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jueves, 5 de mayo de 2016

LAS CRUCES DE HUANCANÉ




   Este es un tema relacionado especialmente con la cosmopercepción andina y la cosmología que es la ciencia acerca del origen del universo, también con la dialéctica, runasofía,  jaqisofía y la religión cristiana. Sobre todo con el estudio y desarrollo de la religiosidad andina. Es un tema muy complejo y la bibliografía es muy escasa. No obstante, fue el cronista Huaman Poma de Ayala, la primera persona en registrar el primitivo nombre de Huancané. En efecto, en Nueva Crónica y buen gobierno afirma que había en el altiplano una comarca o poblado llamado Waqani. En consecuencia, si nos atenemos a las raíces filológicas del puquina, quechua y aymara, se trata de un lugar donde había una gran waqa qala.    
     ¿Qué era una waqa wala para los reinos del altiplano como los llaman Pablo Macera y Hernán Amat Olazábal?, una  waqa qala era y sigue siendo una representación física de la religiosidad andina. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, no registra la palabra waqa  qala. En cambio estos vocablos  aparecen en los textos de casi todos los cronistas que se ocuparon de registrar los  hechos históricos con una visión prohispana.    
     Además habría que indagar, ¿qué idiomas se hablaron en el altiplano? Según los trabajos de Martha Hardman, Alfredo Torero, Waldemar Espinoza Soriano y Rodolfo Cerrón Palomino, se hablaron las lenguas uru, puquina, quechua y aymara. Es que no hay pueblos sin lenguas propias o impuestas. Entonces, para tener una visión amplia en referencia a los cronistas que registraron los hechos en idioma español, de acuerdo a la fuerza de la invasión de España imperial al Tahuantinsuyo, bien podríamos empezar por citar a Juan Polo de Ondegardo. Fue el primer cronista en llegar al altiplano donde había una waqa qala y se veneraba a los dioses andinos.
   Es posible que Polo de Ondegardo haya nacido en Valladolid, murió en La Plata en 1575, fue sobre todo un funcionario español, pero dejó un valioso testimonio después de haber radicado sin duda un tiempo en Waqani, palabra que después se convirtió en el vocablo Huancané. El texto titulado Tratado y averiguación sobre los errores y supersticiones de los indios, data de 1559, fue publicado en 1906 en la Revista Histórica, órgano del Instituto Histórico del Perú, dirigido por Carlos Alberto Romero. Un segundo texto es Informe del licenciado Polo de Ondegardo al licenciado Briviesca de Muñatorres sobre la perpetuidad de las encomiendas en el Perú, data de 1561, fue publicado también por Carlos Alberto Romero en 1940.
    Polo de Ondegardo, fue el primer cronista en llamar Nación Aymara al conjunto de comunidades humanas del altiplano. Una de sus observaciones más importantes se traduce en la afirmación, respecto a la existencia de una gran  waqa situada en el centro de aquel poblado. En efecto, debió haber sido hasta 1950 en que a un lado de la antigua torre del templo San Santiago de Huancané, había una enorme waqa qala.  Fue el cura español Luciano Cuestas, franquista, fascista y enemigo de la República Española, quien dispuso dinamitar una piedra grande que era lo único que quedaba de la waqa a la que refieren Huaman de Ayala y Polo de Ondegardo. Después de la misa de la Santísima Cruz de Mayo, todos los años, especialmente los puli pulis, daban varias vueltas a la waqa qala y luego se retiraban a sus comunidades y parcialidades.
    Es inherente decir que encima de la gran waqa qala fue construido el templo San Santiago de Huancané. Y sucedió que en 1780 el pueblo de Huancané fue destruido por las huestes de Pedro Vilca Apasa. Según relata Modesto Basadre en su libro Riquezas peruanas, asevera textualmente que talaron Huancané, Basadre  fue subprefecto en Azángaro y en Huancané. Por eso sabemos que Inti Condorena, gran dirigente de la comunidad de Joratha, acompañó a Pedro Vilca Apasa a incendiar el pueblo, degollar a todos los españoles y sus descendientes, luego de destruir los cimientos de Huancané, por lo que el pueblo fue reducido a cenizas. De allí proviene el célebre mote que tenemos: huancaneño mata cura.
    Pero Pedro Vilca Apasa como Inti Condorena y sus lugartenientes fueron descuartizados y degollados vivos, en la plaza de Azángaro el 8 de abril de 1782, bajo la supervisión del corregidor Lorenzo de Sata y Subiria, padre del héroe azangarino José Fermín de Sata y Busy, quien participó en la guerra de la Independencia de Venezuela. Es que la historia no es solo la madre de la vida como decía Lucio Céneca, es sobre todo la larga duración de la memoria en el tiempo y no se puede hablar de la Santísima Cruz de Mayo, si no se tiene en cuenta la contribución de las ciencias sociales, la economía, las coyunturas históricas, tal como teorizó Fernand Braudel, a través de sus trabajos en Los Annales.      
    Precisamente, esta breve referencia histórica sirve para conocer los orígenes de la Santísima Cruz de Mayo. Pedro Vilca Apasa como Inti Condorena no solo incendiaron el templo San Santiago Apóstol, extrajeron de su interior a todos los curas y españoles acompañados de sus hijos que se refugiaron en el interior. No quedó ni una sola casa en pie, tal como escribieron Modesto Basadre, José Domingo Choquehuanca  y el Dr. Francisco Mostajo, que fue juez en Huancané y tuvo acceso a documentos más antiguos. Habría que leer el libro de Augusto Ramos Zambrano: J.D. Choquehuanca, el cantor de Bolívar. Los caciques Chukihuanca y sus testamentos.
    Entonces, ¿desde cuándo se festeja la Santísima Cruz de Mayo? Desde que se construyó el templo San Santiago Apóstol. Según la documentación de la época, el templo comenzó a edificarse en 1674, siendo el maestro albañil Pascual José de la Fuente, quien recibió la cantidad de 2,800 pesos corrientes. Años después fue construida la capilla Nuestra Señora de la Concepción, situada en la esquina de la Plaza de armas y la calle Lima, pero fue destruida por un escribano que se adueñó del terreno, después se convirtió en una sala de proyecciones de películas. Lo que nunca se supo es: ¿dónde está la campana llamada María Angola que tañía en la torre de barro del templo San Santiago? ¿Dónde están las campanas de la capilla Nuestra Señora de la Concepción? Es más, ¿dónde están los lienzos y cuadros de esa capilla? ¿Cómo permitió la sociedad huancaneña se derruyeran la torre y desaparecieran las cinco campanas. ¿Cómo permitió que se llevaran las campanas de la capilla?
     No hay registro alguno  respecto al culto a la Santísima Cruz de Mayo entre 1674 y 1780 cuando Huancané prácticamente desapareció del mapa del virreinato del Perú. Solo después de algunos años hubo una repartición de terrenos y las nuevas familias llegaron especialmente de Arequipa y Bolivia. Esa es la razón por la cual en Huancané no hay casas antiguas, la primera oficialmente instalada correspondió a Antonio Riveros, ciudadano boliviano que fue dueño de varias haciendas y  acompañó a la lucha social emprendida por Juan Bustamante “El viajero”. Como es sabido, la insurrección de Juan Bustamante se desarrolló en Chupa, Samán, Azángaro y Lampa. El 30 de octubre de 1868 entró a Puno. Pero las fuerzas represivas del subprefecto Andrés Recharte lo derrotaron en la batalla de Pusi el 2 de enero de 1869. Después de un horrendo sufrimiento fue decapitado. Sus partidarios de Huancané fueron apresados, torturados y expulsados del Perú. Emilio Vásquez ha narrado la participación en la lucha contra el gamonalismo, en referencia a una persona controvertida como fue Antonio Riveros.
     No existe en realidad una referencia fehaciente cuándo sucedió que el apu Poqopaka se convirtió en Calvario. La más antigua versión corresponde a la memoria social, a la etnohistoria, al desarrollo de la memoria colectiva. En efecto, según la  cosmogonía, un campesino encontró una parte de la cruz que existe en el templo de  Carabuco. Esta versión es plenamente aceptada porque se trata de la cruz donde murió Thunupa.  El Puerto Mayor de Carabuco, es la capital de la 3ra. Sección de la provincia Camacho del Departamento de La Paz. El templo se encuentra al noreste de la plaza principal y fue construido a fines del siglo XVI. La Unidad Académica Regional La Paz de la Universidad Católica San Pablo, ha publicado el libro La iglesia de Carabuco, en el que es posible leer que la cruz del Thunupa se conserva pese al tiempo transcurrido. La otra versión es que un pastor  encontró la imagen de la Cruz en el cerro Poqopaka y luego se convirtió en la Cruz de Mayo.
    Así, ahora se trata de establecer un discurso dialéctico posmoderno y permita reconstruir desde el principio cuando el Apu Qullana awki creó el universo, la vida y a los seres humanos. La historia comienza en el purun pacha, cuando el hombre y la mujer fueron creados de dos piedras que recibieron el aliento del Padre Creador y empezaron a poblar la tierra. Luego esta idea llegó hasta el sistema de gobierno incaico, sobrevivió a la colonia y volvió a resurgir con el proceso de descolonización ideológica de la cultura, alentada especialmente por las ciencias sociales.      
    En efecto, como dice Rosina Valcárcel en referencia a los mitos: “El discurso mítico estuvo estrechamente ligado a los sucesos relativos al problema agrario y la consolidación  del poder en manos de la casta imperial. En la cita anterior se reitera ‘el poder sobrenatural’ del ‘dios viviente’ y de la destrucción de mitos que no encuadran dentro de los términos del mito solar, y que estaban contra la legitimación del poder estatal.   
   El poder inca era un todo homogéneo, puesto que su proceso de consolidación no fue muy largo. La imposición ideológica asumió características particulares según la naturaleza de los reinos locales. Mariátegui opina que los dioses incaicos reinaban sobre una multitud de divinidades menores que,  anteriores a su imperio y arraigadas en el suelo y el alma de los indios, como elementos instintivos de una religiosidad primitiva, estaban destinados a sobrevivirles”. 1
    Desde el principio cuando se desarrollaron los reinos del altiplano, se estableció una jerarquía de mitos aunque todos tengan el mismo origen histórico. En algunos lugares muchos de ellos desaparecieron debido a la imposición política de más fuerte o dominante como fueron los incas. Luego implementó la tarea de extirpación, la iglesia católica.  No obstante, es preciso tener en cuenta la mitología andina y su evidente jerarquización, de acuerdo a las clases dominantes de cada cultura, aunque todas tengan un común denominador, la religiosidad como mecanismo de dominio de la colectiva de la derrota e imposición de imágenes de parte de los vencedores. Por eso es preciso tener en cuenta la presencia de los  apus. ¿Qué es un apu? Recurramos a un antropólogo como es Rodolfo Sánchez Garrafa, que mejor ha estudiado el tema:
    “Para los andinos, los apus son seres de poder, intermediarios eminentes que actúan en Kaypacha o  interfase ubicada entre los espacios fundamentales del cosmos. Las montanas o dominio de los apus constituyen, por su parte, espacios liminares entre Jananqpacha y Ukhupacha. Esta concepción nativa se mantiene y  reconstruye, en tanto en la estructura mitológica cuanto en los contenidos de trama argumental que conserva la tradición oral.
   Los mitos organizan recursos lógicos que la gente emplea para disponer de parámetros con los cuales moverse en una situación dada. El corpus mítico sobre los apus opera como un superdiscurso que proporciona recursos para ubicar acontecimientos puntuales y cotidianos en el marco de una visión global coherente y del acontecer mayor. Por otro lado, los casos estudiados permiten advertir que la imagen de la totalidad percibida por hombres tiene diversos niveles de concreción  y que el discurso mítico organiza lo aprendido de  manera coherente. Mediante códigos  estructurados y prefigurados, los relatos incorporan y transforman nuevos contenidos en nuestra memoria genética. Tales códigos parecen ser todavía indispensables, tanto para almacenar nueva información cuanto para comunicarla” 2  
    Entonces, no se puede hablar de la Historia de la Santísima Cruz de Mayo, si no se tiene en cuenta estas consideraciones y además otras que corresponden al estudio del subconsciente colectivo, a la memoria atávica, costumbres, conducta social de quienes creen en milagros, promesas de regresar varias veces para subir al calvario. Tiene mucho que ver con el estatus social y económico de los alferados.  “Pasar” la fiesta de la Cruz de Mayo, es un modo de tener un espacio en una sociedad escindida, jerarquizada, dividida en clases sociales a pesar del proceso de cholificación dinámico del que empezó a teorizar Francois  Bourricaud, quien publicó Cambios en Puno (1962). También se han ocupado de este tema José Matos Mar, Nicolás Lynch y Aníbal Quijano entre otros científicos sociales.
    Parecería que la Fiesta de la Cruz de Mayo, es una expresión solo de la fe

1.-Rosina Valcárcel. Mitos, dominación y resistencia andina. Universidad Nacional Mayor de san Marcos. Pág. 119. Lima, 2013. 
2.- Rodolfo Sánchez Garrafa. Apus de los cuatro suyus. Reconstrucción del mundo en los ciclos mitológicos de las deidades montaña. Centro Bartolomé de las Casas. Pág. 327. Cusco. 2014.
cristiana de un pueblo indómito, pero no es así. Se trata de una reminiscencia del pasado andino, es una forma de celebrar la presencia y vida de los apus. En el centro de toda la fiesta está viva la presencia del Thunupa, los achachilas y seres cosmogónicos que llegan para la fiesta. Todo se concentra en el apu Poqopaka, donde la visión cosmogónica se hace realidad. Como dirían seguramente Raúl Roa Bastos, Gabriel García Márquez y Alejo Carpentier, es la más grande manifestación de lo real maravilloso. Todo empieza con las velaciones y ponches de enero, luego viene la víspera, la subida al calvario, el día 3 de mayo es el día central de la fiesta. El día 4 ofrece una recepción el nuevo alferado que tendrá el cargo la fiesta del próximo año. En esa misma fecha se comprometen los devotos para pasar la fiesta en los años subsiguientes. El día 5 es la despedida.
     Estamos entonces, frente a una manifestación mágico religiosa, en el centro y vorágine de una eclosión cósmica, en la proyección de la subconsciencia colectiva. Es así como se expresa y exterioriza el sentimiento plural de un pueblo cuyas angustias colectivas no se han curado todavía. Es también la emergencia de una alegría reprimida de las clases sociales, que se expresan bailando, bebiendo y olvidando por unos días la insoportable coloniedad que dura tantos años. Es, más allá de la fe religiosa, una fiesta que convoca a los huancaneños heridos por la nostalgia y la distancia. Concurren los hijos que regresan para ver sus casas lamidas por la lluvia y el paso de los astros. También es una razón para vivir en medio de una violencia social que destruye la ilusión de subsistir en un mundo adverso.
     Pero Huancané no es un pueblo como equivocadamente se dice: huanca chirihuano, esa es una impostura y un grave insulto a un pueblo hispano-quechua-aymara. De allí la necesidad de revisar y rescribir la historia de nuestro pueblo. Los chiriguanos pertenecen a la nación Avá guaraní, nombre de la cultura guaraní, radicada en el sur de Bolivia, oeste de Paraguay y noroeste de Argentina. Los incas les pusieron el mote de chiriguanos o  “los que mueren de frío”. Decir que Huancané es tierra huanca chiriguana es desconocer nuestra auténtica identidad, es una agresión a un pueblo milenario cuyas raíces y memoria tienen por lo menos cuatro mil años.
     Finalmente quisiera hacer un pedido formal. Que a partir de esta fecha, con el alferado XXX empiece a conservarse los mantos bordados de la Santísima Cruz de Mayo y se establezca un museo, ya sea en Lima o en Huancané. Además que cada alferado escriba una memoria, un testimonio de la fiesta que le tocado pasar con tanta devoción cómica y sideral. Es decir, que cada alferado deje un registro de quienes participaron en la fiesta. Mejor todavía si en Huancané se establece un museo de todas las festividades de cada año. ¿Cuántos mantos se han confeccionado hasta ahora y dónde están? Nadie sabe porque no hay un registro de la memoria. Se trata de preservar no solo la historia de nuestro pueblo, sino de escribir crónicas testimoniales para que los historiadores del futuro tengan la información referente a la histórica de la memoria y registro social de la genética colectiva. Un pueblo que no preserva la memoria histórica está destinado a cometer los mismos errores del pasado.
    Entonces, nada de pueblo huanca chiriguano, sino de un pueblo inmortal cuya cultura es hispana, quechua, aymara. Afirmar lo contrario es negar nuestro pasado. 

EL INCA GARCILASO Y EL BICENTENARIO

  


  Con ocasión del Bicentenario de la Independencia del Perú, ocho peruanos de distintas épocas y mentalidades son nuevamente estudiados, revalorizados y citados: El inca Garcilaso de la Vega, Felipe Huaman Poma de Ayala, Juan Pablo Vizcardo y Guzmán, Jorge Basadre, José Carlos Mariátegui, Guillermo Lohomann Villena,  Edmundo Guillén Guillén y María Rostworoswski. Se trata de distintas personalidades que han influido para tener una visión del pasado. Pero ahora, para entender mejor al Perú esencial y tratar de diseñar un proyecto histórico para el futuro, sin ellos y otros importantes escritores, intelectuales, investigadores y científicos sociales, no tendríamos los conceptos que se ha  elaborado acerca del Perú.
    Sin embargo, la percepción estructurada en referencia a la historia del Perú, depende de las fuentes históricas a las que se tenga acceso, formación intelectual, sea académica, multidisciplinaria como autodidacta disciplinado. Mucho tiene que ver el compromiso ideológico del escritor como los instrumentos de análisis. Fue Fernand Braudel a través de Los Annales que introdujo el concepto de la “larga duración de la historia”, y es preciso tener en cuenta entre otros temas, los cambios climáticos y grandes fluctuaciones del capitalismo. Afirma que la coyuntura es una situación especial que permite conocer las circunstancias de los hechos, más allá de las estructuras. En lo que se refiere a los eventos de la historia, postula la importancia de los acontecimientos, concepto que fue cambiando en la medida que maduró y desarrolló su teoría. Debido a Braudel, sabemos que un texto de historia debe tomar en cuenta la economía y poder político. De modo que la historia total no es solo una teoría sino una metodología. Así, no se puede estudiar la historia sin conocer la geografía y convergencia de las ciencias sociales. Para Braudel es esencial distinguir los distintos tiempos de la historia, tomando en cuenta además la geo-historia, como “economía-mundo versus economía mundial”.
    Estos conceptos aplicados a los Comentarios reales de Garcilaso de la Vega, permite afirmar que todos los actores de la historia de las ideas, conocieron su libro y tuvo en ellos una notable influencia. En efecto, los Comentarios reales publicados en Lisboa en 1609, se refieren especialmente al período preincaico como incaico, después se refirió a la colonia. Garcilaso empezó a recopilar datos y documentos desde 1586, así como cartas y testimonios de personas mayores radicadas en Cusco. Sin embargo, el hecho de haber vivido durante 20 años en el Perú, hablar quechua y recibido una formidable memoria social de parte de su madre Isabel Chumpi Ocllo, le permitió reconstruir después una visión en referencia al asalto del reino de España al sistema de administración incaica del Tahuatinsuyo. Muchos historiadores prohispanos repiten la palabra conquista, lo que resulta ahora una impostura.
    El filósofo Edgar Montiel, ha demostrado a través de diversos trabajos que el Inca Garcilaso, influyó notablemente en la visión de los independentistas, quienes leyeron las primeras ediciones y convencieron que se trataba no solo de un libro de Memorias, sino de un alegato político destinado a liberar a los pueblos americanos oprimidos, conseguir la independencia y acabar con el coloniaje. Leyeron a Garcilaso Francisco de Miranda, Simón Bolívar, José de San Martín. El creador de la Biblioteca Nacional del Perú, Bernardo Monteagudo regaló una colección de los Comentarios reales, pertenecientes a su colección particular. También leyó a Garcilaso, Juan Pablo Vizcardo y Guzmán. El caso de José Gabriel Túpac Amaru II es extremadamente importante, porque después de asesinarlo, la corona española prohibió se leyera los Comentarios reales, mandó a requisar los textos que circulaban y tomó duras represalias.
    Sin duda, Garcilaso influyó en la formación del concepto denominado  Derecho natural y formación de una ideología revolucionaria que ahora se llama desconización política. Como asevera Edgar Montiel, Garcilaso influyó en las propuestas de los utopistas y movimientos ilustrados de Europa y tuvo entre sus  lectores a Jhon Locke, Bacon, Montesquieu, Voltaire, Direrot, Francoise de Grafigny, Marmontel. Un gran lector de Garcilaso fue Manuel Belgrano, quien influyó para que Juan Bautista  Túpac Amaru, hermano de José Gabriel Túpac Amaru II, fuera trasladado de la prisión de Ceuta (España-África) a Buenos Aires y encargarle la administración de la Patria Grande. Belgrano fue derrotado por la burguesía mercantilista portuaria, pero Juan Bautista escribió sus Memorias que deberían ser leídas en escuelas y colegios del Perú.
    Hay un hecho que es preciso comentar, se hablará con insistencia acerca del pasado y muchos traumas históricos nunca debidamente explicados y, hasta ahora, no superados. Si no tratamos este tema con fuentes históricas fehacientes, si no valoramos a quienes se han dedicado a realizar nuevas investigaciones de historia, estamos condenados a repetir una versión falsa, distorsionada y en algunos casos humillante. Nadie puede negar que la historia oficial suministrada en la primaria hasta la universidad es una versión prohispana y forma una mentalidad derrotista. Bastaría con citar un concepto letal: La conquista del Perú, cuando se trató de una invasión a un territorio ajeno a España. Se llama Cuarto del rescate y muerte de Atahualpa, a la primera extorsión y asesinato legal de un gobernante incaico. En fin, esa historia resulta vergonzante del modo como se presenta. Tomaría mucho tiempo analizar esa persistente visión negativa del sistema educativo peruano.
    No obstante, los cursos de Historia del Perú en su mayoría se alimentan de textos de Garcilaso de la Vega. Por ejemplo, un tema puntual es la invasión hispana al territorio americano llamado Tahuantinsuyo. Con razón Virgilio Roel Pineda, tituló a uno de sus libros: Ataque e invasión del imperio hispano al Perú de los incas. Los españoles efectivamente invadieron el Perú en busca de oro y plata, llegando el 15 de noviembre de 1532 a Cajamarca. Pero tomando en cuenta el concepto de Braudel referente a la larga duración de la historia, se trata solo de un capítulo más en la Historia del Perú y de ninguna manera de una historia aparte, distinta, separada, desvinculada de las culturas peruanas anteriores. Cuando se dice América prehispana, la idea es separar en dos la memoria social para imposibilitar una visión total crítica del pasado. Un pueblo que no conoce su historia como larga duración de la memoria colectiva, está condenado a pensar por parcelas e imposibilitado de elaborar una visión totalizadora y menos crear un proyecto histórico continuo, para el futuro.   
    Un tema en el que desgraciadamente se repiten los mismos errores, es el  referente al enfrentamiento entre los hermanos Huáscar y Atahualpa. No han faltado historiadores como el ecuatoriano Neptalí Zuniga, quien en su libro Atahualpa o la tragedia de Amerindia  1 afirma que Atahualpa nació en Quito y que la llamada guerra civil, ha sido entre ecuatorianos y peruanos. Así como él hay varios historiadores que maltratan a Huáscar como Atahualpa. Lo cierto es que Atahualpa no fue reconocido como inca sino como incaq Rantin, es decir como administrador en representación de su hermano Huáscar.  
   Pero veamos qué dice Garcilaso de la Vega. “Huayna Cápac, sintiéndose  muy mal, hizo llamamiento de los hijos y parientes que  tenía cerca de sí y de los gobernantes y capitanes de la milicia de las provincias comarcanas que pudieran llegar a tiempo y les dijo:
     Yo me voy a descansar al cielo con Nuestro Padre el Sol, que días me reveló que de lago o de río me llamaría, y pues yo salí del agua con indisposición que tengo, es señal que nuestro padre me llama. Muerto yo, abriréis mi cuerpo, como se acostumbra hacer con los cuerpos reales; mi corazón y entrañas, con todo lo interior, mando se entierre en Quito, en señal de amor que le tengo, y el cuerpo, llevaréis al Cusco, para ponerlo con mis padres y abuelos. Encomiéndoos a mi hijo Atahualpa, que yo tanto quiero, el cual queda por inca en mi lugar en este reino de Quito y en todo lo demás que por su persona y armas ganare y aumentare a su imperio. Y a vosotros, los capitanes de mi ejército, os mando en particular lo sirváis con la diligencia y amor que vuestro Rey debéis, que por tal os dejo, para que en todo y por todo le obedezcáis y hagáis lo que os mande, lo que revelaré por orden de nuestro Padre el Sol.  
     Hecha esta plática y a sus hijos y parientes, mandó llamar a los demás capitanes y curacas que no eran de sangre real, y les encomendó la fidelidad y el buen servicio que debía hacer a su Rey, y a lo último les dijo: Muchos años ha que por revelación de nuestro Padre el Sol tenemos que, pasados doce reyes de sus hijos, vendrá gente nueva y no conocida a estas partes, y ganará y sujetará a su imperio todos nuestros reinos y otros muchos, yo me sospecho que serán los que sabemos que han ando por la costa de nuestro mar; será gente valerosa, que en todo, os hará ventaja.  También sabemos que se cumplirá  el número de los doce incas. Les certifico que pocos años después yo me haya ido de vosotros, vendrá aquella gente nueva y cumplirá lo que

1.- Neptalí Zuniga. Atahualpa o la tragedia de Amerindia. Ed. Américalee. Buenos Aires, 1945.

Nuestro Padre el Sol nos ha dicho y ganará nuestro imperio y serán señores de él”. 2  
    Edmundo Guillén Guillén, desgraciadamente murió muy joven como ocurrió con Alberto Flores Galindo y Alfonso Quiroz; sin embargo, cada uno cumplió con dejar una obra breve pero fecunda. Guillén Guillén insistió en la necesidad de refundar el Perú e instituir una República Andina. Precisamente su ensayo Wáskar Thupa Kusi Wallpaq. El inca trágico, trata acerca de la llamada guerra civil, pero a diferencia de muchos historiadores, demuestra que Atahualpa ni Huáscar pretendieron dividir el sistema político de administración incaica. Se trata de una versión fehaciente en referencia a la geopolítica de entonces, Huayna Cápac tampoco determinó que el Tahuantinsuyo se desmembrara. Pero así es el curso de historia, si los españoles llegaban a Cajamarca uno o dos años antes o después, no hubiera ocurrido el ataque, asalto, prisión, extorción ni asesinato de Atahualpa.                           
    Edmundo Guillén Guillén dice: Una tesis  históricamente inexacta popularizada en nuestros textos escolares, es aquella que sostiene que el moribundo febricitante Huayna Cápac dividió el imperio entre sus dos hijos, señalando al primero las comarcas quiteñas y al segundo la mayor extensión del imperio, desde la tierra de los kañaris hasta las lejanas tierras de los araucanos.
    La tesis, además de falsa, es nociva para la interpretación histórica de esta etapa trascendental del imperio. Aceptar esta impostura sería deformar la interpretación  histórica del régimen  unificador de Huayna Cápac y alterar la situación política del gobierno de Huáscar Inca. Huayna Cápac resultaría así, absurdamente, un monarca negligente e imprevisor y Huáscar inca, cruel, ambicioso e impetuoso que pretendió para sí la parte de su hermano Atahualpa.
    Esta ingrata tesis, recogida incidentalmente por los primeros cronistas, Agustín de Zárate y López de Gómara, desgraciadamente, fue popularizada por nuestro compatriota el mestizo Garcilaso de la Vega, dándole toda la apariencia de verdad al extremo que éste error, se sigue manteniendo en los propios textos escolares, lo que es más grave en los aprobados oficialmente. 3   
     En efecto, el inca Huayna Cápac nació hacia 1485 en Tumibamba, territorio que ahora pertenece al Ecuador y se llamaba Tito Cusi Haullpa. Fue hijo de Túpac Yupanqui y Mama Ocllo, habiendo quedado huérfano de padre, asumió el cargo a los 16 años. Durante su gobierno tuvo que reprimir a los habitantes del Chinchaysuyo, cañaris, huancas, Chachapoyas, caranques, tallanes y, tumpis llegando a dominar la región de Pasto y Colombia. Murió a causa de una epidemia en 1527, sus descendientes formaron el Tumipampa Panaca. Se caracterizó por ser un gobernante duro y tolerante a la vez. Permaneció mucho tiempo en Tumipampa y Quito  para consolidar el Tahuantinsuyo. No para establecer otra capital, sino para construir  una élite capaz de administrar un extenso territorio.     

2.- Inca Garcilaso de la vega. Los Comentarios reales. Capítulo VII. Testamento y muerte de Huayna Capac y el pronóstico de la llegada de los españoles. Editorial Mantaro. Págs. 185, 186. Lima. 2012.
3.- Edmundo Guillén Guillén. Ensayos de Historia Andina. 1. Los incas y el inicio de la guerra de reconquista. Academia de Historia del Perú Andino. UAP. Pág. 131 2005. Lima.   
    El inca Garcilaso afirma que en un principio, Huáscar y Atahualpa, gobernaron sin problemas y se entendieron como hermanos gobernantes, hasta que las panacas de Quito y Cusco, empezaron a tener celos y azuzaron un conflicto que no debió haberse producido nunca. Sin embargo, como la historia no tiene reglas ni  patrones y nunca ninguna se parece a otra, finalmente se vieron envueltos en una guerra fratricidas que nunca desearon los hermanos.        
    El inca Garcilaso dice al respecto: Muerto Huayna Cápac, reinaron sus dos hijos cuatro o cinco años en pacífica posesión entre sí el uno con el otro, sin hacer nuevas conquistas ni aun pretenderlas, porque el rey Huáscar quedó atajado por la parte septentrional con el reino de Quito, que era su hermano, por donde había nuevas tierras por conquistar; que las otras tres partes estaban  ya todas ganadas, desde las bravas montañas de los Antis hasta el mar, que es Oriente a Poniente y al mediodía y tenían sujetado hasta el reino de Chile. 4
    ¿Huáscar nació en el Cusco? En referencia a este tema, Edmundo Guillén Guillén dice: Ahora bien, iguales dudas surgen sobre el posible lugar de nacimiento de este príncipe, pues las referencias que consignan los cronistas son insuficientes todavía para formarse un criterio histórico. Sarmiento de Gamboa, el cronista más autorizado en la historia política de los incas, dice que Thupa Kusi Wallpaq nació en Guascarquiguar a cuatro leguas y  media del Cusco, mientas que el fraile Martín de Murúa, ubica el nacimiento en las vecindades de la laguna de Mohina y el R. Francisco de Ávila, en una nota al texto del cronista peruano Pachacuti Yampi Salcamayhua, afirma a su vez, que este príncipe nació  en la localidad de Guascarpata en las vecindades de la laguna Mohina. 5
     Pero, ¿por qué Atahualpa no se presentó ante su hermano Huáscar cuando fue invitado para participar de los funerales de Huayna Cápac? El inca Garcilaso ha elaborado una respuesta: Atahualpa respondió que era mucha felicidad para él saber la voluntad del inca para cumplirla; que él iría dentro del plazo señalado a dar su obediencia, y que para que la jura se hiciese con más solemnidad  y más cumplimiento, suplica a su majestad le diese licencia para que todas las provincias de su estado fuesen juntamente con él a celebrar a la ciudad del Cusco las exequias del inca Huayna Cápac, su padre, conforme a la usanza del reino de Quito y de las otras provincias; y que cumplida aquella solemnidad harían la jura, y sus vasallos conjuntamente.   Huáscar inca concedió todo lo que su hermano le pidió, y dijo que a su voluntad ordenase todo lo que para las exequias de su padre quisiese; que él holgaba mucho se hiciesen en su tierra, conforme a la cultura ajena, y que fuese al Cusco cuando bien le estuviese. Con esto quedaron ambos hermanos muy contentos, el uno muy ajeno de imaginar la maquinación y traición que contra él se armaba para quitarle la vida y el imperio, y el otro muy diligente y cauteloso, medido en el mayor golfo de ella para no dejarle gozar de lo uno ni de lo otro. 6

4.- Inca Garcilaso de la vega. Los Comentarios reales. Edi.Mantaro. Págs. 185, 188. Lima. 2012.
5.-  Edmundo Guillén Guillén. Ensayos de Historia Andina. 1. Los incas y el inicio de la guerra de reconquista. Academia de Historia del Perú Andino. UAP. Pág. 330. 2005. Lima.   
6.- Inca Garcilaso de la vega. Los Comentarios reales. Edit.Mantaro. Págs. 190, 191. Lima. 2012.
    El inca Garcilaso de la Vega, se ha convertido desde hace muchos años en el principal  oráculo y fuente de referencia permanente, a tal punto que sus versiones se repiten textualmente cuando se trata de la historia de los incas. Así, Huáscar resulta sabio, tolerante y gran administrador. Atahualpa, receloso, desconfiado y calculador. El siguiente texto de Garcilaso es bastante ilustrativo:     
     Huáscar inca confió en las palabras de su hermano, y mucho más por la experiencia tan larga entre aquellos indios había del respeto y lealtad que al inca tenía en sus vasallos, cuando más sus parientes y hermanos. Por lo cual,  no solamente no sospechó Huáscar inca cosa alguna de la traición, sino antes, con gran liberalidad, mandó a que les diesen abastecimientos y les hiciese toda buena acogida como a sus propios hermanos que iban a las exequias de su padre y hacer la jura que le debían. Así se tuvieron los unos con los otros: los de Huáscar, con toda la simplicidad y bondad que naturalmente tenían; y los Atahualpa, con toda la malicia y cautela que en su escuela habían aprendido. 7
    Hasta que la guerra civil entre Huáscar y Atahualpa se desarrolló en dos fases: la primera entre 1529 a 1530 y la segunda entre 1531 a 1532. Los hechos han sido debidamente detallados por varios cronistas y no hace falta referirse puntualmente a ellos. Sin embargo, hay cronistas a favor de Atahualpa que lo tildan de traidor y, a Huáscar lo presentan como víctima de una conspiración infraterna.      
    Edmundo Guillén Guillén, estudió la llamada guerra civil y dice: Esta guerra como queda establecido, tiene su punto de partida en la negativa de Atahualpa de constituirse en el Cusco. Negativa que por atentar contra la autoridad del Estado merecía ser castigada ejemplarmente. Es por esa razón, que  Huáscar Inca, que comprensivamente había dilatado este rompimiento, muy a su pesar, resolvió adoptar una firme actitud contra su rebelde hermano, quien para resistir a su mandado había logrado el apoyo de las comarcas a su cargo, de los mitmacuma, e incluso de los propios jefes de las guarniciones de las destacadas en esa región.. 8   
   Lo que significa que Atahualpa, construyó un poder militar paralelo al de Huáscar,  no expresamente para ser inca o dividir la administración del Tahuantinsuyo, sino para ser reconocido como un administrador incaico con un poder militar propio. 
   Según Guillén Guillén, el Tahuantinsuyo tenía tal solidez administrativa que cualquiera de los hermanos hubiera gobernado desde Cusco u otro lugar. Quito no tenía la importancia política que algunos cronistas le han otorgado sino Tumibamaba. Es decir, - afirma el historiador - cualquiera hubiera sido la capital que para que su futuro gobierno escogiese, de triunfar Atahualpa, en nada hubiera afectado la unidad del imperio incaico. A nuestro criterio; los hechos expuestos demuestran  que en la rebelón de este príncipe no hubo un determinado propósito separatista; ni debe entenderse que la guerra iniciada, fuese una guerra entre quiteños y cusqueños, sino

7.- Inca Garcilaso de la vega. Los Comentarios reales. Editorial Mantaro. Págs. 191. Lima. 2012.
8.- Edmundo Guillén Guillén. Ensayos de Historia Andina. 1. Los incas y el inicio de la guerra de reconquista. Academia de Historia del Perú Andino. UAP. Pág. 350. 2005. Lima.   

simple y llanamente una lucha de dos hombres, por lograr el poder del imperio. 9
    Pero sobrevino la invasión española y Atahualpa tuvo una conducta ejemplar.
     En efecto, Guillén demostró que no hubo rescate sino chantaje, expoliación, usurpación, daño físico, saqueo y despojo. El historiador escribió: La cuestión debe ser investigada a fondo, porque, la simple lectura de los cronistas, se desprende la natural sospecha de que Atahualpa no parece ser el único culpable de infausto sacrificio de Huacar Inca. Pues sabemos que muerto él, la inmolación del príncipe prisionero era inevitable y ambas muertes, estaban a la vista dentro del juego político de los invasores. Esto explica, a la vez, la premura de Pizarro para fraguar un inca títere en la persona del pusilánime Tupa Huallpa, muerto después sin pena ni gloria en el silencio de la intriga y la coartada política. 10
      Durante mucho tiempo, la mayoría de historiadores oficiales ecuatorianos como también algunos peruanos, han aseverado que Atahualpa nació en Quito, es decir en Ecuador actual. En consecuencia, se trata de un inca ecuatoriano. Esta tesis equivocada ha fomentado un falso nacionalismo, pero sobre todo una ruptura en el proceso de la larga duración de la historia. Sostener la tesis de nacionalidades en los incas no solo es absurdo sino que se auspicia un criterio errado de la historia. Los cursos oficiales de Historia del Ecuador, sostienen que Atahualpa fue el último inca de madre ecuatoriana y en consecuencia se trata de un héroe nacional y no ha sido reivindicado en la plenitud que merece. Así es cuando se mezcla historia con ideología y objetivos geopolíticos. Si no veamos. 
    Enrique Ayala Mora, (que no es mi pariente) escribe: La figura de Atahualpa ha sido usada de muy diversas maneras. En el pasado se lo consideraba un héroe nacional, porque enfrentó y venció a los peruanos, lo cual se entendía como un antecedente para nuestra reivindicación amazónica. Ha sido visto como representante del mítico Reino de Quito, y por ello un referente de la nacionalidad ecuatoriana. Por haber sido el último soberano inca, vencido y traicionado por los invasores europeos, se lo considera una figura de la resistencia indígena y de la resistencia popular contra la oligarquía y el imperialismo. No ha faltado quien lo ha señalado como expresión del mestizaje y por tanto factor de unidad de un país diverso. Y hasta se ha llegado a ponerlo de ejemplo de la cristianización de los pueblos aborígenes, ya que el haber sido bautizado fue un signo de aceptación del cristianismo. 11
    Sin embargo, muchos historiadores peruanos y ecuatorianos no se han dado la molestia de leer el libro Descendencia de Huayna Cápac cuya autora es la historiadora Ella Dunbar Temple. Atahualpa como lo prueba Ella Dunbar, pertenece

9.- Edmundo Guillén Guillén. Ensayos de Historia Andina. 1. Los incas y el inicio de la guerra de reconquista. Academia de Historia del Perú Andino. UAP. Pág. 343. 2005. Lima.   
10.- Edmundo Guillén Guillén. Ensayos de Historia Andina. 1. Los incas y el inicio de la guerra de reconquista. Academia de Historia del Perú Andino. UAP. Pág. 362. 2005. Lima.   
al linaje cusqueño, fue hijo de una ñusta de segundo rango. La historiadora peruana estudió detenidamente el linaje cusqueño de Atahualpa como hijo de Huayna Cápac, cuya momia fue llevada al Cusco. Huayna Cápac le dio una enorme importancia administrativa a Tumibamba más que a Quito, Ella Dunbar señala que es un error llamar inca a Atahualpa, pues no gobernó el Tahuantinsuyo ni fue reconocido como su hermano Huáscar. Atahualpa –dice Dunbar- es un personaje dual, victimario y víctima, ambicioso y fratricida. No llegó a gobernar, pues antes lo asesinaron los conquistadores. Muchas veces las relaciones oficiales de incas no lo incluyen”.       
    Así, Garcilaso ha sido rectificado, lo que no quiere decir que se equivocó o tergiversó la historia, escribió según le contaron o escuchó a testigos como a los actores de la época. No obstante, seguirá siendo una inagotable fuente de sabiduría, memoria e identidad. Lo que interesa ahora más que nunca es diseñar un proyecto histórico para el futuro. El Perú es el único país de América que no tiene desgraciadamente objetivos históricos nacionales a largo plazo.              


                                                                                           (2016)