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jueves, 10 de agosto de 2017

                                    HUELGA DE MAESTROS PERUANOS


                                                                                    
   Expreso mi pública adhesión, fe y apoyo a la huelga de maestros peruanos. Se trata de un derecho irrenunciable para reclamar no solo un mejor sueldo para docentes, que cada día se empobrecen mucho más. Si no que además exigen corregir defectos y errores, de un sistema educativo que no corresponde a los nuevos retos históricos del siglo XXI. Los maestros hacen bien en rechazar amenazas de descuentos y despidos, esas palabras  los fortalecen mucho más. La violencia del Estado atrapado por el neoliberalismo y neofascismo, no es una solución, al contrario fortalece el espíritu colectivo de lucha.
    Un Estado que no educa con calidad pedagógica, identidad y visión de futuro a la niñez y juventud, está destinado a convertirse en una neocolonia. De allí la necesidad que después de la huelga, el magisterio decida designar a un grupo de maestros para proponer en nombre de magisterio nacional, un nuevo sistema educativo. No lo harán los ministros de educación, que por lo general son delegados de grupos de poder económico y no les interesa el Perú. Es una tarea de docentes en actividad y cesantes, son quienes mejor conocen la dolorosa realidad educativa y social del Perú.
    Una de las debilidades de esta clase de huelgas justas es que los maestros no presentan una alternativa educativa. Es decir, que al mismo tiempo de reclamar mejores condiciones de trabajo, hagan conocer qué clase de educación se debe implementar para formar generaciones para una distinta sociedad humana. La respuesta al presidente de la República, ministros y congresistas debería ser: Tenemos derecho a mejores salarios no solo por el costo de vida, sino porque proponemos educar en base a un sistema educativo solidario, humanista, productivo y descolonizante, de acuerdo a la realidad de cada región del Perú. ¡Aquí está el texto de un proyecto educativo para cincuenta años!
     Sin embargo, ese trabajo no es una tarea fácil y no hay que esperar el apoyo del Ministerio de Educación, tiene que ser una labor de maestros capaces al margen de las discrepancias ideológicas. Los ministros de educación, economía y cultura, no conocen los problemas sociales. Son tecnócratas que al servicio de la acumulación del capital. No conocen el Perú esencial. Carecen de una visión histórica para preparar a las generaciones del relevo. No los designa el presidente de la República, sino los lobies, los Ángeles de Charlie, ellos dirigen las gestiones en pasillos del Congreso y ministerios.
   Más allá de estas consideraciones inherentes, la huelga de los maestros es ejemplar y no deben permitir que sea quebrada. Ya ha sucedido antes, una camarilla se entiende con el ministro y firma una promesa que nunca se cumple. Así, el magisterio está plagado de traidores, de gente que consigue una asignación con tal de medrar debido al sacrificio de las grandes mayorías. Esa es una historia vergonzosa y tiene una larga lista de nombres.
    Los maestros en huelga han llegado a Lima y los hemos escuchado. Tienen razón cuando señalan que sus sueldos son una miseria frente al costo de vida. Lo más grave es que sus hijos no tienen acceso a una educación universitaria de calidad, por tanto sus descendientes están condenados a la pobreza y marginalidad. Por eso, además rechazan un irrisorio aumento que no alcanza para cubrir dignamente los gastos mensuales de manutención y educación de sus hogares.
    Entonces, ¿cuánto debería ganar un maestro primario o secundario en el Perú? Por lo menos cinco mil soles mensuales. Ese monto le alcanzaría para tener una biblioteca, aprender idiomas, asistir a certámenes y educar a sus hijos. El Estado debería dotarle de vivienda a precio razonable con préstamos a largo plazo. Un maestro o maestra peruana debería ser entonces una persona culta, inteligente, solidaria. Todo maestro y maestra peruana, como última función debería aspirar a ser ministro, ministra de educación.
    Mientras los ministros y ministras sean designados por el Banco Mundial de Desarrollo y la CONFIEP, nada se podrá esperar respecto a un cambio sustantivo en el sistema educativo ajeno al Perú. De allí la necesidad de desechar el pensamiento educativo neocolonial humillante de la educación peruana. Sin embargo, no se puede negar la evidente fractura de la unidad magisterial que antes tenía. La forma de unificar ahora al magisterio es en base a una forma de encarar la nueva problemática cultural.
    ¿Por qué en la lucha de sueldos no se incluye a maestros y maestras jubiladas? Es una perversa acción de marginación y desprecio a quienes entregaron una vida a la enseñanza y formación de varias generaciones. La juventud dura poco, es un ensueño y la vejez es la edad más larga. ¿Cómo sobreviven los jubilados con un sueldo miserable? En gran parte debido al aporte de sus hijos. Ninguna huelga consiguió nada para ellos y eso es injusto. Desde el gobierno de Toledo los docentes jubilados ganan un promedio de novecientos soles mensuales.
     ¿Quién dirige la huelga de los maestros? Es un tema de fondo que traerá consecuencias graves. Sin duda Patria Roja, que se beneficia con las planillas de la Derrama Magisterial no apoya la huelga por razones salariales y económicas. Entonces, la versión oficial es que MOVADEF en gran parte moviliza a los maestros. Esa aseveración es mal intencionada, falsa. Así lo han demostrado los maestros que llegaron a Lima y realizaron una gran manifestación en la Plaza San Martín. Las exposiciones de los oradores fueron de reivindicación del magisterio, sean bien pagados, tener una vida digna que corresponde a todo educar peruano.
      Reitero mi apoyo a la huelga de maestros peruanos. Me sumo a las voces que vienen desde que nunca llegó un Ministro de Educación. la huelga es una acción valiente y necesaria, los descuentos y despidos no podrán atemorizar a maestros que se han cansado de ser pobres. Toda huelga significa sacrificio y es una acción heroica. Es también una lección cívica en calles y plazas, nada podrá derrotarlos. Un maestro que lucha por su dignidad es un ejemplo para los jóvenes de hoy y futuras generaciones. Un abrazo sideral a todas las maestras y maestros en huelga. Ahora y siempre.              

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