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jueves, 22 de noviembre de 2012

FUEGO ENTRE ANAÏS Y GONZALO MORE


Félix Pita Rodríguez (escritor cubano), Manuel Chávez Lazo “Chavico” (médico peruano), 
Elsa Henríquez (hija de Helba (Huara) y Gonzalo More Barrionuevo.

  Por fin he podido leer con calma y paciencia el libro Fuego (1) de Anaís Nïn. Aunque ya en mi libro El cholo Vallejo, con una excelente carátula de Carlos “Chino” Domínguez (2), escribí que Gonzalo More había sido inútilmente estropeado, maltratado y agredido por Anís Nïn. Esta segunda lectura más detenida me ha permitido constatar con más nitidez que Fuego, está lleno de orgasmos, lascivia, erotismo, juegos sexuales, deseo de llegar al éxtasis tantas veces se pueda, a la multiorgánica y sensualísima Anaís. Personalmente, a mí no me gusta esa literatura, me adhiero más bien a una literatura comprometida con la condición humana, con el deseo de reconstruir la realidad que es tan cruel y dolorosa.
  En esta vez he leído el texto para después, tratar de reconstruir la biografía de Gonzalo More, para fijar mejor la imagen de un artista y músico, de un peruano que colaboró con la lucha de España Republicana contra el fascismo. Pero Anís no solo arremete y ridiculiza a Gonzalo, sino que además se refiere despectivamente a Helba Huara. Sin embargo, asombra la capacidad de Anaís, de engañar a Helba con Gonzalo y ser su amiga, además visitarla frecuentemente.   
   Aunque es verdad que Helba Huara cayó repentinamente enferma, después se supo que se trató de un estrés agudo a causa de no poder actuar para mantenerse, Gonzalo trabajaba en diversos oficios pero siempre conseguía dinero para dotarla a ella y a Elsa Henríquez (que no era hija de Gonzalo), de lo necesario para vivir en una urbe siempre cara. De modo que cuando dice Anaís que se trataba de una persona incapaz de realizar esfuerzos para conseguir el sustento de su familia, no es verdad.
    Según Ernesto More, que era el escritor más autorizado para hablar de Gonzalo, decía que era una persona vital, romántica, llena de vida, apasionada y dotada con un gran temperamento de artista. Aunque en un principio se dedicó a la composición musical, luego se convirtió en un excelente diseñador de escenarios y trajes. Tocaba piano y acompañaba a Helba en sus presentaciones teatrales, se querían mucho a pesar de lo vivido y sufrido.
    Helba y Gonzalo deslumbraron al público europeo que jamás había escuchado música andina y visto una danza extraña como ritual ejecutada por Helba. Desirée Lieven al recordarla empieza diciendo:
      “Un día de la primavera de 1930, un amigo pintor americano irrumpió en mi atelier muy excitado:
-          ¿Sabes quién está en París? La más fantástica, la más prestigiosa danzarina de Suramérica, Helba Huara.
-          ¿Así? – respondí- sin conmoverme, ese nombre no me dice nada. ¿Qué es lo que representa ella? (3)
    Y luego empezó una amistad siempre desigual y llana de celos entre Desirée Lieven, Helba Huara, Anaís Nïn, Alejo Carpentier, Félix Pita Rodríguez, Artaud, Gonzalo y naturalmente César Vallejo. Más tarde llegarían Carlos y Ernesto a París, ambos regresaron después al Perú casados con mujeres francesas, lamentablemente Carlos murió en un accidente en una cuesta llamada Qakuña, en la carretera entre Huancané y Viquechico. El corazón de Carlos fue enterrado en el cementerio de Huancané habiendo sobrevivido Vicente Mendoza Díaz, quien contó la forma como se produjo la volcadura de la camioneta en que viajaban.
    Los viajeros que pasan por ese lugar leen el texto escrito en una piedra de más o menos tres metros de altura por uno de ancho: “Carlos More B. / 20 / I /1944. In memoriam”. Ese fue un recuerdo fraterno que mandó a edificar Ernesto More. Desde entonces, han pasado sesenta y ocho años años, todas las personas que conocieron en Puno, Lampa, Juliaca, Huancané y Viqluechico tanto a Carlos como a su esposa, han muerto. Sin embargo, hemos podido recuperar testimonios de lo que fue el Centro Textil de Vilquechico, donde precisamente dirigía Carlos More una gran producción en beneficio de los campesinos, trabajadores y artesanos.
     Pero no nos dejemos ganar por la memoria toda vez que la idea central del texto es referirnos a Fuego de Anaís Nïn: Durante la lectura no vale la pena ni es posible contar los largos orgasmos de Anís, las veces que se refiere a la fiebre, ardor y fuego que siente entre las piernas, a sus espasmos continuos que siente en el clítoris y la vulva. Incansable, insaciable, devoradora, ilimitada, absolutamente capaz de tener sexo en el mismo día o noche con Gonzalo More, Henrry Miller y Otto Rank.
    La prosa limpia y sin duda conquistada a base de un ejercicio de muchos años, le permite sentir un gran placer a Anaís precisamente al hablar de sexo y describir sus orgasmos. Pero además de mentiras, cuernos, halagos y el deseo de ser permanentemente poseída, penetrada, miente. Dice que ama a todos en su momento, cuando lo que viene a ser es una maravillosa acróbata del sexo, una artista capaz de hacerle creer a cualquier hombre que lo adora como a nadie. Llegó a tener tal dominio de las escenas llenas de sexo, que debe ser cierto cuando dice que Gonzalo se convertía en un tigre sexual, las descripciones de la vida amorosa con él, como a cualquier hombre de hecho le provoca hacerle el amor.
    ¿Cómo era físicamente Anaís? Ernesto More decía que era de talla regular, de rostro sensual, aroma tropical, mirada dulce y traviesa, bien proporcionada para su talla, cadera un tanto ancha, cabellos negros, voz francamente dulce y con timbre delicado. De modo que su físico llamaba la atención donde estuviera. De padre cubano, dotada de una extraordinaria sensualidad, a cualquier hombre lo volvía loco a base de besos y sexo permanente. Además, adquirió un dominio de sus amantes porque estudió sicoanálisis y ese hecho, le sirvió mucho para llevar varias vidas paralelas.


  Sobre todo desarrollar la habilidad de contentar a todos sus amantes tanto permanentes como ocasionales, de tenerlos contentos sexualmente y satisfechos, también de mantenerlos presos como distantes a todos, para que ninguno se sintiera dueño de ella, ese hecho sin duda es una gran habilidad, demuestra un talento innato. En medio de una lectura a veces francamente aburrida de un  Diario que huele a puro sexo, orgasmos continuos y falsedades, es innegable que Anaís, por su naturaleza y sicología, no podía tener una permanente vida de amor y sexo con un solo hombre.
    En el libro en mención hay errores en lo referente a Gonzalo More, en primer término dice Moré (con tilde), “nacido en la provincia de Punto, a orillas del lago Titicaca”, debía decir Puno. “Descendiente de españoles, escoceses e incas”.  ¿Incas? Ni hablar. Gonzalo More Barrionuevo, no tenía sangre incaica, su madre descendiente de antiguas familias lampeñas (Puno), no pertenecía como sí por ejemplo los Chuquihuanca de Azángaro, a la nobleza incaica. “Generalmente pobre y dado al alcohol” (4), tampoco es cierto, aunque Anaís varias lo retrata como si se tratara de una persona que abusaba de las bebidas espirituosas.
    ¿Por qué Anaís tenía que escribir en su Diario lo que no era cierto? Que una persona como Rupert Pole, albacea, legado de Anaís Nïn, en Los Ángeles, en enero de 1995 (5)  autorizara se escriba estupideces, no tiene sentido, es indignante como imperdonable, porque ese juicio resulta sin duda de la lectura del Diario. Anaís no cuenta de la entrega total de Gonzalo a una causa justa por la que dejó todo: defender a España Republicana del Fascismo, de la agresión a la población y ataques a las ciudades indefensas. En otras palabras, Gonzalo frente a la Guerra Civil Española, se situó en la vanguardia y colaboró estrechamente con Henry Barbusse.



    Anaís no se interesaba por la política, en cambio Gonzalo, sí. Aunque a Anaís se acercó en un determinado a quienes se comprometieron en la lucha, hay un pasaje que vale la pena leer:
    “Voy a verme con Gonzalo  en el Nanankepichu (6), donde va a celebrar la primera reunión política. Comité Iberoamericano por la  Defensa de la República Española. La gran sala está iluminada por una sola lámpara. Llegan los hombres – mexicanos de largos cabellos negros, anillos de oro, camisas chillonas; chilenos, nicaragüenses,   cubanos blancos, poetas, estudiantes de medicina y derecho -. Les gusta el sitio. Es romántico, estremecedor. Demasiado estremecedor. Asusta a los que no tienen  los papeles en orden. Los policías que siempre vigilan en la escala que conduce al muelle asustan a (Pablo) Neruda, el poeta débil y enfermizo. Vuelve corriendo hasta donde está Gonzalo, que espera a otros camaradas en los andenes de la estación de Orsay. Gonzalo siente una sacudida: ‘Dios mío, Anaís va a tener problemas. Le he metido en un lío’. Viene corriendo y nos encuentra a todos fumando tranquilamente. Me han presentado: ‘Una nueva camarada Anaís Nïn’. Tenemos que salir del Nanankepuchu. Todos están asustados. Gonzalo queda aparte, es físicamente mayor y de una calidad completamente diferente”. (7)       
     Fuego comprende cronológicamente a los años 1934-1937. Si se tiene en cuenta que la Guerra Civil Española duró entre 1931 a 1939, los Diarios de Anaís solo registran acciones que lee en los diarios, pero no hay una reflexión acerca del dama humano que conmovió al mundo. No hay referencias a los brigadistas, a los voluntarios franceses que entregaron la vida por defender a España de las garras de la muerte a base de bombardeos a pueblos indefensos. ¿Es mucho pedirle a una mujer que se vanagloria de ser multiorgásmica y tener tres amantes al hilo?
   Gonzalo More conocía la vida sexual de Anaís pero no podía exigir nada porque sabía que era como ella dice: “libre, dependiente de mi sexualidad”. Henrry Miller se hacía el loco, sentía celos infinitos y reclamaba lo que le correspondía, pero Anaís lo callaba en la cama. El caso de Otto Rank si que es una desgracia, introdujo a Anaís en el  socianálisis y nunca la sicoanalizó siendo su mujer oficial. Más bien le hacía obsequios caros y constantes, nunca le hizo faltar dinero. ¿Anaís amaba a Otto Rank? Es una respuesta bien difícil de suscribir.
    ¿Los Diarios de Anaís podrían servir para hacer una biografía de Gonzalo More? No, de ninguna manera. ¿Cómo queda Gonzalo después que se termina de leer este texto? Sin duda desencantado de un puneño amigo de Vallejo, de un artista comprometido con la vida. Por eso, es posible pensar que Anaís nunca quiso de verdad a nadie, más bien odió con amor y amargura a todos sus amantes. Jamás amó con limpidez y afecto sincero a ninguno de sus amantes, porque finalmente a todos los destruye, atribuyéndoles más defectos que virtudes en sus Diarios. Por supuesto, nadie es  perfecto, menos en un mundo en el que los valores de fidelidad, honestidad y dignidad, no existen.
    Sin embargo, si no habría reglas de respeto mutuo en una pareja, de reciprocidad y saber considerar y hacerse respetar, todo sería un caos. ¿Puede una adolescente leer los Diarios de Anaís? No es nada aconsejable. No se trata de llegar a la censura ni alarmarse, menos ponerse moralista cuando “sacar la vuelta” es normal. Mucha gente pregunta: “¿En qué se parecen los cuernos al dolor de muelas?” La respuesta es: “En un principio duelen pero después la persona se acostumbra”. Además: “Son invisibles, movibles y descartables”        
    Pero, ¿quién no quisiera tener una amante ideal, única, ardorosa, sensualísima, perfumada, limpia, exigente, dulce, morocha, culta, escritora, tierna, conversadora, estrecha, abusadora, con dinero, tragadora y pida cada vez más kilómetros como Anaís Nïn? Por supuesto, es un sueño que muy pocas veces algún hombre, dependiendo de la edad, clase social y dinero, puede alcanzar. Quizá por eso es que volvía locos a los hombres que la penetraban durante varias horas, muchas veces. Esa es también la razón por la cual sus libros son tan leídos por un público que consume la literatura erótica.
(21/11/2012).        

1.      Anaís Nïn. Fuego. Editorial Siruela / Bolsillo. 1996. Madrid.
2.      José Luis Ayala. El Cholo Vallejo. Ediciones FIMART. 1994. Lima.
3.      Kyra Saven. Ma vie m’a beaucoup plu. Témoignage recuielli par Sabine Harguos. DENOËL. 1984. París.
4.      Anaís Nïn. Fuego. Página 191. (Aunque la nota biográfica corresponde a Gunther Stulhmann). Editorial Siruela / Bolsillo. 1996. Madrid. 
5. Anaís Nïn. Fuego. Página 11. (Aunque la nota biográfica corresponde también a Gunther Stulhmann). Editorial Siruela / Bolsillo. 1996. Madrid.
6.  Nanankepichu: Expresión quechua que significa mi atado, mi pertenencia intransferible. Gonzalo More le puso ese nombre a la barcachuela que alquilaron con Anaís para huir de todos y estar absolutamente solos. En el río Sena hasta ahora es posible alquilar esas embarcaciones para vivir por temporadas.
7. Anaís Nïn. Fuego. Página 289. Editorial Siruela / Bolsillo. 1996. Madrid. 


3 comentarios:

  1. Qué texto más idiota. ¡Puritano imbecil!

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    1. No estoy de acuerdo con usted en su ataque inmisericorde contra Anaïs... Evidentemente no es posible extraer una biografía de Gonzalo únicamente de la lectura de los diarios de Anaïs (no se debe escribir historia basándose en una única fuente), sin embargo, creo que le hizo falta leer la versión de Bruguera Libro Amigo de la misma época. La edición "Fuego" de Siruela (en la que usted se basa para su despiadada crítica) es muy intimista, corresponde a todo lo que fue censurado en vida de los protagonistas; mientras que la de Bruguera se enfoca casi exclusivamente en la actividad externa y, por supuesto, deja mejor parado a Gonzalo.
      No es cierto que Anaïs haya sido "la mujer oficial" de Otto Rank, ella viajó con él a E.E.U.U. en calidad de su asistente y aprendiz de Psicoanálisis, no socianálisis (palabra que no existe).
      Con quien sí estoy de acuerdo en con el comentarista "Un cronopio", usted es un puritano (aunque no me atrevo a llamarlo imbécil)... ¿por qué no permitir la lectura de los Diarios de Nin a una adolescente? ¡Jajajajajajajaja!

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    2. No estoy de acuerdo con usted en su ataque inmisericorde contra Anaïs... Evidentemente no es posible extraer una biografía de Gonzalo únicamente de la lectura de los diarios de Anaïs (no se debe escribir historia basándose en una única fuente), sin embargo, creo que le hizo falta leer la versión de Bruguera Libro Amigo de la misma época. La edición "Fuego" de Siruela (en la que usted se basa para su despiadada crítica) es muy intimista, corresponde a todo lo que fue censurado en vida de los protagonistas; mientras que la de Bruguera se enfoca casi exclusivamente en la actividad externa y, por supuesto, deja mejor parado a Gonzalo.
      No es cierto que Anaïs haya sido "la mujer oficial" de Otto Rank, ella viajó con él a E.E.U.U. en calidad de su asistente y aprendiz de Psicoanálisis, no socianálisis (palabra que no existe).
      Con quien sí estoy de acuerdo en con el comentarista "Un cronopio", usted es un puritano (aunque no me atrevo a llamarlo imbécil)... ¿por qué no permitir la lectura de los Diarios de Nin a una adolescente? ¡Jajajajajajajaja!

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