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sábado, 10 de junio de 2017


RICARDO PALMA, BOLÍVAR Y ROA BASTOS



  Después de leer el texto de Ricardo Palma titulado Entre el Libertador y el Dictador. Tradiciones en salsa verde, el lector se pregunta si el novelista Raúl Roa Bastos, 2 habría conocido o no el texto del escritor peruano, antes de escribir: Yo, el supremo, novela que inauguró el Boom literario del siglo XX. En efecto, el personaje de Ricardo Palma y Raúl Roa Bastos, es el dictador de Paraguay, José Gaspar Rodríguez de Francia. El propósito de escribir una novela tiene un largo proceso de concepción y madurez del tema, el desarrollo puede tomar varios años, además es preciso determinar cuánto se debe o puede narrar, además considerar otros temas que no vienen al caso mencionar. Pero más allá de todos los recursos que se deben contar para escribir una novela de largo aliento, está presente el hecho de conocer, leer y analizar todos los libros que se hayan escrito sobre el tema que el novelista se propone desarrollar.
    Sin duda Ricardo Palma, leyó los libros que menciona en su tradición titulada Entre el libertador y el dictador, antes de escribir la anécdota que cuenta haber sucedido entre el Libertador Simón Bolívar y el dictador José Gaspar Rodríguez de Francia. Ricardo Palma se refiere con propiedad a la personalidad autoritaria, régimen déspota y gobierno con mano de hierro, contra el pueblo paraguayo de parte del doctor Francia, que logró convertir a ese país en una hacienda feudal personal.
    “La biografía del dictador paraguayo – dice Ricardo Palma- y las vagas noticias de las atrocidades que ejecutó han llegado hasta nosotros los peruanos, dan a ese personaje y a su pueblo un no sé qué de inverosímil y fabuloso. El libro del médico suizo Rengger, el del literato español D. Ildefonso Bermejo, el del inglés Robertson y
el opúsculo del argentino D. Pedro Somellera, enemigo político y personal del doctor Francia, era cuanto medianamente autorizado podíamos consultar para formarnos un concepto del Paraguay y del régimen dictatorial que, a poco de la caída en 1811 del gobernador español D. Bernardo Velasco, implantara un doctor en teología”. 4
    Todos los estudios críticos que se refieren al Boom literario han omitido señalar el texto de Ricardo Palma, como el precursor de haber citado los libros que se publicaron antes que lo hiciera Raúl Rosa Bastos teniendo como personaje al sanguinario dictador latinoamericano Dr. Francia. Así, Ricardo Palma cita autores que antes de Roa Bastos escribiera su novela, ya se habían publicado libros en los que retrataron al Doctor Francia como el “Eterno dictador del Paraguay”. Sin embargo, es necesario recordar que el libro de Roa Bastos, es una novela escrita en 1974 y a diferencia de escritores citados por Palma, Roa Bastos decidió narrar desde la historia, los mitos y realidad social, un texto de contenido morfológico-sintáctico.
    La novela Yo, el supremo fue escrita después de varios años que Miguel Ángel Asturias publicara  El señor Presidente (1946). Luego en 1974 Alejo Carpentier  publicó El recurso del método, ambos narradores describieron a dictadores latinoamericanos incapaces de entender los derechos de sus pueblos a vivir en libertad y ejercicio de la dignidad humana. Habría necesariamente que añadir, la novela El otoño del patriarca, cuyo autor es Gabriel García Márquez publicada en 1975. Finalmente Mario Vargas Llosa, se sumó a esta zaga de novelas referidas a  dictadores de América Latina con La fiesta del chivo, publicada en el año 2000, se refiere al asesinato Rafael Leónidas Trujillo, dictador de la República Dominicana.
     Ricardo Palma escribe que: “Estando de sobremesa el Libertador Bolívar en Chuquisaca, allá por los años de 1825, versó la conversación sobre las excentricidades del doctor Francia, el temerario dictador del Paraguay. Lo que algunos comensales referían sobre aquel sombrío tirano, que se asemejaba a Luis XI en lo de tener por favorito a su barbero Bejarano, despertó en el más alto grado la curiosidad de Bolívar.
    -Señores - dijo el Libertador -, daré un ascenso al oficial que se anime a llevar una carta mía para el gobernador del Paraguay, entregarla en propia mano y traerme la respuesta. El capitán Ruiz se puso de pie y contestó:
    -Estoy a las órdenes de vuecelencia”. 5
     En efecto, al amanecer del día siguiente, el capitán Ruiz partió con dirección a Asunción, acompañado por una escolta compuesta de veinticinco soldados con alimentos para varios días y adecuadamente armados. Atravesó el territorio del Chaco que no solamente es extremadamente inhóspito, sino lleno de desiertos, fangos y una enmarañada jungla, hasta que llegó a un lugar de la frontera denominado Candelaria. Allí fue desarmado, los jinetes que los acompañaron quedaron confinados y vigilados. Hasta que finalmente el capitán Ruiz llegó a Asunción. Durante el viaje no pudo comunicarse con nadie, puesto que los soldados paraguayos no hablaban español sino guaraní.   
    Ricardo Palma narra que: “Pasó Ruiz por algunas calles de la capital hasta llegar al palacio del dictador, donde sin permitírsele apear del caballo, tuvo que entregar al oficial de guardia el pliego de que era conductor. Una hora después salió éste. Dio a Ruiz una carta sellada y lacrada, que contenía la respuesta del dictador a Bolívar, y el sobre del oficio, con estas palabras de letra del autócrata paraguayo: Llegó a las doce.
    -Despachado a la una, con oficio-. FRANCIA. 6
    El capitán volvió grupa, escoltado por los dos vigilantes paraguayos, que no se apartaron un minuto de su lado hasta llegar a Candelaria, donde lo esperaban los veinticinco hombres de su escolta. Después de mil contratiempos, naturales a camino tan penoso como el del desierto Chaco, puso Ruiz en manos del Libertador la ansiada correspondencia, y obtuvo el ascenso, leal y honrosamente merecido.
    Los compañeros de armas de Ruiz acudieron presurosos a su alojamiento, esperando oír de su boca descripciones pintorescas del país paraguayo y estupendos informes sobre la persona del enigmático dictador”.
    Todos sus compañeros de armas querían saber qué aspecto físico tenía el Supremo dictador de Paraguay. Le preguntaron si era alto, feo o buen mozo, qué clase de persona era. Qué clase de pueblos había visto durante el viaje y qué pensaban los paraguayos de peruanos, colombianos y venezolanos. Frente a tanto asedio respondió que fue y regresó vigilado y no tardó en regresar porque así fue la orden. Ruiz  añadió:     
    -¿Qué les he de decir, si yo no he conocido al dictador, ni he pasado del patio de su casa, ni visto de la ciudad sino cuatro o cinco calles, y eso al galope, más tristes que un cementerio”. 7
    Ricardo Palma anota en referencia a este hecho: “El despotismo extravagante del doctor Francia estuvo más arriba que la curiosidad burlesca del Libertador”. 8
   El abogado-dictador José Gaspar Rodríguez de Francia, no era como algunos gobernantes déspotas que gobernaron algunos países de América latina. Era un hombre ilustrado que estudió en el Colegio de Nuestra Señora de Montserrat en Córdoba, obtuvo el grado de licenciado y maestro en Filosofía, Cánones y Teología. Cuando regresó a Asunción en 1785, se hizo cargo de las cátedras en el Real Colegio y Seminario San Carlos. En 1792 decidió instalar su estudio de abogado y desde  1808, se dedicó a trabajar en el cabildo de Asunción. Fue diputado del Río de la Plata ante las Cortes de Cádiz, pero no ejerció dicho cargo para convertirse en un dirigente visible a favor de la independencia de las colonias de América, frente al yugo español.
    Nació en Asunción el 6 de enero de 1766 y murió en 1840, fue el Dictador Supremo de Paraguay durante 26 años (1814-1840). El 17 de junio de 1811 fue designado vocal en la Primera Junta de Gobierno. En 1813 fue elegido para formar un Consulado con Fulgencio Yegros. En 1812 fue elegido por el Congreso como Dictador por cuatro años, y en 1816, otro congreso le otorgó el título de Dictador perpetuo. Durante sus primeros años de gobierno fue tolerante, pero tuvo que hacer frente a las constantes amenazas del gobierno de Buenos Aires, de invadir y anexar su territorio. El Supremo se jactaba de conocer el pensamiento político del filósofo Jean Jacques Rousseau, 9 como de Benjamín Franklin.
     En efecto, Ricardo Palma afirma que al comienzo del gobierno: “el dictador profesaba la doctrina de la inviolabilidad de la vida humana: no levantaba cadalsos, pero aplicaba el tormento a sus enemigos, y hacía ostentación de refinada crueldad. Pidió un preso que se le mandase cambiar de grillos, y Francia contestó: ‘¿Si quiere esa comodidad, que se los haga fabricar y que le cuesten su plata’. Corriendo los tiempos, rara fue la semana en que, por lo menos, no decretara un fusilamiento. Llama la atención que habiéndose Francia educado para sacerdote, hubiera estimado en poco a la gente de iglesia; si bien la mayoría de ésta, en el Paraguay, era corrompidísima”. 10
    El Supremo, acostumbraba llevar en libretas (ahora se llama agendas), anotaciones en referencia al diario acontecer de su gobierno. Tanto Ricardo Palma como Raúl
Roa Bastos, no olvidaron de anotar ese detalle. Si tomamos en cuenta que se trata de 26 años de dictadura, en los que El Supremo anotaba nombres de personas que mandaba a encarcelar y fusilar. Además de nombrar embajadores, ministros, funcionarios y a quienes favorecía, esas agendas reales o imaginarias debieron ser documentos valiosos para realizar un juicio político al Supremo Dictador. La única diferencia es que esas agendas quizás en realidad no existieron y esa época seguramente que no había necesidad de someter, al Dr. Francia a un prueba grafotécnica por haberse muerto antes de ser sometido a un debido proceso judicial, con las debidas garantías a las que toda persona tiene derecho.  
     Pero resulta que el Dictador a partir de 1820 dejó de oír misa frente a la aparición de numerosos hijos de sacerdotes y escándalos en la iglesia del Paraguay por lo que Palma señala que el Dr. Francia dijo: “Esto de que un hereje quiera ser más papista que el Papa... no está en mi mano... ¡Vamos!... me carga, se me estomaga y me hace vomitar bilis. Como los cuákeros, el doctor Francia daba a todos el tratamiento de tú; pero ¡desgraciado de aquel que, por distracción, dejase de, decirle excelentísimo señor! Por fin, para dar una idea del terrorífico respeto que inspiró a su pueblo, bástenos copiar las palabras que dirigió un día a un centinela que había tolerado a una mujer que mirase por una ventana los muebles de una de las habitaciones de palacio. ‘Si alguno de los que pasen por la calle se detuviere fijándose en la fachada de mi casa, haz fuego sobre él; si le yerras, haz otro tiro; y si todavía le yerras, ten por seguro que mi pistola no ha de errarte’. Así, cuantos pasaban por el fatídico antro de la fiera lo hacían bajando los ojos al suelo. El 20 de septiembre de 1840, a la edad de ochenta y seis años, terminó la existencia de ese déspota verdaderamente fenomenal”. 11    Ricardo Palma recomendó a quienes quisieran conocer la personalidad de El Supremo leyeran el libro “escrito por el ilustrado médico bonaerense Ramos Mejía, titulado Las neurosis célebres.
    Pero la nota del Libertador Bolívar al tirano Francia, dice Palma: “se limitaba a proponerle que sacase al Paraguay del aislamiento con el resto del mundo civilizado, enviando y recibiendo agentes diplomáticos y consulares. La contestación, de que fue conductor el capitán Ruiz, no puede ser más original, empezando por el título de patricio que da al general Bolívar”. 12 Se trata de una carta que se publicó en un diario correspondiente a 1826. El texto dice:   
    “Patricio: Los portugueses, porteños, ingleses, chilenos, brasileros y peruanos han manifestado a este gobierno iguales deseos a los de Colombia, sin otro resultado que la confirmación del principio sobre que gira el feliz régimen que ha libertado de la
rapiña y de otros males a esta provincia, y que seguirá constante hasta que se restituya al Nuevo Mundo la tranquilidad que disfrutaba antes que en él apareciesen apóstoles revolucionarios, cubriendo con el ramo de oliva el pérfido puñal para regar con sangre la libertad que los ambiciosos pregonan.
    Pero el Paraguay los conoce, y en cuanto pueda no abandonará su sistema, al menos mientras yo me halle al frente de su gobierno, aunque sea preciso empuñar la espada de la justicia para hacer respetar tan santos fines. Y si Colombia me ayudase, me daría un día de placer y repartiría con el mayor agrado mis esfuerzos entre sus buenos hijos, cuya vida deseo que Dios Nuestro Señor guarde por muchos años. -Asunción 23 de agosto de 1825-. Gaspar Rodríguez de Francia”. 13 
    Finalmente Palma dice: “Bolívar leyó y releyó para sí; sonriose al ver que el suscriptor lo desbautizaba llamándole Patricio en vez de Simón, y pasando la carta a su secretario Estenós, murmuró:
   -¡La pim... pinela! ¡Haga usted patria con esta gente!” 14


1.- Ricardo Palma. Entre el Libertador y el Dictador. Tradiciones en salva verde. (La pinga de Bolívar y otras). Pág. 12. Ediciones La Frontera. 1995. Lima.   
2.- Raúl Roa Bastos. (1917-2005).  Escritor paraguayo autor de la novela Yo, el supremo. Pasó su infancia en Iturbe, pueblo azucarero ubicado en el centro de su país y en la Guairá, por lo que aparecerán muchos hechos de ese ambiente en sus primeras narraciones. Su tío, el obispo Hermenegildo Roa lo envió para que sus padres se hicieran cargo de su educación. A los trece años fugó de su colegio para participar en la Guerra del Chaco, escribió el cuento “Lucha hasta el alba”. Desde 1933 se convirtió en un periodista profesional y colabora con “El país”. Hasta que en 1974 publica Yo, el supremo, novela que marca el inicio de una nueva novelística en América Latina y en lengua española.  
3.- José Gaspar Rodríguez de Francia. Nació el 6 de enero de 1766 en Asunción (Paraguay). A los quince años ingresó a la Universidad de Córdoba (Argentina) y estudió Derecho Civil y Canónigo. A su regreso se dedicó a la política y fue elegido alcalde de Asunción en 1808. Luego, elegido por el cabildo para representar a la provincia en las Cortes de Cádiz. Lideró el movimiento de emancipación de Paraguay ante el dominio español (1811). Formó parte de la Junta Superior Gubernativa después de declararse la independencia de Paraguay. José Gaspar Rodríguez de
Francia, falleció en Asunción el 20 de setiembre de 1840. Dictador, autoritario, gobernó su país a sangre y fuego. Es personaje central en la novela de Roa Bastos. 
4.- Ricardo Palma. Tradiciones en salva verde. (La pinga de Bolívar y otras). Pág. 12. Ediciones La Frontera. 1995. Lima.

5.- Ricardo Palma. Tradiciones en salva verde. (La pinga de Bolívar y otras). Ediciones La Frontera. Pág. 13. 1995. Lima.
6.- FRANCIA. El dictador José Gaspar Rodríguez de Francia, generalmente acostumbraba firmar su apellido materno. Muchos documentos apareen solamente con esta palabra, los decretos supremos y leyes llevan solo ese apellido. 
7.- Ricardo Palma. Tradiciones en salva verde. (La pinga de Bolívar y otras). Ediciones La Frontera. Pág. 13. 1995. Lima.
8.- Ricardo Palma. Tradiciones en salva verde. (La pinga de Bolívar y otras). Ediciones La Frontera. Pág. 13. 1995. Lima.
9.- Jean Jacques Rousseau
10.- Ricardo Palma. Tradiciones en salva verde. (La pinga de Bolívar y otras). Ediciones La Frontera. Pág. 13. 1995. Lima.
11.- Ricardo Palma. Tradiciones en salva verde. (La pinga de Bolívar y otras). Ediciones La Frontera. Pág. 13. 1995. Lima.  
12.- Ricardo Palma. Tradiciones en salva verde. (La pinga de Bolívar y otras). Ediciones La Frontera. Pág. 14. 1995. Lima.  
13.- Ricardo Palma. Tradiciones en salva verde. (La pinga de Bolívar y otras). Ediciones La Frontera. Pág. 14. 1995. Lima.  
14.- Ricardo Palma. Tradiciones en salva verde. (La pinga de Bolívar y otras). Ediciones La Frontera. Pág. 14. 1995. Lima.  
  
Bibliografía.
Ricardo Palma. Tradiciones en salva verde. (La pinga de Bolívar y otras). Ediciones La Frontera. 1995. Lima.  
Raúl Roa Bastos. Yo, el Supremo. Editorial Siglo XX. Buenos Aires. 1974. 
Miguel Ángel Asturias. El señor Presidente.  Editora Costa-Amic.1946. México. 
Alejo Carpentier. El recurso del método. Editorial Las Palmas. México. 1974.
Gabriel García Márquez. El otoño del patriarca. Editorial Plaza & Janes. 2002. España. 
Mario Vargas Llosa. Fiesta del chivo. Editorial Alfaguara. 2001. Madrid.

LA CORRUPCIÓN Y EL CONTRATO DE PANAMÁ

   
LA CORRUPCIÓN Y EL CONTRATO DE PANAMÁ

   
    Todo empezó con la participación del clérigo Hernando de Luque a fin de financiar en gran parte, una expedición destinada al ataque, asalto, asesinatos y luego un ilimitado saqueo del Perú. El cura Luque, como buen testaferro de Gaspar de Espinoza, ofreció proporcionar más dinero si hiciera falta. Pedro Arias Dávila “Pedrarias”, gobernador de Panamá, de hecho se convirtió en otro aportante al convencerse, que se trataba de una acción de guerra con alevosía y ventaja, para obtener oro, plata, piedras preciosas, extensas tierras y esclavitud de millones de seres humanos. Era el mejor informado que había un imperio rico, al que se podría derrotar especialmente con armas, pólvora, caballos, perros de caza y soldados hambrientos de oro.
    Cuando se trata este tema, muy poco se habla del verdadero financista del ataque al Tahuantinsuyo o  sistema de gobierno de los incas. Gaspar de Espinoza, era abogado español, militar intrépido, explorador, minero, contrabandista, usurero y mercader. Usó al clérigo Valverde para sacar provecho sin intervenir personalmente en el ataque al Perú.  En 1514 acompañó a Pedro Arias Dávila en la expedición al Darién. Instalado en Panamá, llegó hasta el golfo de Costa Rica. Poseía mapas de mares y tierra firme, protegió a Vasco Núñez de Balboa, de quien obtuvo una extraordinaria información. Pero entre la enemistad de Pedrarias y su amigo Vasco Núñez, prefirió tomar partido por Pedrarias, debido a su poder político y ordenó la ejecución de quien recibió documentos sumamente valiosos.    
   La historia oficial llama a este vergonzoso acontecimiento “El pacto de Panamá”,  también “El contrato de Panamá”. El texto que se repite es más a menos así: “El clérigo Hernando de Luque, Francisco Pizarro y Diego de Almagro, el 10 de marzo de 1526, en la ciudad de Panamá, se comprometieron a realizar la conquista de las regiones ‘Levante’. El gobernador Pedro Arias, autorizó tal proeza a condición de participar en las ganancias y en todo lo que se pudiera obtener”. En otras palabras, fue el primer acto de corrupción oficial, aunque no han faltado abogados pro hispanos, que han aseverado haber sido una acción legal enmarcada dentro del concepto de una empresa privada.
    La llamada “Campaña de Levante”, o “Conquista del Perú”, son expresiones que corresponden al lenguaje de invasores, asaltantes, violentistas, acechantes, atacantes, dominantes, saqueadores, etc., etc. No puede seguir llamándoseles  “conquistadores” a Pizarro, Almagro y menos a Luque, como hasta se repite en el sistema colonial educativo peruano. Bien podría calificarse con certeza como: “Ataque de España monárquica al Perú del sistema incaico del Perú”. Se trata en realidad de una criminal invasión militar y religiosa, pillaje, chantaje, amenaza, cohecho, falsedad y asesinato del inca Atahualpa.  
     Es verdad que no se puede juzgar con criterios, principios éticos, morales y menos instrumentos jurídicos del siglo XX, al documento suscrito el 10 de marzo de 1526, en la ciudad de Panamá. Pero si es posible aseverar que ese día se suscribió el primer acto de corrupción en América, debido a que tuvo mucho que ver con la corrupción política. Se llama así a la acción de haberse hecho mal uso del poder y conseguido una evidente ventaja ilegítima. No cabe duda que Pedrarias como Gaspar de Espinoza, tenían información privilegiada y mucha influencia. En síntesis, tanto Pedrarias como su cómplice practicaban el caciquismo, nepotismo e impunidad.
    ¿Será posible leer algún día el libro de un jurista peruano que analice el “Contrato de Panamá”? Otro texto esperado hace muchos años se refiere al juicio contra Atahualpa. No menos importante es que un abogado decida hacer un análisis de las injustas sentencias contra José Gabriel Túpac Amaru II, Micaela Bastidas, Juan Bautista Túpac Amaru Monxarrás. Hipólito, Mariano y Fernando como de los demás condenados a muerte mediante un viciado como injusto proceso judicial.
    Pero, ¿qué es la corrupción? Según el DRAE, proviene del vocablo latino corruptio. Significa: “Acción y efecto de corromper o corromperse. Como también, alteración o vicio en un libro o escrito.  Vicio o abuso introducido en las cosas no materiales. En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consiste en utilizar las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra  índole, de sus gestores”.
    Para tener una visión de la instalación y perpetuación de la corrupción en el Estado Peruano, inmediatamente después de la Declaración de la Independencia: ¿Quién no ha leído: “Historia de la corrupción en el Perú”, cuyo autor es Alfonso Quiroz? Se trata de un texto esencial para tener una visión del grado de gangrena delictiva de las clases políticas dominantes. Se trata de unos de los libros cuya lectura es obligatoria para juzgar a una clase política que ha hecho mucho daño al Perú.
    Mas la pregunta que todo ciudadano se hace es: ¿es posible acabar con la corrupción? La respuesta es sí. Es necesario entonces que las fuerzas políticas regionales, especialmente los jóvenes de Lima y provincias, exijan la necesidad de una convocatoria para una Asamblea Constituyente, que se haga cargo de la redacción y aprobación de una nueva Constitución Política del Perú. Ahora se  puede promulgar cien leyes más, pero la corrupción seguirá enquistada en los aparatos del Estado.    
    La aseveración del rector de la Universidad de Trujillo, Benedicto XVI, de que: “La ley es como las mujeres, están hechas para ser violadas”, es un juicio errado, ofensivo, grosero, agresivo, infeliz. Ese es el criterio con el actúa un corrupto. Hemos escuchado parte de la exposición del juez brasilero Sergio Moro, que tiene a su cargo la investigación del Caso Lava Jato. Y nos hemos preguntado, ¿por qué en el Perú no se dado hasta ahora un Sergio Moro y mucho menos un Baltasar Garzón? Moro ha señalado que es necesario incentivar a las empresas para que no sigan cometiendo crímenes de corrupción. Vamos a ver cuál empresa trasnacional o empresa peruana, mañana mismo, será la primera en acogerse a este pedido. La ciudadanía estará atenta.

     IMPROBABLE SUICIDIO DE OLLANTA HUMALA


   
                                                                                                      
            El poeta suicida Cesare Pavese (1908-1950) escribió: “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”. El abogado Isaac Humala Núñez, le ha pedido públicamente a su hijo Ollanta Humala Tasso que se suicide. ¿Qué epitafio escribiría el ex presidente del Perú? Nadie sabe. Isaac Humala Núñez le ha hecho a su hijo un pedido público, sería mejor se suicide en caso de comprobarse, haber recibido dinero proveniente de empresas que acostumbran pagar coimas. No hay precedentes en la Historia del Perú que el padre de un ex mandatario, haya pedido a su hijo asuma un hecho grave, censurable, contra natura. Isaac Humala Núñez, manifestó su decepción y amargura al saber que Jorge Barata, ex representante de Odebrech, declare haber entregado tres millones de dólares para financiar la campaña del Partido Nacionalista en el 2011.
   Según la confesión de Jorge Barata, el dinero fue proporcionado a pedido del Partido de los Trabajadores de Brasil y gestión de Luiz Inácio Lula da Silva. La coordinación de las acciones para recibir el “aporte” habría estado a cargo de Nadine Heredia. Cuando se le preguntó sobre este tema, Isaac Humala dijo: “Ratifico lo que he dicho. Siento una profunda decepción porque no pensé que un hijo traicionara de esta manera a su papá. Si él hubiera seguido con nuestra posición del ultra nacionalismo, en estos momentos el país estaría marchando en desarrollo y toda la corrupción estaría eliminada”.
    ¿Puede Ollanta Humala Tasso suicidarse a pedido de su padre? Imposible, aunque se lo pida en quechua o francés. No lo hará ni responderá. No se oye padre. Nadine Heredia le dirá que no haga caso a “un viejo loco”, que no es una cuestión de honor  ni principios éticos, sino de un asunto coyuntural del que saldrán airosos. Para eso están sus abogados. Nadie dirá tampoco que el suicidio de Ollanta Humala se ha postergado hasta cuando se confronten, las declaraciones de Jorge Barata y agendas de Nadine Heredia. Sería esperar en vano. 
    Una pregunta de fondo ha sido siempre: ¿Los suicidas son cobardes o valientes? Los sicoterapeutas, siquiatras y sicoanalistas tienen diversas respuestas desde Sigmund Freund, Carl Gustav Yung y Jacques Lacan. Sin embargo, coinciden en señalar que se trata de una acción terminal a consecuencia de trastornos graves en la personalidad. En síntesis, explican el suicidio como un asunto superyoico de auto castigo y culpa. No obstante, esta idea matriz no coincide con las heroicas acciones de Cahuide ni Alfonso Ugarte.
     Cahuide fue un aguerrido guerrero inca que intervino en la batalla de Sajsayhuaman en 1536, pero al ver que era imposible detener a invasores españoles que usaban armas de fuego y perros de caza, se lanzó desde un torreón para defender su dignidad incaica. Otro caso singular es el de Alfonso Ugarte, cuando era inminente que el ejército invasor chileno le arrebatara la Bandera de Guerra del Perú, para  usarla como trofeo, prefirió arrojarse al mar desde el Morro de Arica. Ambos casos representan un acto de dignidad y heroicidad frente a la adversidad, es preferible la muerte frente a la humillación, deshonra, afrenta y menoscabo. 
    Según las estadísticas oficiales que nunca son verdaderas, cada día aumenta el número de suicidas en el mundo, Latino América y el Perú. Son tantos los suicidas que ya no ocupan un lugar en los medios de comunicación. Pero si se trata de un escritor notable, la noticia vuela inmediatamente. Entonces, cómo no recordar a Séneca, escritor y pensador romano que a los 61 años se abrió las venas y asfixió en un baño. En el Perú a Clemente Palma y José María Arguedas. A José Asunción Silva, David Foster Wallace, Yukio Mishima, John Kennedy Toole, Sylvia Plath, Ernest Hemingway, Virginia Woolf, Emilio Salgari, Ángel Ganivet, Mariano José de Larra, Alfonsina Storni, Vladimir  Maiakovski, Anne Sexton,  Gérard de Nerval, Paul Celan Alfonso Costafreda, Georg Trakl, Gabriel Ferrater, José Asunción Silva. En fin, la lista es larga.
    Para la Iglesia Católica el suicido es un pecado mortal, por tanto el alma no tiene derecho a los beneficios metafísicos, más aun si se tiene en cuenta que el Papa Francisco, ha declarado que no existe infierno, purgatorio y menos infierno. La tradición cristiana se basa en los antiguos textos de Santo Tomás  de Aquino y Agustín de Hipona, que ahora nadie lee. En el mundo andino el suicidio no existe, el sufrimiento y dolor humano que proviene desde hace siglo de la pobreza y exclusión social, no es un motivo para suicidarse. Quechuas y aymaras son estoicos frente a una dolorosa realidad y que de acuerdo a las Eras de la historia, vivimos la última llamada de los mestizos (misti q’ara), que acabará con el retorno del Tunupa y Pachacuti.
    El Concilio de Arlés del año 452, declaró que el suicidio era una influencia y acción directa de Satanás, por tanto los suicidas eran excomulgados. Muchas veces el cadáver sufría escarnios y humillaciones. Pero sobre todo, los suicidas estaban impedidos de ser enterrados en un panteón cristiano, no podían tener lápidas y sus bienes eran confiscados. Sin embargo, mucho se avanzó con la llegada del renacimiento y la modernidad, el suicidio se reconoció como un derecho y decisión personal. Por tanto, nadie podía prohibir una acción determinante.
    En el Perú hay una entidad llamada Sociedad Peruana de Prevención del Suicidio. Cada semana recibe diez llamadas telefónicas de personas que se sienten solas y piden ayuda, generalmente dicen: “Me han traicionado”, “me han violado”, “quiero matarme”, “no tengo trabajo”, “estoy de más”.  El Instituto Nacional de Salud Mental (INSM) afirma que hay tres suicidios al día, que el nueve por ciento de peruanos han intentado suicidarse y el noventa y cinco nunca ha tenido ni tienen atención sicológica. Está probado que el setenta por ciento de suicidas se matan por depresión, el quince por esquizofrenia el diez por ciento por trastornos de personalidad, además adicción a las drogas como consumo de alcohol. 

    Mientras avancen en tribunales de Brasil las investigaciones judiciales y sean probadas las delaciones de Jorge Barata, en referencia a dólares entregados en maletines como aportes sin testigos ni comprobantes, habrá que esperar más nombres de personas involucradas en una gran red mafiosa. Odebrecht se ocupa de manufacturar productos químicos y petroquímicos, fue creada en 1944 y tiene concesiones en varios continentes. Entonces, la pregunta que se hace el pueblo peruano es: ¿Ollanta Humala Tasso aceptará el pedido público de su progenitor y suicidará para salvar su honor? No se oye padre. De ninguna manera, nunca, jamás, ni pensarlo. Esa decisión personal que concierne al honor personal, la toma solo Nadine Heredia. Nadie más.
    LECTORES PERUANOS: MEDIO LIBRO AL AÑO

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La aseveración que la mayoría de peruanos leemos menos de un libro al año no es una novedad. Viene a confirmar que el deficiente sistema de educación ha triunfado, ha logrado sus metas. Ha conseguido niños que no leen, jóvenes que no reflexionan, adultos que no leen y carecen de capacidad para exigir sus derechos ciudadanos. En otras palabras, economistas neoliberales como Jaime Saavedra, ex ministro de educación, deben estar contentos porque han logrado sus metas. Cuanto menos lean los ciudadanos, el Perú será una colonia manipulable.
   Entonces, estamos frente al triunfo de poderes fácticos, directivas del Banco Mundial de Desarrollo, Fondo Monetario Internacional, UNESCO y la CONFIEP. Los especialistas en educación y cultura colonial, deben haber recibido felicitaciones por lograr una pésima calificación de lectura. Ellos preparan los planes y programas para conseguir que los niños no lean. Saben que un niño que lee, es un joven que piensa, un joven que lee y piensa es un adulto que reclama sus derechos ciudadanos. Un ciudadano que no lee es un elector ignorante y vota guiado por las encuestas que se compran.
    Hay una decisión política de fabricar ciudadanos que no lean porque si lo hacen se convierten en una masa crítica. En un conglomerado cívico pensante que exige derechos. Resulta muy peligroso que la gran mayoría lea porque deviene en ciudadanos que no se puede manipular fácilmente. Como el Estado ha renunciado a dirigir el sistema educativo y política cultural, los poderes fácticos, diarios basura, televisión cacósmica y la radio animalizan todos los días. La ausencia de crítica en los grandes diarios, impide que haya una pedagogía descolonizante. Mientras menos lean los niños mejor, si la juventud desconoce sus derechos, es una manada de carneros fácil de manipular. Los ciudadanos que no leen no piensan, pero son útiles en las elecciones porque se trata de analfabetos políticos, por más títulos académicos que tengan. 
    El sistema educativo es ajeno a la realidad nacional, no hay bibliotecas públicas, las ferias de libros son para editoras transnacionales. En el fondo se trata de un sistemático acatamiento a las decisiones de entidades económicas transnacionales que imponen condiciones económicas y culturales. Aseverar otras equivocadas apreciaciones, es caer en el juego para que nada cambie. Decir que el Plan lector es un programa que ha permito educar a docentes y alumnos lean, es una falacia que solo ha beneficiado a algunas editoras y autores mediocres, con algunas excepciones. El Plan lector entonces, es una estafa, un gran negociado y una falacia. ¿Hasta cuándo? 
    ¿Cuántos libros puede comprar un docente de primaria, secundaria o universidad con sus miserables sueldos?, ¿cuántos tienen una biblioteca de por lo menos tres mil libros?, ¿cuántos profesores hablan más de tres idiomas? ¿Cuántos libros pueden publicar cada cierto tiempo? En fin, nada se puede exigir a maestros mal pagados. Si reclaman haberes justos cada cierto tiempo, la respuesta es inventar falacias como la meritocracia y escalas remunerativas a largo tiempo. Es decir, que los docentes deben ser pobres, incultos hasta que a los veinticinco años de servicios, tengan una remuneración siempre menos que todos trabajadores del Estado.
    La evaluación a los maestros consiste en valorar, tasar y estimular, se realiza mediante pruebas escritas. ¿Quién las redacta?, ¿qué conceptos priman?, ¿los examinadores saben más que los examinados? A los maestros se les debe evaluar durante las clases que dictan. La prueba escrita no demuestra si tienen o no dominio, seguridad y cultura pedagógica. Si conoce o no ciencias sociales y la realidad cultural en que vive. Entre la prueba escrita y el dictado de clases hay una enorme distancia. Hay docentes que conocen mucho pero no saben enseñar, también quienes hacen lo que pueden y carecen de cultura pedagógica. Muchos son especialistas en pisicultura (poca cultura).  
     Los maestros peruanos deberían tomar la determinación de conformar una comisión para evaluar a la ministra de educación a fin de saber hasta dónde conoce cuatro aspectos fundamentales: ¿Cómo explica el pensamiento pedagógico que preconiza y desarrolla el Ministerio de Educación?, ¿Qué prototipo de ciudadanos se debe formar, para qué clase de sociedad?, ¿la educación peruana está comprendida en un proyecto nacional para un siglo? ¿Es necesaria una reforma educativa de acuerdo a la nueva realidad del Perú? Si la ministra evalúa a los docentes, ¿por qué no puede ser evaluada por los maestros y maestras peruanas cuando dicte una clase?
    La ministra de educación Marilú Martens Cortés, por si acaso es una calificada tecnócrata egresada de la Universidad de Harvard, especialista en Preparación de Tutores. ¿Qué será eso? Mayor razón entonces para asistir cuando dicte una clase tipo para aprender. Seguramente que no será como los anteriores ministros que nunca dictaron clases en una escuela rural, no sabían quechua, aymara, ninguna lengua de la Amazonía. Tampoco ejercieron la docencia primaria o secundaria, solo así se aprende a enseñar, la educación no es una abstracción, es una acción pedagógica concreta.
    Así se explica que leamos menos de un libro al año. Aducir otras razones es mentir para que nada cambie. Lo ideal para el sistema neoliberal y educación colonial, es que no haya lectores. Menos escritores críticos que hayan ejercido la docencia porque saben lo que afirman. ¿Qué harán ahora los ministros de educación y cultura? Nada. Deberían crear por lo menos una editorial para imprimir libros de docentes. Formar la Biblioteca Educativa Peruana. Desarrollar una Política Cultural conjunta. Pero no harán nada, no les interesa. Como decía Antonio Cisneros: “Chamba es chamba y nada más”.
            ¿Qué clase de electores somos si la gran mayoría no lee? Con razón tenemos esa clase políticos, gobernantes y congresistas. Lo merecemos ¿no?  Se dice: “dime lo que lees y te diré quién eres”. Pero si solo leemos la mitad de un libro al año, estamos condenados a ser una República de analfabetos. A no ser que ocurra una revolución educativa y la realidad cambie. Dialécticamente hablando, todo es posible. 
         

martes, 31 de enero de 2017

LOS JÓVENES Y NECESIDAD DE NUEVOS LÍDERES





No hay una sola clase de jóvenes en el Perú, generalizar resulta un error sociológico como histórico. El nuevo lenguaje impuesto desde los poderes fácticos, los clasifica por segmentos, de modo que A, B, C, resulta una equivocada manera de leer la realidad en materia laboral. Esta sospechosa como mañosa clasificación, sin embargo está diseñada para negar derechos laborales y tergiversar una lectura sociológica correcta. En el fondo, se trata de “crear” una interpretación inadecuada para convencer que la sociedad que no está dividida en clases sociales, sino en fracciones, parcelas, trozos que no pueden unirse, que cada segmento tiene sus propios intereses, clases de trabajo y nada los puede unir para derrotar a la nueva forma de acumulación de capital.     

    Hablar de segmentos es uso de un lenguaje sociológico inadecuado, falso, engañoso, simulado, inexacto, incorrecto, mentiroso, adulterado, ficticio e inauténtico. Tiene como finalidad formar una falsa conciencia social, está destinado a persuadir que cada segmento tiene distintos intereses. En consecuencia, resulta imposible que se unan debido a la enorme distancia que hay entre ellos. En otras palabras, los jóvenes no pueden converger en organizaciones sociales ni políticas en defensa por ejemplo de un salario justo. Menos fundar movimientos políticos en nombre de los nuevos asalariados urbanos explotados.

    Entonces, al amparo de un concepto tramposo que los desideologiza, de leyes laborales que no se cumplen, de trabajos precarios y temporales, resultan los nuevos desamparados que trabajan con salarios muy por debajo del sueldo mínimo. Y no tienen dónde acudir ni a quién quejarse, si forman un sindicato y presentan un pliego de reclamos, son inmediatamente despedidos, marcados como elementos disociadores. Así, los jóvenes saben que no tendrán un sueldo como  jubilados, una forma digna de sobrevivir, más aun teniendo en cuenta que la vejez es la edad más larga.    

    Una pregunta emerge desde el principio y fondo de la necesidad de escribir con propiedad y limpidez: ¿Tienen derechos laborales los jóvenes? No. Pero sobre todo es preciso responder a una pregunta mucho más grave: ¿Cuántas clases de jóvenes hay entonces en el Perú? Depende de la clase económica que procedan, pero además es preciso tener en cuenta la herencia cultural, origen sociológico, memoria social y formación educativa. El hecho de segmentar, tiene por objeto masificar la mano de obra, el trabajo de los jóvenes para no reconocer derechos labores y que sistemáticamente se les ha negado.
         
     El permanente proceso de desideologización empezó cuando los nuevos científicos sociales se pusieron al servicio del gran capital. Ellos se ocuparon de tergiversar no solo el lenguaje, sino que al optar por una lectura inadecuada, se propusieron dividir en segmentos a las sociedades de trabajadores y eliminar el concepto de clase social. Las nuevas leyes laborales eliminaron el derecho a la libre sindicalización, pliegos de reclamos, vacaciones, etc., etc. Desapareció la palabra nombramiento para dar paso a contratos renovables o no. Tácitamente quedó eliminado el sindicato para designar a esa palabra como subversiva y prohibida.  

        Entonces, el nuevo ciclo económico que los jóvenes viven ahora, resulta una proletarización compulsiva que ha impuesto sus reglas de juego. Así, quienes aceptan trabajar con las normas anti laborales que impone el sistema, se ven obligados aceptar un horario con más de ocho de labor y salarios por debajo de lo mínimo establecido. Las condiciones de trabajo se pactan fuera de la legislación y si los trabajadores siempre eventuales, invocan sus derechos laborales son  inmediatamente despedidos. Las palabras sindicato, vacaciones, utilidades, maternidad, derechos laborales, han sido proscritas, desterradas y terminantemente prohibidas.

     Pero las luchas sociales ni la historia tienen reglas. La sacrificada y continua marcha de la humanidad por la conquista de los derechos de trabajadores y, liberación de los pueblos colonizados no se detiene. La construcción y reconstrucción de la memoria social no tiene tregua, no es fragmentaria ni parcelada, pero sobre todo no tiene marcha hacia atrás. La historia social es un proceso incesante, continuo, dialéctico, indetenible. Es dentro de este concepto que se explica por ejemplo el fenómeno social  que se ha venido a llamar “Rebelión de los Pulpines”. Entre fines del año 2014 y comienzo del 2015, se produjo una gran movilización que inició una distinta época en las luchas sociales. Ese hecho se pareció en parte a la lucha por las ocho horas de trabajo. En enero de 1919 los trabajadores peruanos lograron eliminar las 16 horas de labores, el presidente José Pardo promulgó las leyes referentes a una distinta modalidad de trabajo. Primero los trabajadores textiles salieron a las calles, décadas después los “Pulpines” lograron detener una ley atentatoria contra sus derechos y empleo juvenil. El Congreso se vio en la necesidad de derogar una norma claramente establecida por los poderes económicos en complicidad de Ollanta Humala.

    Este hecho no ha merecido todavía un estudio analítico para explicar cómo es que los jóvenes lograron realizar una enorme movilización social. Despertar la conciencia de un pueblo avallado por la coloniedad, la represión y pobreza generalizada. Sin duda se valieron se las redes sociales, del sistema de comunicación virtual y atacaron el centro neurálgico prisionero de los poderes fácticos: el Congreso de la República. Nunca imaginaron los lobies que “Los Pulpines” de pronto emergerían  especialmente de las universidades públicas, estudiantes de ciencias sociales y quienes tienen una clara conciencia de trabajadores explotados. Ollanta Humala y sus amigos empresarios se vieron en la necesidad de aceptar una realidad que no imaginaron. ¿Cuántos habrán perdido?  Seguramente nunca se sabrá. Esta clase de favores, de leyes se pagan por adelantado, nada es gratuito.

    ¿Los llamados “Pulpines” fueron impulsados por una ideología concreta? No. Tampoco había necesidad de una doctrina ni credo político. Nunca como entonces se demostró que los partidos políticos habían desaparecido del escenario, que era necesario un nuevo lenguaje y una distinta forma de agrupar a los jóvenes. Y obtuvieron un logro concreto, detuvieron la irracionalidad y prepotencia de los poderes ejecutivo y legislativo, atenazados por los lobies. Los jóvenes revelaron tener una clara conciencia de trabajadores explotados y en sus análisis demostraron, tener una conciencia construida desde la nueva realidad, tanto nacional como desde el contexto internacional.

    No faltaron sin embargo, analistas sociales que señalaron el ocaso de un Estado colonial y los albores de una distinta forma de hacer política, nada de eso ocurrió. Se pudo comprobar que los partidos políticos no entendían a los “Pulpines”, pero tampoco los admitirían como militantes. Ellos no tenían interés de convertirse en parte de un partido. Sin embargo, no han surgido nuevos líderes juveniles, alguien que sea una referencia para formar un nuevo partido político capaz de hacer que la historia cambie de rumbo. No obstante, es evidente que dentro de ellos se forman los nuevos protagonistas que emergerán, cuando se discuta un tema como es el Bicentenario de la Independencia Nacional.

    Toda movilización social es una lección de historia. Demuestra que la juventud siempre ha sido y será el impulso vital que hace posible los cambios y conquistas sociales. Por lo general, los jóvenes son idealistas y algunos están dispuestos a inmolarse en nombre de una ideología revolucionaria. La historia sigue su curso indetenible, se abre paso a través del tiempo y leyes represivas. Bien podríamos decir entonces, Francis Fukumaya ha muerto y quienes creyeron en él se niegan enterrarlo. Su cadáver se pude públicamente en una universidad donde todavía dicta clases y, repite más de lo mismo. Hegel ha sido derrotado, en cambio Heráclito de Éfeso goza de buena salud.