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martes, 3 de febrero de 2015

ESOS DÍAS DE AREQUIPA Y DESPUÉS LIMA

La



 edición del libro: “Esos días de junio de Arequipa”, cuyo autor es Jorge Rendón Vásquez, es un extraordinario relato-testimonio, acerca de la llamada Revolución de Arequipa de 1955. Por esos inexplicables azares de la historia, coincide con la gran movilización de jóvenes que fueron capaces de obtener la derogatoria de la ley juvenil de trabajo esclavista-laboral, llamada “Ley Pulpín”. En ambos acontecimientos históricos, fueron los jóvenes estudiantes que reclamaron sus derechos ciudadanos. Los alumnos del Colegio Nacional Independencia Americana de Arequipa, iniciaron una protesta justa y luego acordaron hacer una huelga contra las arbitrariedades del director del colegio. Enseguida se convirtió en una acción de estudiantes universitarios y, debido a la represión del entonces prefecto coronel Daniel Meza Cuadra, de tan nefasta recordación, en una protesta de masas trabajadoras y participación heroica del pueblo arequipeño, contra una de las dictaduras más crueles y sangrientas del Perú en el siglo XX.
Sesenta años después de la ejemplar acción cívica y revolucionaria de los jóvenes arequipeños, que marcaron el comienzo y el fin del horrendo régimen del general Manuel A. Odría, los jóvenes estudiantes se movilizaron en Lima, para dar comienzo a una nueva etapa de la historia de las luchas sociales del siglo XXI. Ese hecho no solo marca el inicio de sucesivas batallas contra el sistema político colonial, sino que además expresa el hartazgo social del pueblo peruano, el desencanto cruel y asfixia de la colectividad frente al prepotente sistema económico neoliberal. No hay necesidad de ser adivino o un intelectual zahorí para percibir la dura realidad social. A partir de ahora ya nada será igual que antes.
Conocí a Jorge Rendón Vásquez hacia 1974, cuando trabajaba en el Tribunal Agrario con el padre, creador y presidente de esa institución, el Dr. Guillermo Figallo Adrianzén (progenitor del actual ministro de justicia Dr. Daniel Figallo). Jorge Vásquez Rendón, no solo era un abogado respetado, culto y versado como pocos en materia de Derecho Agrario, sino que además sus intervenciones concitaban especial atención y análisis de los magistrados Guillermo Figallo y Guillermo García Montúfar. Hasta ahora no hay un libro acerca de la fecunda labor de Guillermo Figallo Adrianzén, en parte autor intelectual de Ley de Reforma Agraria del régimen del general reformista Juan Velasco Alvarado.
Jorge Rendón Vásquez, una vez retirado de la docencia universitaria y permanente lucha sindical como política, decidió hacerle caso a su inalterable voz interior, vocación y convicción de escritor comprometido. Publicó tres libros: Calle nueva, El botín de la Buena Muerte y El oro de Atahualpa, que fueron bien recibidos por la crítica literaria, debido a la cautivante calidad del lenguaje, estilo literario limpio, lúcido como adecuado. Los temas literarios son tratados desde una distinta perspectiva histórica, ejercicio narrativo que expresa su talento nato y visión zahorí de la realidad. Por lo que rápidamente se consagró como un nuevo narrador peruano. En cada libro apareció una experiencia creadora distinta y enriquecedora a la vez.
El esquema técnico escogido para desarrollar: “Esos días de junio en Arequipa”, difiere de sus libros anteriores, debido a que el autor escribe desde los predios de la memoria, conocimiento, experiencia y veracidad de los hechos. No se trata de una crónica periodística, menos de una relación cronológica, es más bien una recreación literaria, es el testimonio de un joven universitario de izquierda, de un valiente ciudadano arequipeño que vio todo y, no era posible callara olvidara sucesos, muchos de cuales hubieran quedado olvidados. Demás está destacar la participación del viejo tribuno Dr. Francisco Mostajo, así como de varios intelectuales, dirigentes políticos, sindicalistas y del mismo pueblo arequipeño.
Pero hay un tema que Jorge Vásquez Rendón ha sabido captar con gran sensibilidad y grandeza. La participación de intelectuales y narradores como Eleodoro Vargas Vicuña, Juan Reynoso y el notable novelista Oswaldo Reynoso. Destaca las arengas y poemas leídos por Luis Nieto y Luis Yáñez o escritos por (Jorge Bacacorzo) y Alberto Hidalgo. Casi nadie mencionó antes la participación del poeta puneño Efraín Miranda Luján, lanzando arengas y llamando al pueblo arequipeño desde Radio “Landa”. Miranda fue un joven militante del Partido Comunista Peruano, durante su paso por la Universidad Nacional de San Marcos. Después de “Muerte cercana”, es posible constatar el cambio dialéctico y visión del mundo como observación crítica de la realidad social que refleja su gran poesía.
En efecto, Jorge Vásquez Rendón escribe: “El oficial subió hasta el auditorio de la emisora, seguido por Juan y otros manifestantes. Los soldados entregaron sus armas, convencidos por las palabras y decisión de varios manifestantes. Una vez a cargo de la radio, Juan dispuso que se transmitiera música popular arequipeña y le entregó la locución al poeta Efraín Miranda Luján. A partir de ese momento en la cuidad y las localidades vecinas se escuchó el mansaje de los revolucionarios que luchaban por el pueblo de Arequipa”. (Pág. 61). Después Efraín Miranda como Luis Nieto y Luis Yáñez, sufrirían las consecuencias de una represión terrible, tal como cuenta Jorge Rendón Vásquez.
La dictadura no perdonó que los poetas alzaran la voz. Miranda se convirtió en un silencioso y solitario docente en escuelas rurales para hacerse invisible. Rendón Vásquez cuenta: “Al poeta Luis Yáñez Pacheco la policía política lo acechó durante tres años y lo encarceló en la penitenciaría de Lima más de un año por sus poemas rebeldes, a pedido de las autoridades universitarias de Arequipa. Compartió esa prisión con varios jóvenes dirigentes de la Organización Cahuide, entre los que me hallaba, observando un comportamiento altivo, digno y valiente, mientras sus versos retoñaban en sus cuadernos, elevándose a un país de ensueño y esperanza que deberíamos aún conquistar. (Pág. 86). En fin, se trata de un libro creado desde añoranza y la fe. Esperemos ahora otras creaciones de un escritor en plena madurez de la vida, que ha decidido contar su experiencia para contribuir a la formación de una distinta forma de amar y luchar, como lo hicieron los jóvenes arequipeños y él (1955), como los estudiantes (2012), por la grandeza y dignidad del Perú esencial.

(2015)



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