algo. Mario Vargas Llosa en buen narrador y mejor ensayista, mas con el paso de los años sus libros dejarán de ser leídos porque no tienen valores humanos, éticos ni morales como los de Miguel de Cervantes Saavedra y Gabriel García Marques.
    En todo caso, pudo habérsele otorgado esa distinción por los valores humanos de sus obras literarias a César Vallejo, Ciro Alegría y con mayor razón a José María Arguedas, si es que el Perú los hubiera nombrado como agregados culturales en Madrid, París y Berlín. Esos puestos siguen siendo para funcionarios mediocres políticamente adscritos a los regímenes de turno. Si Vallejo, Arguedas o Alegría hubieran sido funcionarios del Perú en alguna embajada, seguramente que se les hubiera adjudicado el Premio Nobel de Literatura con sobradas razones. Ninguno gozó de los favores de la diplomacia peruana y menos del “inteligente” apoyo que practica el sistema a los intelectuales a su incondicional servicio. No importa, pero sin esa distinción serán más leídos que Vargas Llosa por los siglos de los siglos.
    Lima millasina markana qillqata, suxta uru uctubri paxsina saraxatapa 2010 marana.
    Escrito en la hedionda ciudad de Lima, el 7 de octubre del año 2010. 
 
 
1.- Previas sean dos palabras. El pez de oro. Segunda edición. Editorial Universo, Lima, 1987. p. 17. 
2.- La invitación a Gamaliel Churata, José María Arguedas, Ciro Alegría y a Francisco Izquierdo Ríos, la hizo Godofredo Morote Gamboa en 1969, quien se desempeñaba como docente en la especialidad de Lengua y Literatura de la Universidad Nacional Federico Villarreal. Tiempo después, en  1989, publicó Motivaciones del escritor. Arguedas, Alegría, Izquierdo Ríos, Churata. Talleres Gráficos de esa Universidad.
3.- Giovanni Papini (Florencia, 9 / 1 /1881 - 8 / 7 /1956). Escritor italiano, inicialmente escéptico y después fervoroso católico. Hijo de un comerciante de muebles en Borgo degli cosh. Fue bautizado en secreto debido al ateísmo del padre. Un proyecto suyo fue escribir una enciclopedia que resumiera todas las culturas. Escritor y poeta, animó la renovación cultural y literaria que se produjo en Italia a principios del siglo XX, poseía debido a sus lecturas una gran cultura que después le permitió escribir varios libros, usando argumentos de crítica literaria,  filosofía, religión y política.
4.- Churata declara que muy poca atención ponía a las clases de Encinas, motivo por el cual el maestro se disgustó. Hasta que finalmente el niño Peralta decidió no asistir más al dictado de clases. En Motivaciones del escritor. Arguedas, Alegría, Izquierdo Ríos, Churata. Universidad Nacional Federico Villarreal. 1989. Páginas 64/65.
5.- Aurelio Martínez Escobar. Testimonio oral en 1968, en Puno. Poeta y bibliotecario. Nació en Puno en 1894 y murió en Arequipa en 1976. Perteneció a la generación Orqopata y gran parte de la vida de Churata nos fue narrada por él. 
6.- Cerrito de Waxsapata.- Churata le llama la Chinkana en El pez de oro. Cerro de piedras blancas al que se iba de paseo porque todavía no estaba cercado ni poblado. Había una cueva grande adaptada seguramente por los primeros cazadores andinos para protegerse de la lluvia o pasar una que otra noche allí. Ahora ha sido convertida en una especie de morada particular y nadie tiene acceso. 
7.- Siluro. (Del lat. silūrus, y este del gr. σλουρος). Pez teleósteo fluvial, fisóstomo, parecido a la anguila, con la boca muy grande y rodeada de seis u ocho apéndices como barbillas, color verde oscuro de unos cinco metros de largo, muy voraz.
8.- Gamaliel Churata. II Festival del Libro Puneño. Tomo I. CORPUNO. Editorial Universo. Lima, p. 17. Vale hacer una aclaración para dejar sentada una verdad. La iniciativa y proyecto de la edición del II Festival del Libro Puneño fue de exclusiva responsabilidad de nosotros y no un  partido político de derecha peruana. José Luis Lescano Rivero, conociendo nuestra posición de izquierda, no tuvo en ningún reparo en apoyar la edición.    
9.- 12 de abril de 1957, fecha que indica haberse terminado de imprimir el texto. Churata en una conversación con Aurelio Martínez (Puno, 1967), le contó haber entregado los originales en el mes de julio de 1956. En esa época no podía controlar la impresión de su libro “debido al clima político que había en Bolivia”. Esa debe ser la razón por la cual un día llamaron a Churata para que retirara la impresión de su libro y se dio cuenta que estaba lleno de errores.      
10.- Pese a las gestiones que realizamos entre los columnistas y periodistas a cargo de las páginas culturales, nada se pudo lograr. Al contrario, en Puno fuimos verbalmente agredidos, vilipendiados y acusados de haber manipulado el texto original. No faltaron quienes dijeron que faltaban algunos textos y hasta un capítulo. Pero el tiempo se ha encargado de hacerlos callar y curiosamente, algunos, no todos, ahora aparecen con una sonrisa hipócrita y confiesan ser admiradores de Churata. Paciencia.
11.- Kuiko: Churata al referirse a Miguel de Cervantes Saavedra lo reconoce como a su maestro, señala que las hellkas (qillqañaka); es decir, las grafías que usa el Manco de Lepanto, también le pertenecen. Pero en lo que se refiere a la forma de escribir el español de América y sobre todo a la forma de expresarse, debe hacerlo desde sus raíces.
12.-José Luis Ayala. Alberto Mostajo. Delirio y tragedia de un poeta vanguardista y metafísico. Editorial Arteidea. Grupo Editorial. Lima, 2009.
13.- Ajayu. Palabra de origen aymara. Significa espíritu que puede ser personal como colectivo. Churata usa estas categorías cosmogónicas constantemente para desarrollar, mucho más sus reflexiones en torno a la vida y a la muerte.  
14.- El pez de oro. Segunda edición. Editorial Universo, Lima, 1987. p. 22.
15.- Ibid, p. 30.
16.- Ibib, p. 35.
17.- Ibid, p.17.
18.- Pablo Macera. Conversaciones con Basadre. Mosca azul Editores. Industrial gráfica S. A. 1979. Lima, p.137.
19.- El pez de oro. Segunda edición. Editorial Universo, Lima, 1987. p. 37.
20.  Pututearse: Proviene de la palabra pututo: Instrumento hecho de cuerno para soplar y emitir un sonido peculiar, p. 37
21.- Kuiku nayaxa.- Yo soy un mestizo, p. 37.
22.  Soy un indio.- Yo soy originario de América, p. 37.
23.- Tú eres naya. (Tú eres yo), p.39.
24.   Ibid, 43.
25.   Apu. Padre tutelar. Origen de la vida. Generador de dones.
26.- Achachila.- Anciano, abuelo, seres tutelares que engendran y cuidan la vida. Protegen a las comunidades de las catástrofes y desgracias colectivas.  
27.- Serenas. Sirenas, seres mitológicos, mujeres que habitan el Titicaca, ríos, lagos y manantiales. Producen “encanto” o magia para enloquecer a los jóvenes. Entran a los instrumentos musicales como guitarra, zampoñas y charangos para que tengan una voz cósmica o recojan el viento de las abras cordilleranas.   
28.  Uywiris. Personajes que ocupan de cuidar las casas, sembríos y caminos.
29.- Ajayu. También puede traducirse como alma de una persona. Cuando se dice ajayu y se refiere a una comunidad, el ajayu es colectivo.  
30.- Anchanchos. Seres mitológicos que habitan el mundo de abajo. Es decir, la oscuridad del tiempo. También salen de las cuevas para hacer daño a los sembríos, se alimentan de frutos frescos y se reproducen como los cerdos.   
31.- El pez de oro. Segunda edición. Editorial Universo, Lima, 1987. p. 43.
32.- Luis Eduardo Valcárcel Vizcarra (Ilo, Moquegua / 8 de febrero de 1891 - / Lima, 26 de diciembre de 1987). Historiador y antropólogo. Fue un investigador del Perú Prehispánico y uno de los protagonistas de la corriente andina peruana.
33.- El pez de oro. Segunda edición. Editorial Universo, Lima, 1987. p. 50
34.- Niño loco. Después que el niño Arturo Peralta decidió retirarse de la escuela del maestro Encinas, se dedicó a leer de modo desordenado todos los libros que encontró en su casa y luego los que consiguió. De modo que sus compañeros los tildaron de “Niño loco” porque empezó a ocuparse de filosofía y cosmovisión andina. Por lo general, a la salida de la escuela lo iban a buscar a la cueva del cerro Waxsapata.    
35.- Chinkana. Cueva en quechua y aymara. Hasta ahora es posible reconocer ese lugar ahora convertido en parte de una vivienda particular.  
36.- Sacha runa. (Quechua). Habitante de la selva, selvático.
37.- El pez de oro. Segunda edición. Editorial Universo, Lima, 1987. p. 50
38.- José Antonio Encinas. Un ensayo de escuela nueva en el Perú. Tomo I. Festival del Libro Puneño. Editorial e Imprenta Minerva. Lima, 1959. 
39.- Encuentro en La Paz , realizado en 1936.
40.- khellkha kosko. Se refiere al idioma quechua.
41.- Xarawis. Poemas escritos en quechua cuya traducción puede ser endechas.   
42.- Palabras en aymaras o quechua casi intraducibles.- Resulta imposible traducir conceptos y nombres propiamente aymaras.  
43.- Qullis. Pequeños arbustos que crecen en la puna, a 3,800 metros sobre el nivel del mar.
44.- Anchancho. Ser maligno que puede tomar la figura de un animal. Hacen daño especialmente a los sembríos cuando maduran los frutos.   
45.- Sanqayus. Frutos pequeños silvestres y dulces que crecen entre espinas delgadas.             
46.- Español híbrido. Según el Diccionario de la real Academia: Hibridez es una cualidad de híbrido, producto de elementos de distinta naturaleza. Español híbrido es la conjunción del español con el quechua, el aymara o con otras lenguas originarias de América.
47.- Orqopatas.- Promontorio o lugar donde Churata vivió en Puno hasta 1932. Nombre con que se conoce a los escritores que militaron en ese movimiento.  
48.- Federico Nietzsche.- Federico Nietzsche (Rocken, 1844 - Weimar, 1900) gran escritor que marcó el destino de la historia espiritual de Occidente. Su obra filosófica  abarca múltiples textos, tiene a una producción cuantiosa. En 1871, cuando tenía veinte y siete años fue catedrático de filología clásica de la Universidad de Basilea. Publicó: El origen de la tragedia en el espíritu de la música, Consideraciones intempestivas: David Straus, confesor y escritor; Ventajas y desventajas de la historia para la vida, Schopenhauer como educado, Ricardo Wagner en Bayreuth, Humano, demasiado humano, Miscelánea de opiniones y aforismos, El viajero y su sombra, La Gaya ciencia, Así habló Zaratustra.
49.- Escritura híbrida. Según Martín Lienhard se trata de un “conjunto de textos nacidos en pleno enfrentamiento entre la oralidad – especialmente indígena – y la tradición letrada de procedencia europea (…) y que no se entienden ni se explican sin referirlos a las culturas marginadas por la conquista o por posteriores reestructuraciones coloniales o neocoloniales”. (La voz y su huella. Editorial Horizonte. Lima. 1992).     
50.- Lengua estrechamente emparentada con el hebreo antiguo, del que sólo se tiene algunos registros dialectales. El monumento referente está en el Museo de Louvre (París), fue descubierto en 1868 por el misionero alemán F. Klein en Dh§bân ( la Dibón bíblica), al este del Mar Muerto. Informó de su hallazgo al cónsul prusiano Petermann en Jerusalén, quien a su vez obtuvo fondos del Museo de Berlín para comprar el monumento.
51.- Atlántida, del griego antiguo Ατλαντίς νσος, Atlantís nēsos, isla de Atlantis, nombre de una isla desaparecida en el mar, mencionada y descrita en los diálogos Timeo y el Critias, textos del filósofo griego Platón. La descripción en sus textos y reiterada afirmación ha hecho que parezca una historia verdadera. Durante la segunda mitad del siglo XIX y el Romanticismo aparecieron teorías sobre su ubicación. 
2.- Fray Luis de Granada (Granada, España, 1504 - Lisboa, Portugal, 31 de diciembre de 1588) escritor dominico español. Se llamó Luis de Sarria, fue hijo de  pobres panaderos gallegos. Se dice que su madre era lavandera, quedó huérfano de padre y la viuda tuvo que mendigar. Esa experiencia de pobreza, humildad y desamparo se traduce en su personalidad literaria. Escribió Guía de pecadores.
53.- Las grafías en uso son en total 31.       
a            vocal central abierta /                        
ä           a larga  /                                                                   
ch          oclusiva sorda palatal simple /                                   
chh        oclusiva, sorda palatal aspirada /   
ch’         oclus.sorda palatal glotizada /      
i             vocal cerrada anterior /                  
ï             i larga /                                          
j             fricativa sorda velar /                     
x            fricativa sorda postvelar /               
k            oclusiva sorda velar /                    
kh          oclusiva sorda velar aspirada /       
k’           oclusiva sorda velar glotizada /       
l             lateral sonora alveolar /                  
ll            lateral sonora palatal  /                    
m          nasal sonora labial /                         
n           nasal sonora alveolar /                     
ñ           nasal sonora palatal  /                     
p           oclusiva sorda labial simple /          
ph         oclusiva sorda labial aspirada /       
p’          oclusiva sorda labial glotizada /     
q           oclusiva sorda postvelar simple /     
qh         oclusiva sorda postvelar aspirada  / 
q’          oclusiva sorda postvelar glotal  /     
s           fricativa sorda alveolar /                  
t            oclusiva sorda alveolar simple /       
th          oclusiva sorda alveolar aspirada /    
t’           oclusiva sorda alveolar glotal /       
u           vocal cerrada posterior /                  
ü          ü  larga /  w semiconsonante sonora labial /  y semiconsonante sonora palatal /                                
 
54.- Purumpacha.- Edad en que la naturaleza estaba virgen, inhabitada y esplendorosa, hasta que los padres creadores andinos dieron vida a los seres humanos y animales de la tierra, el agua y el cielo.
55.- Chajchado o akulliku. Acción de masticar la hoja de coca de modo sistemático de acuerdo a la costumbre y necesidad biológica.
56.-  Coca. Hoja masticable como alimento, cuyos componentes son altamente nutritivos. Se cultiva en la ceja de selva.
57.- Brujos, adivinos, curanderos, parteras, suerteros.- Todos usan la hoja de hoja de coca para realizar ceremonias de curación, sanación y rituales. Sin embargo, en lo que predomina es en la religiosidad andina.  
58. Almanaque Bristol.- Un pequeño texto que contenía el almanaque del año. Pero además nombres del Calendario Greco Romano para poner nombres a niños y niñas recién nacidos. Contenía una serie de datos culturales, refranes y hechos como acontecimientos mundiales importantes.   
59.- Surrealismo. Empezó como una manifestación artística revolucionaria en 1924 en París, con la publicación del Manifiesto Surrealista de André Bretón, un poeta que estimaba que la situación histórica de posguerra debería tener un arte nuevo para indagar en lo más profundo del ser humano y comprender al hombre en su totalidad. Como lector de Freud pensó en la posibilidad que ofrecía el psicoanálisis como método de creación artística.
 
60.- Necrademia.- Academia de los muertos.
61.- Mayéutica.- La invención de este método del conocimiento se remonta al siglo IV a. C. Se atribuye por lo general al Sócrates histórico en referencia a la obra Teeteto de Platón. El  Sócrates histórico empleó la llamada ironía socrática para hacer comprender al interlocutor que lo que se cree saber no está en lo que se pensaba como creencia y que su conocimiento estaba basado en prejuicios. La mayéutica, contraria a la ironía, se apoya en la teoría de la reminiscencia.
62.- Motivaciones del escritor. Alfredo Morote Gamboa. Arguedas, Alegría, Izquierdo Ríos, Churata. Universidad Nacional Federico Villarreal. Página 63. Sin pie de imprenta. 1989. Lima. 
63.- Los intis de Alan García. La primera edición de El pez de oro apareció en 1957, por tanto la unidad monetaria era el sol peruano y no el inti. Fue Alan García quien tomó esa decisión. No se trató de un cambio para mejorar la economía peruana sino para maquillar la crisis que generó los latrocinios y desaciertos del gobierno de García. Todo pasó a costar millones y es por esa razón que una vez dijo: Yo no sé de qué se quejan los peruanos, si gracias al APRA todo el mundo se volvió millonario de la mocha a la mañana.       
64.- Escritor germinal.- Del lat. Germinālis. Perteneciente o relativo al germen. Pero más parece una referencia a Germinal (1885), la decimotercera novela de los veinte volúmenes que Émile Zola escribió dentro de la serie Les Rougon-Macquart. Es una de las mejores novelas jamás escritas en francés. Una historia sobre una huelga de mineros en el norte de Francia en la década de 1860.
 
65.- Tomasa Aliaga.- Nombre de una mujer que inventó Churata para escribir poemas.
66.- Taypi qala.- Piedra ubicada en el centro del universo sobre la que descansa el cosmos en perpetua rotación, el sistema de rotación de los astros y la vida. Este concepto es muy importante porque significa no solo en centro sino el punto de equilibrio de todos los conceptos y concepción de la vida. 
67.- Qapax ñan.- Camino de los incas que atravesaba toda la jurisdicción de los cuatro suyos. 
68.- La otredad.- La antropología cultural reconoce que el “Otro” cultural no responde al estudio de un hecho empírico real, sino que es un objeto que se construye de manera científica por la distintas teorías que dominaron en cada uno de los momentos históricos. Elabora diferentes explicaciones sobre la “Otredad”, pero también crea imágenes o modelos distintos de lo “Otro” cultural, en un contexto histórico como por ejemplo social.
69.- Indigenista.- Palabra grave y discriminatoria, ahora en desuso. Aunque no faltan personas que aun usen este término creado para la exclusión y menosprecio de escritores especialmente andinos. 
70.- Premio Nobel a Mario Vargas Llosa. Nació en el Perú, Arequipa, el 28 de marzo de 1936. Se nacionalizó español con el pretexto de “una vedada amenaza de Alberto Fujimori”. Escritor, novelistas y ensayista. Recibió numerosos premios entre los que destacan el Nobel de Literatura en el 2010, por su cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes mordaces de la resistencia del individuo, su rebelión y su derrota. El Premio Cervantes (1994), Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1986). Escribió La ciudad y los perros (1962), La casa verde (1965) y Conversación en La Catedral (1969), Pantaleón y las visitadoras (1973), La fiesta del chivo (2000). Participó en política como candidato a la presidencia del Perú en 1990, por la coalición política de derecha Fredemo.