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miércoles, 25 de noviembre de 2015

ENTREVISTA A LEA BARBA

  Lea Barba y su esposo Felix Arias Schreiber.
     Este es solo un fragmento de una entrevista realizada a Lea Barba el 15 de marzo del presente año, quien ha fallecido ayer. La terrible noticia me la hizo conocer por teléfono Gloria Zegarra Encinas, fue terrible  porque quedé consternado y en la tarde fui al velorio. No había personas vinculadas a la izquierda peruana, ¿por qué?, después que Lea Barba y Félix Arias Schreiber lucharon tanto durante tantos años. A Lea barba la conocí hace muchos años en casa de la señora Aurora Encinas Franco. Así supe que Lea Barba había estudiado primaria y secundaria en el Colegio Dalton, había sido alumna de José Antonio Encinas, Enrique Encinas, Aurora Encinas, Julián Rivera del Mar y Alejandro Peralta. Estudió en San Marcos Derecho y Educación. Luego fue profesora de Gloria y varias promociones hoy convertidas en profesionales y, ocupan importante labores en la vida cultural del país.
    La entrevista completa como extensa trata de temas políticos como literarios y pertenece a un libro referente a Mario Vargas Llosa. El escritor hispano-peruano declaró: “Yo fui marxista”. Entonces, a partir de esa afirmación he trabajado en relación al Grupo Cahuide de San Marcos y su militancia en la izquierda latinoamericana hasta su ruptura con la Revolución Cubana, poniendo como pretexto el Caso Padilla. La tesis es simple: Si Vargas Llosa no hubiera recibido lecciones de marxismo elemental nunca hubiera escrito Conversación en la catedral. Menos Los cachorros y La ciudad y los perros.
  El libro será editado en Lima en febrero del año 2016. Todo está oleado y sacramentado. Ahora trabajo el texto que se refiere a Desirée Lieven y el Perú, que seguramente lo terminaré en los primeros días de diciembre, para enseguida volver a mi novela sobre Vallejo. Después me ocuparé sobre mis contraensayos referentes a la Refundación del Perú con ocasión del Bicentenario.
                      

-¿Todo lo que dice Vargas Llosa en El pez en el agua es cierto?                
-No, no, no, no. Por ejemplo él desaparece, borra del grupo a Rafael Merino (éramos tres amigos íntimos), Vargas Llosa, como es lógico en una biografía novelada no dice nada de Merino. Si yo escribo una novela también puedo poner lo que me dé la gana ¿no?, también intercambiar personajes. Entonces, Vargas Llosa no menciona a Rafael para nada, lo desaparece de la realidad y a quien pone en la biografía novelada y dice que había un triunvirato es a Félix. (Arias Schreiber)

-Lo cual en la vida real no fue cierto.   
-No, no, no es cierto, no es cierto, aunque teníamos afinidades pero como aparece en el libro, no, no, no. Con quien formamos un triunvirato fue con Rafael Merino. Pero ¿sabe por qué insisto tanto en Rafael Merino?, porque Rafael había sido oficial de policía y nosotros no sabíamos nada, nunca nos dijo nada, es que no sabíamos nada,  jamás nos dijo que trabajaba para la policía. Bueno, a mí no me interesaba lo que fuera, era un muchacho bastante culto, hablaba francés, leía mucho y nos miraba por sobre el hombro ¿no?, como quien dice: “estos polluelos recién salidos del cascarón”. El hecho es que pasado el tiempo, Merino llegó a ser el brazo derecho de Vladimiro Montesinos, como tenía muchos contactos con la policía, seguramente que con Montesinos armó un aparato eficiente al servicio de Fujimori.
    Cuando se produjo la intervención del gobierno de Velasco en los diarios, a Merino lo nombraron como director de un periódico. Bueno, nosotros sabíamos lo que estaba pasando y podíamos analizar la situación grave, luego apareció con Montesinos, pero no lo he vuelto a ver nunca más, ahora es una persona de mucho dinero. Pero cuando cae Fujimori le dieron el cargo de informante privilegiado.

-¿Cómo se formó el Grupo Cahuide?
- Ya, ellos me contactan cuando ingresé al primer año de San Marcos, tenían muchísimo cuidado en seleccionar a la gente, la persona encargada era precisamente Washington Durán Abarca. El grupo Cahuide trató de captar nuevos cuadros de  jóvenes para trabajar en San Marcos. Ahí aparece un pequeño periódico ¿no?, que se podía repartir prácticamente en forma clandestina. Yo no me ocupaba de eso, mi tarea era asistir a los presos, pero también vendía y repartía Cahuide, tratábamos de ubicar a un simpatizante pero siempre dentro de la máxima clandestinidad para evitar que llegara otra redada y no quedara nadie. Así funcionaba.
    Hubo un momento en que se creó un comité de reestructuración del Partido Comunista, estaba formado por Isaac Humala precisamente y otros dirigentes más, cuando nosotros estábamos empezando a estudiar, él estaba terminando la carrera, estaba en plan de presentación de tesis y otras tareas burocráticas.   
    Nosotros estuvimos con él, Félix y yo. No recuerdo cómo fue que llegó un momento en que Cahuide desapareció, aun así Cahuide cumplió con su rol histórico de formar nuevos cuadros y dar vida al Partido Comunista. Jorge Rendón Vásquez estaba más adelantado que nosotros y permanecía preso en el Panóptico, yo tenía un novio ficticio  que se llamaba Gabriel Alegre, a quien no vi nunca después pero le llevaba alimentos. Rendón estuvo preso durante ese tiempo y él sí pertenecía al grupo organizador de Cahuide.
    Antes que me haga otra pregunta, quiero decir que siendo usted un  escritor sabe  qué es la ficción literaria, cómo se puede crear una novela con plena libertad.

-Le escucho.
-Bueno, Vargas Llosa narra de que él estuvo enamorado de mi persona. Pero eso no es verdad en la realidad, es totalmente falso, absolutamente falso, no es verdad. Yo le tenía un gran cariño de amiga a Mario, éramos muchachos con los mismos ideales, teníamos casi la misma edad, teníamos sueños sociales en común, compartíamos digamos los mismos intereses, pero de ahí a pensar que hubo algo sentimental, eso no existió nunca. Todo es ficción literaria. Ahora, la gente de mi entorno comentaba: “Vargas Llosa dice que estaba enamorado de ti”. Yo les decía: “Un novelista tiene derecho a escribir lo que le dé la gana en una biografía novelada”. Me decían: “Eso no es cierto, tú sabías que estaba enamorado de ti”. No es cierto lo que dice Vargas Llosa, no corresponde a la realidad, es una ficción. No sé cuántas veces lo tengo que decir.

-Señora Lea, no sabía cómo preguntarle porque es un tema muy delicado ¿no? Pero ya que usted lo toca, Vargas Llosa dice que una noche usted le llamó para hablar urgentemente y cuando se vieron, le dijo que Félix Arias Schreiber le había declarado su amor. Vargas Llosa estaba “templado” pero como ya nada se podía hacer, quedó muy herido.
- Yo le voy a decir con toda sinceridad que en ningún momento lo tuve a Vargas Llosa como proyecto de enamorado, para mí en ese entonces no existía esa idea.  Ahora, cuando conocí a Félix ya fue un sentimiento distinto, siento atracción por él, es inteligente, es comunista, capaz de hablar en una asamblea y defender sus puntos de vista. Yo sí me enamoré de Félix, pero pensar que con Mario tuve otro tipo de relación en absoluto, eso no existió. Ya me da risa cuando alguien me habla de mi “enamorado” Vargas Llosa, pero francamente me cansé de decir a mucha gente que nunca hubo nada entre Vargas Llosa y yo. Él tiene perfecto derecho a decir lo que quiera porque es pura ficción literaria. Muchas veces he dicho: “Bueno pues, si ustedes creen que la ficción es una verdad es problema de ustedes. No voy a dedicarme a decir lo mismo, siempre. De modo que si ustedes creen, no saben  diferenciar ficción y verdad”. 

-Pero han conservado la amistad siempre ¿no? 
- Sí, hasta ahora. He sido muy amiga de Mario hasta la época en que estuvo en el campo de la Revolución Cubana, pero después todo cambió y no estoy de acuerdo con sus actitudes actuales de ninguna manera ¿no? Nunca hemos hablado de ese tema, cuando nos hemos encontrado comentamos los años juveniles en que éramos tan amigos y no había nada de enamoramiento. Él lo dice en uno de sus textos al referirse a esos años, afirma que era una amistad asexuada. No había una cuestión de sexo ni nada, el hecho de ser de la misma generación no era para enamorarse. Yo no he sentido nada de eso, podíamos conversar de lo que sea. Yo no he sentido nada y tampoco Mario Vargas Llosa, con seguridad. Que en su libro haya acomodado los hechos ficcionados, eso es otra cosa. Hemos estado cientos de veces juntos, hemos ido al cine juntos, hemos hecho una vida de camaradas, de estudiantes y en ningún momento pasó por mi cabeza ser su enamorada o convertirlo en mi enamorado, digamos por lo menos platónico. Le voy a contar una cosa curiosa ¿no? Entre mis compañeros de clase nos conocían como amigos que éramos íntimos entre Mario, Rafael y yo. Mario era muy simpático, pero no había nada conmigo, las chicas de la promoción se acercaban a mí para que yo les presentara a Mario, la mayor parte de ellas estaban templadas de Mario, yo no tenía el menor reparo en presentarlo en absoluto porque no tenía ningún interés en él.
    Pero después de la ruptura de Mario con Cuba ya no fue igual. Ya no, ya no, ya no. Cuando me encuentro hablamos de los años aurorales de San Marcos. Yo siento que Mario se acuerda de nuestra juventud, pero de allí a otra clase de relación, nada de nada, en absoluto, como dice la gente, ni hablar.

-Antes de pasar a otro tema. Hay un hecho que es preciso aclarar. Vargas Llosa dice que llegó a ser instructor en el Grupo Cahuide. ¿Eso es verdad?
- No, no, no. Mario era lo que se llama un simpatizante y nada más. No era un militante, nunca quiso militar debido a sus limitaciones muy respetables, trabajaba, leía y estudiaba. Para ser instructor había que gozar de la confianza de Durán Abarca, que era digamos el responsable de la dirección del Partido en la clandestinidad. Todos los dirigentes estaban presos, en la clandestinidad o el exilio, Jorge del Prado estaba amenazado de ser asesinado por los esbirros. Mario no hubiera militado nunca, lo digo con franqueza porque lo conocí muy bien. Además una cuestión de fondo, a pesar de conocer los libros que se nos entregaba para leer, puedo asegurar que nunca fue realmente marxista.

-Ese testimonio es valioso viniendo de usted.
-Bueno pues, qué más. No creo que se ofenda Mario, no habría razón, es cuestión de principios ¿no?, una cuestión es ser simpatizante y muy distinto es ser marxista por convicción. Una cuestión es querer y muy distinto es ser.

- ¿Cree usted que Vargas Llosa haya recibido clases de marxismo cuando militó en Cahuide?
-No, no, no. Yo sí era militante, por tanto, tenía más información. Mario era solo un simpatizante, creo que ya lo afirmé antes. ¿Quién pudo haberle enseñado marxismo? Cada uno de nosotros teníamos que leer por nuestra cuenta. Aunque es verdad que circulaban folletos y libros.

-Pero Vargas Llosa ha dicho: “Yo fui marxista”.
- Bueno, yo doy mi testimonio de acuerdo a la verdad histórica. Vargas Llosa no fue marxista nunca, nunca, un marxista es una persona que lee a Marx y tiene una conducta limpia. Fue un simpatizante eventual de un grupo de jóvenes que trataban de entender lo que ocurría en el Perú, nada más. Habría que analizar en el contexto que aseveró haber sido marxista, es una frase que no dice nada. Importa mucho más la conducta ciudadana, los principios morales, la ética, más que las palabras.
-Ahora cuéntenos la historia del Negro-Negro.
- Bueno, cuando yo tenía quince años se fundó el Negro-Negro y surgió de una forma curiosa como increíble. En los portales de la Plaza San Martín había un señor apellidado Batanero que tenía una serie de negocios, se le presentó la oportunidad de alquilar un sótano, era muy amigo de mi tío Adriano. Más o menos empezó con la venta de alfombras que las mandaba fabricar en Pacasmayo, era un tejido de paja muy vistoso para casas de la clase media alta y usar en la playa. Necesitaba un ambiente donde depositar su mercancía y para eso alquiló el sótano que daba al lado de la librería Ruiz & Britto, o sea que habían dos puertas, una para la oficina de Batanero y la otra para esa librería.
    El tío era muy marketero, siempre estaba buscando negocios y tenía un amigo apellidado Pardo de Zela, era arquitecto o algo así. El asunto es que de buenas a primaras se acordó fundar una empresa, pero el sótano estaba ocupado prácticamente con alfombras y nada más, decidieron que podía ser un lugar donde se reunieran artistas, intelectuales, periodistas, gente con interés por el arte. Ese depósito, entonces se convirtió en un lugar mágico y atractivo, este trío formado por mi tío Adriano, el señor Pardo de Zela y el comerciante Batanero, pensó en la necesidad de fundar una boite, donde se pudiera hacer algo por el arte, aprovechando naturalmente el negocio. Pardo de Zela creó el ambiente, le dotó de muebles y luces adecuadas. No conozco el origen de los fondos económicos, pero sé que el tío Leonidas (que trabajaba en un Banco) y Adriano aportaron la mayor parte del capital, Pardo era muy bohemio y poco a poco se retiró del negocio.
    Y así se fue formalizando la empresa y llegaron a decidir que se llamara Negro-Negro. ¿Sabe por qué le llamaron así? Había una estatua de ébano de un negro que llevaba en sus hombros a un negrito, era como una columna, tenía su pedestal. Cuando se preguntaron ¿qué nombre le ponemos? Ahí estaba la estatua mirándolos, por eso le pusieron ese nombre.
    Ahora, el Negro-Negro se convirtió rápidamente en un lugar de moda donde iban artistas, intelectuales, periodistas, pintores como Sérvulo Gutiérrez que era un perfecto anfitrión  allí. Como mi papá y tío necesitaban gente que pudiera administrar porque los demás no tenían esa capacidad ni preparación para la boîte, se formó una asociación prácticamente de los hermanos Barba. Llegó un tío de Trujillo que tenía sus ahorros, los otros hermanos se hicieron cargo de las comidas, las bebidas y así se formó una empresa familiar, los hermanos Barba empezaron a trabajar con entusiasmo y fe. Mi papá se destacaba como dirigente de la empresa, pero seguía siendo gráfico, cuando le pidieron que se dedicara a trabajar en el Negro-Negro no aceptó, pidió que respetaran su vocación y además sus contactos políticos. De modo que trabajaba en el día como gráfico y en la noche iba a Negro-Negro, estaba adaptado al trabajo nocturno, como era un hombre culto, se hizo amigo de Sérvulo, de los intelectuales y se formó un grupo muy interesante. Allí nació el Club de teatro y cuando llegó Reynaldo Damore, tomó un local en La Colmena, entonces acordaron con la empresa del Negro-Negro que allí se iban a dar funciones de teatro, cada semana se presentaba una obra con la dirección de Damore. Había exposiciones de pintura de Sérvulo, también de Alberto Dávila, Aitor Castillo, toda una generación de pintores y así el Negro-Negro se convirtió en el centro del movimiento cultural de la época.
    El Negro-Negro funcionó hasta el 5 de febrero de 1975, día en que se produjo una movilización para desestabilizar el gobierno de Velasco Alvarado, azuzada por el APRA y la CIA, la extrema izquierda y grupos delincuenciales. Se sumaron grupos de asaltantes e incendiaron el Casino Militar, lamentablemente el fuego alcanzó al Negro-Negro y todo se quemó, todo se destruyó, así acabó un centro de actividades culturales y de bohemia del siglo XX en el Perú. Pero además los delincuentes entraron al local del Negro-Negro y arrasaron con todo, hasta la estatua del negro que llevaba a un negrito se la llevaron. Había un pianito muy lindo, se robaron todos los muebles, hasta cables de electricidad, sillas, mesas, documentos y archivos. No quedó nada servible, destrozaron todo. Mi papá en esa ápoca resultó elegido secretario general de los gráficos del diario Expreso pero ya estaba mal de salud, murió en 1970.
 
-¿Quién era Rosita Barba?   
-Su verdadero nombre es otro, sino que se puso Rosita Barba debido al cariño que le tenía a mi papá. Su verdadero nombre era Rosa Coello, era pianista, pero además tocaba el bajo, tuvo su relación amorosa con mi papá, es un hecho humano que yo comprendo.

-¿De qué murió Félix?
-Murió en 1992 de un cáncer al páncreas, se enfermó en 1991 cuando ya mis hijos estaban en el colegio. Hay quienes dicen que me divorcié de él, pero eso no es verdad. Lo que sucedió con Félix, es que no tengo por qué hablar mal de los muertos y menos del padre de mis hijos ¿no? Pero se abandonó mucho al último, había que mantener a los hijos, sacarlos adelante. Entonces, él era un fanático de los toros y en buena cuenta trabajaba como cronista taurino y yo soy todo lo contrario, fui una vez pero no soporté una corrida de toros. Era un taurófilo a muerte. De modo que quedamos en eso ¿no? “Tú con tus toros y tus vacas y yo con la familia”. Ahora, yo sé que él ha tenido un amor al final de la vida. Yo no sabía nada, me enteré el día que murió e incluso tenía una hija. Con Félix hemos vivido juntos treinta años pero me falló, porque mientras yo trabajaba deslomándome por mantener a la familia, él se pasaba la gran vida, se iba a su peña taurina, se reunía con sus amigos y eso nos distanció mucho, yo no podía en absoluto tratarlo mal, sin embargo, en una ocasión le dije: “El día que quieras irte, te vas”. Jamás pensamos en divorcio ni nada, nunca se fue. No sabía que tenía otra mujer, si lo hubiera sabido seguramente que la historia hubiera sido otra. Yo no creo que un camarada deba maltratar a una camarada o viceversa, es una cuestión de principios. Cuando se sintió mal lo atendí, lo apoyé y murió en mi casa.             
         
- Ha leído usted Conversación en la catedral en cuyas páginas aparece, ¿en qué medida se siente retratada o no?
-Bueno, yo creo que en la primera parte, en el momento del ingreso de Vargas Llosa a San Marcos, cuenta lo que realmente sucedió. Vargas Llosa tiene una memoria de elefante y es admirable, porque hay párrafos de conversación que tuvimos con él y aparece tal cual. Leyendo el libro empecé a recordar lo que discutíamos, lo que hablábamos acerca de los libros. Pero cuando desarrolla la ficción literaria, es un momento en que comienza a hablar del enamoramiento ¿no?, eso aparece en El pez en el agua. En el caso de Merino (debo insistir), no fue Félix sino Merino con quien formábamos un triunvirato, aunque sé que Mario tiene todo el derecho de decir lo que dice ¿no? Yo no tengo por qué enojarme de eso, debo decir que ese libro me gusta, me gusta también la novela, sí me gusta. A veces me pongo sentimental y me gusta leer esa parte del ingreso a San Marcos.

-Pero además han sido años de luchas terribles.  
-Sí, sí, sí. La verdad es que tenía el deber de participar en política, para mí era una obligación moral, sentía la obligación de luchar por la clase obrera, luchar en su Partido. A mí también me expulsaron del Partido Comunista, también, por supuesto. Cuando el Partido Comunista se manifestó por el pleno apoyo al gobierno de Velasco y se produjo la ruptura con los maestros, ellos fueron los primeros en luchar contra Velasco a pesar de todas las reformas que había realizado. Al menos mi idea no era apoyar solo las reformas, primero estaba la clase obrera o la clase trabajadora, pero apoyar así sin ninguna otra perspectiva política a ese gobierno, yo no estuve de acuerdo con ese hecho. Y así lo hice saber. Me expulsaron.

-Usted discrepó en el Partido.                 
- Sí, sí, sí, discrepé en el Partido. Llegó un momento en que tenía bajo mi responsabilidad el Comité de Lima. Pero no, yo manifesté mi absoluto rechazo a ese apoyo incondicional a Juan Velasco Alvarado, estuve en contra de esa forma de hacer política. Pero nos expulsaron a los dos, a Félix y a mí, a los dos juntos con el mote de maoístas. Félix se unió a algunos grupos que empezaron a formarse en esa época, él estuvo allí pero yo ya no, tenía mucho que hacer en mi casa, me dediqué a trabajar para mantener a los cinco hijos que teníamos. Malú, Félix, Milena, Gelga y Luis Carlos. Ahora tengo ocho nietos.

-¿Cómo era la relación de Mario Vargas Llosa con Félix Arias Schreiber?
-Bueno, Félix era sumamente celoso, muy celoso. Sin embargo, Vargas Llosa sabe muy bien que nunca hubo nada entre él y yo, ya sea de parte de él o de mi parte. Como conocíamos mucho a Mario, lo conocíamos a fondo y sabíamos que primaba en él más que el pensamiento socialista, ser un liberal, tal como es ahora pues ¿no?, pero un liberal que saca provecho de lo que dice o escribe.

-Perdone que insista. ¿Por qué Vargas Llosa ha dicho: “Yo fui marxista”.  ¿Usted cree que realmente fue marxista?   
-Ya le respondí, pero bueno. Yo creo que no, yo creo que no. Estuvo llevado, mejor dicho, arrastrado por la corriente política de la época universitaria ¿no? Fue cuando apoyó por ejemplo plenamente a la Revolución Cubana, pero por ahí estaba el Premio Casa de las Américas, los viajes, la publicación de sus obras, etc. Yo creo que nunca fue marxista, porque un marxista piensa de otro modo y actúa de una distinta manera. Cuando eso dice Vargas Llosa es para marketearse mejor, es para hacer ver a los jóvenes que se puede cambiar fácilmente de opinión y comportamiento político.   

- ¿Cree usted que la militancia en Cahuide le hizo bien a Vargas Llosa?   
- Él aprovecha muy bien todo, aprovecha muy bien su experiencia, viajes y lecturas, ya ve que hasta la amistad que tuvimos como jóvenes, él aprovechó muy bien y creó un personaje de literatura ¿no? A pesar de que éramos amigos y que teníamos muchas ideas en común. Yo sé que él no fue nunca realmente un socialista ni marxista. Estaba viendo lo que más le convenía, ahora ese deseo de crecer unido a un gran talento literario, a una disciplina de hierro ha hecho que llegue a donde ha llegado ¿no? Ha ganado el Premio Nobel de Literatura. Pero en cuanto a socialismo, a marxismo, yo que he militado tengo autoridad moral para decir que nunca fue marxista. Más bien resulta un uso indebido de una ideología respetable y distinta a la suya, ese juicio en Vargas Llosa resulta una impostura.
    Siempre lo notaba demasiado individualista, es decir que en cualquier momento dejaba la causa por lo que él quería lograr ¿no? Para mí eso era inconcebible en una persona íntegra, yo voy a terminar ya mis años y voy a seguir siendo comunista. Por supuesto que reconozco los miles de errores que he podido cometer, pero para mí siempre hubo una ideología que se enfrentó al fascismo y al imperialismo. Esa lucha puedo decir que valía la pena seguirla, pero si ahora ya no puedo por mi edad o limitaciones propias, yo creo que de nacer nuevamente seguiría siendo también comunista, como lo fue mi padre hasta el último día de su vida, como lo seré yo hasta cuando viva. Soy comunista y me siento muy orgullosa de serlo.

sábado, 21 de noviembre de 2015

JOSÉ GABRIEL Y JUAN BAUTISTA TÚPAC AMARU






José Gabriel Túpac Amaru II nació el 19 de marzo de 1738 en Tungasuca, sus padres fueron Miguel Túpac Amaru y Rosa Noguera. Primero nació un niño llamado Clemente, pero falleció en plena adolescencia. Luego nació José Gabriel pero murió la madre dejándolo huérfano en la adolescencia. Sin embargo, transcurridos algunos años, el padre se casó con Rosa Monjarrás, habiendo nacido en 1747 Juan Bautista Túpac Amaru Monjarrás. Cuando el 4 de noviembre de 1780, José Gabriel Túpac Amaru II, inició la más importante gesta libertaria de América, el hermano Juan Bautista Túpac Amaru, se plegó al movimiento y compartió los objetivos revolucionarios. Como se conoce, esa acción fue sofocada por un ejército mucho más numeroso y superior en poder bélico, además recibió el apoyo de caciques colaboracionistas prohispanos como Mateo Pumacahua, Diego Choquehuanca, entre otros.
    La guerra contra España imperial, tuvo finalmente un desenlace horrendo, la orden fue exterminar a todas las personas vinculadas o sean parientes de José Gabriel, cualquiera sea el grado consanguíneo o espiritual. La ferocidad con la que actuó el Visitador General de los Tribunales de Justicia, José Antonio de Areche no tuvo límites. El descuartizamiento como pena máxima, fue abolido por la crueldad extrema y porque estaba reñido con los principios de la religión cristiana, pero fue aplicada, la iglesia católica fue una aliada en la invasión hispana al continente Abya Yala y exterminio de poblaciones originarias.
    En los cursos de secundaria y universidad a Juan Bautista Túpac Amaru no se le menciona; sin embargo, ese hecho tiene una explicación. Lo que sucede es que hay un frontal desencuentro entre dos corrientes ideológicamente distintas, dos interpretaciones diferentes de los hechos históricos, dos maneras de analizar los acontecimientos. Una es la lectura del significado ontológico en referencia a la gesta histórica liderada por José Gabriel Túpac Amaru II y la otra, viene a ser la visión hispano criolla de la historia oficial, que empieza con el protectorado del general José de San Martín en 1821 y fundación del Estado hispano-criollo de corte colonial, ahora en plena crisis social, política y económica.
    EL 18 de mayo de 1781, en la plaza del Cusco, José Antonio de Areche, presenció el degollamiento de José Gabriel Túpac Amaru II, el asesinato de Micaela Bastidas, Hipólito Túpac Amaru y personas vinculadas a la gesta libertaria. Luego se instaló  una permanente vigilancia para detectar los actos de protesta y reclamos colectivos justos. La iglesia apoyada en su extensa red de parroquias y curas, se encargó de hacer un permanente trabajo de seguimiento y escucha, a fin de controlar el subconsciente colectivo, detectar a través de la confesión, cofradías y fiestas religiosas populares, a quiénes había que vigilar y denunciar. Se prohibió la circulación y lectura de los Comentarios reales para no conservar la memoria histórica social colectiva, las medidas represivas llegaron a prohibir hablar en quechua y aymara, fueron abolidas las fiestas de la religiosidad andina, las peregrinaciones para visitar la huaqas, aprender a leer y escribir, montar a caballo y vestir a la usanza incaica.
    Juan Bautista Túpac Amaru Monjarrás nació en Tungasuca en 1747, era nueve años menor que su hermano José Gabriel, su madre se llamó Ventura Monjarrás y su padre Miguel Túpac Amaru, cacique de Pampamarca, Tungasuca y Surimana, quien falleció a los 48 años. Pero Juan Bautista recibió el cariño de su hermano mayor y fue educado como él en el Colegio para caciques San Francisco de Borja del Cusco. Durante la administración de José Gabriel, lo acompañó para implementar un mejor gobierno como cacique, defendió a comuneros frente al constante saqueo, robo y pillaje de parte de corregidores y autoridades españolas.
    Al producirse la insurgencia del proceso histórico liderado por José Gabriel, Juan Bautista se plegó para servirlo personalmente. Se hizo cargo del cuidado y mantenimiento de las armas, provisión y cuidado de sus alimentos para que no lo envenenen. Trasladaba la carpa, cuidaba su cama, los documentos, mapas, armas y sobre todo planos de la topografía del terreno. Así, Juan Bautista desarrolló un  trabajo de logística, comunicaciones, apoyo sicológico a José Gabriel y tuvo a su cargo la artillería en Paucartambo. Pero además, estuvo permanentemente informado del desarrollo de la guerra contra la administración de los puka kunkas.  Durante el juicio que soportaron los sobrevivientes luego del asesinato de José Gabriel, Juan Bautista respondió con firmeza y valentía todas las acusaciones. No dudó que su hermano lideró uno de los movimientos históricos más importantes de su época.
    En un primer momento Juan Bautista se salvó de ser ahorcado y fue liberado, por lo que con su esposa Susana Aguirre, huyeron del Cusco y refugiaron en un cerro inhóspito, pero no pasó mucho tiempo porque Areche ordenó su recaptura. El 30 de junio de 1781 fue condenado a recibir 200 azotes que le fueron infringidos en plazas públicas del Cusco. Esa sentencia además lo condenó a diez años de destierro al castillo de San Juan de Ulúa en reino de Nueva España. Entre tanto no se cumplió  la orden de destierro, permaneció preso en un presidio del Callao. La ferocidad y odio de Areche consiguió que los sobrevivientes de la “Caravana de la muerte”, luego de sobrevivir a duras penas, fueran desterrados a perpetuidad a España y África. La sentencia dispuso que todos los prisioneros se trasladaran del Cusco a Lima a pie.
    Entre los desterrados estuvo Mariano y un niño de nueve años llamado Fernandito, ambos hijos de José Gabriel y Micaela Bastidas. Los prisioneros recorrieron en total 1,300 kilómetros, encadenados unos a otros y con grilletes, sin alimentos, agua ni descanso. La “Caravana de la muerte”, partió del Cusco con 68 presos entre ancianos, mujeres, jóvenes y niños. No hay en la historia de la humanidad un acto de represión más cruel e inhumano ni hubo tanto odio contra quienes nada tenían que ver con las acciones de José Gabriel Túpac Amaru. Una vez en Lima, los reos fueron depositados en las cárceles y luego trasladados a los calabozos subterráneos del Real Felipe del Callao, donde permanecieron en las oscuras celdas ófricas bajo la superficie a la espera del destierro a España y África.
    En efecto, después de varios meses los prisioneros fueron embarcado son destino a Cádiz (España), Juan Bautista permaneció en el  Castillo de San Sebastián, hasta que finalmente llegó a la cárcel del Ceuta, territorio ubicado en África. Allí permaneció preso durante cuarenta años, sin embargo sabía lo que ocurría en España y América debido a los presos que llegaban y contaban  lo que sucedía. El cura agustino Marcos Durán Martel que había participado en los históricos sucesos de Huánuco, logró liberarlo y embarcó con destino a Buenos Aires en enero de 1813, a donde llegó después de superar males físicos debido a su edad y sobreponerse a padecimientos de tantos años.
       Después de los triunfos militares del general José de San Martín en Chachabuco y Maipú, se instaló el gobierno de las Provincias Unidas de Río de la Plata en Tucumán. El general Manuel Belgrano, destacado abogado, político, economista, periodista y militar, participó en la Revolución de Mayo que destituyó al virrey Baltazar Hidalgo de Cisneros. Al instalarse la primera junta de gobierno, fue designado vocal y el congreso de Tucumán, declaró la definitiva Independencia de las Provincias Unidas de Sur América.  Fue entonces que el general Manuel Belgrano, el día 6 de julio de 1816, en el Congreso de Tucumán, propuso adoptar el gobierno de una monarquía americana con la restitución y establecimiento de la Casa de la Nobleza Incaica, en vez de traer un príncipe de Europa.
    Esa idea fue plenamente compartida por el general José de San Martín, como por otros líderes políticos. A este histórico proyecto se llamó el “Plan inca”, consistía en reconocer a Juan Bautista Túpac Amaru Monjarrás, como inca y a la vez rey de América, cuyo primer gobierno debía instalarse en el Cusco. Pero al fallecer Belgrano, cambiaron la correlación de corrientes políticas y los comerciantes de Buenos Aires, lograron que la asamblea se trasladara allí, acreditando un mayor número de delegados sin participación de los del Alto Perú, despectivamente  llamados Kuikos. De esa manera, fue derrotado el histórico proyecto de Belgrano y triunfó el propuesto por los hispanos bonaerenses. Cuando San Martín llegó al Perú, fue secuestrado por el círculo de hispano criollos limeños y consiguieron la Proclamación de la Independencia del Perú para beneficio de ellos. Así empezó la historia de una República Peruana criolla de corte colonial, que ahora se debate en una de las crisis sociales más severas y terminales de su historia.
    El amigo de Juan Bautista Túpac Amaru, llamado Juan Bautista Azopardo, fue militar y corsario maltés, luchó al servicio de Holanda, España y Argentina, pero sobre todo fue un protector de Juan Bautista Túpac Amaru. Lo ayudó para que se instalara en Buenos Aires y sea atendido en un hospital. Persuadido Juan Bautista que el testimonio de su azarosa vida serviría mucho a las nuevas generaciones para conocer cómo había sido el dominio español. Sobre todo conocer la  ferocidad con que trataron a su hermano y parientes, así como a quienes colaboraron con la insurrección contra el dominio de España en el Perú, decidió escribir sus memorias a las que denominó: El dilatado cautiverio, bajo el régimen español de Juan Bautista Túpac Amaru, quinto nieto del último emperador del Perú.
    Ese texto se publicó en la imprenta de los Niños Expósitos de Buenos Aires en 1824. Según el historiador argentino Eduardo Astesano, quien escribió una biografía de Juan Bautista con el título “Bautista de América” en 1979, así como de Hugo Chumbita, uno de los más importante historiadores argentinos en la actualidad, los originales o manuscrito se ha perdido. Sin embargo, se conocen varias versiones que han permitido reconstruir la biografía de Juan Bautista. Con la presencia de Juan Bautista en Buenos Aires y la idea de la “Patria Grande” propuesta y sustentada por Manuel Belgrano, Bartolomé Mitre señaló que fue el proyecto histórico más importante del siglo en América, pero no se realizó debido a los intereses mercantilistas de la oligarquía bonaerense.  
   En efecto, el proyecto histórico trunco llamado “Patria Grande”, se sustentaba en la memoria social del continente americano y, el gobierno de los incas que fueron capaces de crear una de las culturas humanas más originales sin esclavismo ni plusvalía. Más bien con un trato racional como inteligente a la naturaleza como su preservación para las futuras generaciones. Por la vigencia de la americanidad con una antigüedad de cinco mil años de historia humana. Es decir, una nación continental teniendo como base un socialismo de Estado, siendo el Estado el propietario de la tierra, el agua y todos los recursos naturales, pero cuya explotación y uso sea a favor de los habitantes de cada pueblo. Carlos Marx al referirse al capitalismo eurocentrista como al rol del cristianismo en América dijo que se trató  de “una cruzada de exterminio esclavización y sepultamiento de la población aborigen en las minas”.  
   Las Memorias de Juan Bautista Túpac Amaru, empiezan diciendo: A los 80 años de edad, y después de cuarenta de prisión por la causa de la Independencia, me hallo transportado a los abismos de la servidumbre a la atmósfera  de la libertad, y por un nuevo aliento que me inspira, animado a mostrarme a esta generación, como una víctima del despotismo que ha sobrevivido a sus golpes, para asombro de la humanidad, y para poder revelar el secreto de mi existencia como un exquisito y feroz artificio que se transmitía los tiranos para tener el placer de amargarla. Tres reyes españoles se han complacido igualmente en verme arrastrar una existencia desgracia y humilde; ya se había perdido la tradición  del motivo de mis cadenas, y hasta las instituciones casi todas se hallaban  alteradas por la acción del tiempo  y la distinta sucesión de monarcas, y era reservado sin mi libertad para su recreo.
    En un acápite al referirse a la valentía y entereza de su hermano José Gabriel, escribe como testigo de las circunstancias y los hechos dice: Entonces estos tigres aguzaron sus garras y nada omitieron de feroz para hacer exquisita su presa; conducido al Cusco con su esposa Doña Micaela Bastidas, sus hijos Fernando e Hipólito, su cañado Antonio Bastidas y otros deudos, el visitador Areche lo mandó comparecer cargado de cadenas, y con toda fiereza y orgullo de déspota le pregunta de sus cómplices, a que contestarlos no conocerlos de vista, mandó reunir todos vecinos decentes y se los presentó en línea  para que dentro de ellos señalase a quiénes conocía cómplices: entonces con un noble desprecio le dice: “Aquí no más cómplices , que tú yo. Tú por opresor y yo por libertador, merecemos la muerte”.  
    Juan Bautista Túpac Amaru conoció al general José de San Martín en Buenos Aires, los historiadores argentinos no han escrito acerca de la amistad de ambos personajes. Lo sí es verdad es que Juan Bautista le escribió una carta en 1825 al Libertador Simón Bolívar, cuyo texto es el siguiente:  
   Al Excmo. Señor Don Simón Bolívar, Libertador del Perú.
   Señor:  Si ha sido un deber de los amigos de la Patria de los Incas, cuya memoria me es la más tierna y respetuosa, felicitar al Héroe de Colombia y Libertador de los vastos países de la América del Sur, a mí me obliga un doble motivo a manifestar mi corazón lleno del más alto júbilo, cuando he sido conservado hasta la edad de ochenta y seis años, en medio de los mayores trabajos y peligros de perder mi existencia, para ver consumada la obra grande y siempre justa que nos pondría en el goce de nuestros derechos y nuestra libertad; a ella propendió don José Gabriel Tupamaro, mi tierno y venerado hermano, mártir del Imperio peruano, cuya sangre fue el riego que había preparado aquella tierra para fructificar los mejores frutos que el Gran Bolívar había de recoger con su mano valerosa y llena de la mayor generosidad; a ella propendí yo también y aunque no tuve la gloria de derramar la sangre que de mis Incas padres corre por mis venas, cuarenta años de prisiones y destierros han sido el fruto de los justos deseos y esfuerzos que hice por volver a la libertad y posesión de los derechos que los tiranos usurparon con tanta crueldad; yo por mí y a nombre de sus Manes sagrados, felicito al Genio del Siglo de América, y no teniendo otras ofrendas que presentar en las aras del conocimiento, lleno de bendiciones al hijo que ha sabido ser la gloria de sus padres. Dios es justísimo, Dios propicio sea con todas las empresas del inmortal Don Simón Bolívar, y corone sus fatigas con laureles de inmortal gloria.
    Yo, señor, al considerar la serie de mis trabajos, y que aún conservo. Aliento en mi pecho la esperanza lisonjera de respirar el aire de mi patria…, no obstante de estar favorecido de este gobierno de Buenos Aires desde que pisé sus playas, y de cuantos han considerado mis desgracias y trabajos incalculables, que tendría en nada, si antes de cerrar mis ojos viera a mi Libertador, y con este consuelo bajara al sepulcro”.
      Juan Bautista Túpac Amaru Monjarrás, falleció en Buenos Aires el 2 de setiembre de 1827 a los 88 años de edad, sus restos humanos descansan en el Cementerio de la Recoleta. Lo que nos corresponde a nosotros es forjar una cruzada histórica para que los restos humanos de Fernandito que reposan en Madrid y los de Juan Bautista, regresen al Perú y sean recibidos con los honores de jefe de Estado. En la plaza del Cusco se edifique un mausoleo donde se depositen los restos de José Gabriel Túpac Amaru,  Micaela Bastidas y de todos quienes fueron sacrificados por rebelarse contra España imperial para forjar la Independencia del Perú y América. Esa es una tarea generacional de quienes nos sentimos comprometidos con la histórica reivindicación del Perú andino, esencial, cósmico y eterno.