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viernes, 4 de enero de 2013

JUAN AYALA CATACORA EN EL RECUERDO

          C. A. Casimiro Ayala Ticona, casa construida por él en la plazuela Grau.
                                     Huancané (Puno). 

En varios viajes que he realizado al pueblo de Huancané (Puno), estudiantes jóvenes, pertenecientes a las nuevas generaciones y que no tienen una visión cabal de historia social, me han aseverado que desciendo de una familia de terratenientes, de implacables gamonales. Por supuesto, no lo tomo como un agravio, pero esa afirmación no es cierta. Les he contestado que tal versión no se ajusta a la verdad, que mi familia compuesta por once hermanos, con un padre, con título de docente de educación elemental, ganaba un suelo miserable, de modo que vivimos en condiciones económicas siempre precarias. Mis padres no tuvieron haciendas y ojalá hubiera sido así porque además, nadie escoge su apellido, fisonomía, clase social, ideología y menos la economía de su familia.
   El padre de mi abuelo llamado Casimiro Ayala Ticona, se llamaba Juan Ayala Catacora (cuyos restos humanos reposan en Huancané), era nieto del doctor Juan Basilio Catacora Heredia (1), protomártir de la Independencia de América. Precisamente, el 17 de julio de 1809, la Proclama de la Junta Tuitiva (2), a la que pertenecía, empezaba señalando: “Hasta ahora hemos tolerado una especie de destierro en el seno mismo de nuestra propia patria, hemos visto por más de tres siglos sometida nuestra primitiva libertad al despotismo y la tiranía de un usurpador injusto de degradándonos de la especie humana nos ha mirado como a esclavos”.
   Las hijas que tuvo en Achacachi (3) (entonces Alto Perú) el doctor Juan Basilio Catacora, se salvaron de milagro a la represión emprendida por el sanguinario militar arequipeño Manuel de Goyoneche. Emilio Romero escribió el libro: “Memorias Apócrifas del General José Manuel de Goyeneche” (4), en el que trata de justificar los asesinatos cometidos contra Pedro Domingo Murillo, los miembros de la Junta Tuitiva y líderes que se inmolaron por la Libertad de América.
   Isabel Catacora tuvo un hijo para Pedro Ayala en Achacachi, a quien le pusieron el nombre de Juan. De modo que Juan Ayala Catacora sabiendo que no tendría futuro allí, siendo joven decidió migrar hacia el Perú, llegando a Huancané más o menos en 1880, cuando era muy joven. Junto con él llegaron sus primos hermanos Fidel Cuentas Catacora y Lorenzo Imaña Catacora. Juan Ayala Cotacora se casó en Huancané con Silveria Ticona Mamani, natural de Machaq marka. Habiendo procreado cinco hijos: Ismael, contrajo matrimonio con Antonia Salazar, sin hijos; Rufina, tuvo una hija llamada Juana para Juan Salazar; María Mercedes, casó con Octavio Castañeda, sin hijos y Casimiro casó con Carmen Loayza Pérez (5), cuyos hijos son: Carlos, Fernando, Juan Luis y Lucila.             
    Mi abuelo Casimiro quedó huérfano a los seis  años y fue criado por sus hermanas en Huancané, quienes desamparadas y siendo menores de edad, empeñaron y vendieron los terrenos de Silveria Ticona para sobrevivir. Mi abuelo fue llevado por mi tía Rufina a Arequipa donde aprendió el oficio de cochero así como de domador de caballos. Apenas como se casó allí con Carmen Loayza Pérez, decidió instalarse en Inchupalla (6), donde tuvo una tienda de abarrotes y “productos de la región”. Allí trabajaron en la compra y venta de cascarilla, compraron un terreno para construir una tienda más amplia, pero el circuito económico cambió de rumbo, por lo que decidieron instalarse en Huancané.
    Allí construyeron una casa amplia y compraron un predio rural muy pequeño llamado Tumuku (7), situado a nueve kilómetros de Huancané. Más era cerro que campos de cultivo; sin embargo, les sirvió para vivir y educar a sus hijos. Primero murió mi abuela Carmen y después mi abuelo Casimiro. Los hijos en vez de conservar un pedazo de terreno de donde podría provenir el sustento de sus proletarizados hogares, vendieron Tumuku en una miseria a Víctor Vega. Tiempo después éste lo vendió triplicando el precio y fue así que todos nos quedamos sin nada, ese dinero solo sirvió a mi padre para comprar una radio, lo demás se diluyó en una bohemia insistente como intrascendente.
    Cuando salimos de Huancané para radicar en Puno, mi padre decidió vender la casa que le había dejado en herencia su padre Casimiro Ayala Ticona (ubicada en la Plazuela Grau, en cuyos dinteles se le C. A., es decir: Casimiro Ayala). Como yo era adolescente, me opuse, pero más pudo la necesidad de tener dinero para destinarlo a noches de embriaguez imperdonables. De modo que nos quedamos sin casa. Esa casa ahora está      en poder de ocupantes precarios que según dicen la han comprado y vendido a la vez. Me dolió durante muchos años ver mi casa abandonada y habitada por personas sin derecho alguno. Ese hecho será siempre una herida que nunca cicatrizará.
    Mi abuelo Manuel T. Olazával Mejía, fue hijo del coronel Félix Olazával Romero y de Dolores Mejía Asturrizaga. De ese matrimonio nacieron seis hijos: Manuel, Benigno, Delfina, Cristina, Félix y Adela. Mi bisabuelo junto con Antonio Riveros y otros huancaneños patriotas, formaron el “Batallón Huancané” y marcharon para defender el territorio patrio frente a la guerra de extensión y exterminación del gobierno chileno de 1879. Mi abuelo Manuel le entregó a mi madre una casa en Huancané y mi padre la vendió, igual sucedió con un predio urbano de Arequipa. Mi madre recibió parte del predio llamado Kamjata, mi tía Rufina de dejó en herencia a mi padre pedazos de terrenos en Machax marka como en Quequesani y también los vendió. Hasta que después terminó vendiendo el ropero y la mesa en la que todos los días mi madre y él se sentaban para compartir los magros alimentos.

  Interior de la casa ubicada en la plazuela Grau, Huancané
   Esa es la verdad y no tengo por qué exagerar ni mentir al escribir este doloroso testimonio. Mucho daño le hizo a mi padre la militancia aprista y el hecho de no haberse superado ni estudiar para tener una mejor economía para una numerosa familia. Sé que era hábil, estaba dotado de una extraordinaria memoria, pero no, no tuvo la convicción de superar traumas de la niñez y menos al medio hostil en que creció. Debe ser por eso que detesto a los bebedores, que nunca podré superar el trauma de ver a una persona ebria transformada en un animal irracional. El fanatismo infecundo de abrazar a una doctrina política del negocio y las traiciones, sé que destruyó a muchos hogares del Perú. Que ahora Alan García Pérez, Jorge Del Castillo, Velásquez Quesquén y León Alegría sean apristas, es porque tienen muchos “millones” de razones para ser lo que son.
   Así entonces, no soy hijo de hacendados sino de una familia sistemáticamente empobrecida, debido a las permanentes crisis económicas y haberse deshecho de fuentes que pudieron habernos dado un mejor nivel de vida y estudios superiores. Pero no estoy resentido ni amargado, no. Tampoco me duele no poder entrar con libertad a la casa donde nací en Huancané porque además la han transformado y destruido. Cuando vivíamos allí le pregunté a mi madre Leonor, qué iba ser de mí y mis hermanos, en qué colegios y universidades íbamos a estudiar. Los hijos de los terratenientes y medianos propietarios, estudiaban una carrera profesional en Madrid, Río de Janeiro, La Plata, Córdova,  Buenos aires y en La Paz (Bolivia), otros iban a San Marcos de Lima, San Agustín de Arequipa y a San Antonio de Abad del Cusco, los más “pobres”.
     Y sucedió que en Puno falleció la esposa de Luis Riveros, fue así como sugerí que nos trasladáramos allí y la familia Riveros a Huancané. De ese modo pudo salir mi padre del lugar donde había nacido, mi madre lloró de alegría y mis hermanos menores no entendían lo que sucedía. El camionero Francisco Álvarez nos llevó a Puno y llegamos de noche, al día siguiente matriculé a mis hermanos en escuelas y jardines de infancia. En Puno, en una casa de la calle Coronel Barriga, que era la última del barrio San Antonio,  vivimos muy modestamente y por eso, empecé a trabajar como obrero tanto en la construcción del hospital de Puno donde funcionaba “El piquete” y más tarde en la construcción del nuevo local del cuartel de Chanu Chanu, bajo la dirección de comandante Chamochumbi.
     Fui becario en la Escuela Normal Superior “San Juan Bosco” de Puno, así como en la Biblioteca Nacional del Perú, gracias a una beca estudié en el Instituto Internacional de Investigación y Desarrollo de París, cuyo director fue Paulo Freire. Antes, fui obrero y portapliegos en la CORPUNO y así conocí y trabajé en la oficina de Gamaliel Churata. De modo que no tengo en mi conciencia haberme formado como escritor a base de sangre, sudor, dolor y trabajo de campesinos aymaras ni quechuas empobrecidos por un sistema de propiedad colonial. He visto el sufrimiento de seres humanos convertidos en subhumanos en haciendas de propiedad de la familia Irigoyen en Trapiche, en las haciendas La Libertad, Chaxana y Japo, cuya propietaria era la familia Cordero Riquelme. Pero también he visto la reforma agraria durante veinte años, porque fui director de Relaciones Públicas del Tribunal Agrario, tuve el honor de trabajar con Guillermo Figallo Adrianzén (8), padre y creador de la reforma agraria y del Tribunal Agrario. También con Carlos Castañeda la Fontaine y José Torreblanca Jara. Después llegó la contrarreforma agraria con Fernando Belaunde, habiendo sido nombrados como magistrados Luis Gazzolo Miani y Juan Bautista Bardely Lartirigoyen, genuinos representantes de la derecha peruana, Bardely llegó a ser miembro del Tribunal Constitucional. 
    Cuando en Huancané llegué a la adolescencia después de haber tenido una dolorosa como sufrida y cruel infancia, quise ser agricultor. Mi abuelo Casimiro me respondió que debía estudiar por lo menos la secundaria, quise ser también “guía” de los conjuntos de chullu chullus (9),  de niños que bailaban en las calles con ocasión de la Navidad. Después quise ser cantante o músico porque mi madre me llevó al “Cine azul” para escuchar a Benigno Ballón Farfán (10). Hasta que a los catorce años conocí a Juanita Coaquira que vivía en Jupachaka y así empecé a escribir mis primeros poemas, después de su muerte le dediqué el poema titulado Juanita Panqara (11). Luego conocí a una joven gitana llamada Carmela y me enamoré de ella. Una tarde sus padres me esperaron y amenazaron con “caparme” si insistía en verla. Luego salí de Huancané a los catorce años y he regresado varias veces al hacer distintas peregrinaciones a las raíces.                         
    He tenido que escribir este texto debido a las persistentes preguntas si soy hijo de gamonales o no. Si se hace una revisión de los 50 libros que he publicado y se quiere determinar mi ideología, respondería que me siento cómodo ser un escritor antisistema, mientras que para otros es un insulto y un agravio, para mí no, más bien es un honor. En otras palabras, mis padres no fueron propietarios de grandes extensiones de tierras, lo poco que tenían, mi padre vendió todo y nos dejó nada. Yo he plantado 50 árboles-libros que darán frutos después de que sean leídos por las nuevas generaciones, de modo que sino llegué a ser agricultor lo que he hecho es cultivar algunas mentes que darán nuevos y otros frutos.                                                      

1.- José Luis Ayala. El doctor Juan Basilio Catacora Heredia. Derrama magisterial, Lima, 2009. 
2.- Junta tuitiva. Llamada también Junta Tuitiva de los Derechos del Pueblo al gobierno que resultó de una revolución acaecida en la ciudad de La Paz (actual Bolivia,  entonces integrante del Virreinato del Río de la Plata) con fecha 16 de julio de 1809. El 25 de mayo de 1809 se produjo la  Revolución de Chuquisaca y depuso al presidente de la Real Audiencia de Charcas (Ramón García de León y Pizarro), acusándolo de conspirar a favor de la infanta Carlota Joaquina de Borbón, hermana de Fernando VII y reina regente de Portugal en el Brasil, que pretendía asumir los títulos de su hermano en tierras americanas. Pero algunos líderes independentistas decidieron luchar por la independencia y partieron de Chuquisaca hacia otras ciudades. Con encargos de la Audiencia fue a La Paz Mariano Michel Mercado, durante el mes que permaneció en la ciudad se reunió con partidarios de la independencia.
3.- Achacachi. Es un pueblo situado en el altiplano, en el departamento de La Paz (Bolivia). Es la capital de la provincia Omasuyos. Ya existía antes de la invasión de los españoles tal como aparece en documentos oficiales de las autoridades y eclesiásticos españoles.
4.- Emilio Romero.  Estudió en el Colegio Nacional San Carlos y ejerció la docencia desde muy joven, en 1916 trabajó como profesor en la Escuela Elemental No.881 y en 1918 en su propio colegio. Ingresó a la Universidad Nacional de San Agustín y trasladó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Obtuvo el título de abogado y en Arequipa el de doctor en Derecho por la Universidad de San Agustín. Trabajó como docente secundario y en el Instituto Pedagógico Nacional de Varones. En 1918 fue nombrado catedrático de Geografía Económica, Historia Económica General y del Perú, y de Geografía Regional en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de San Marcos. En 1933 fue elegido diputado por Puno para la Asamblea Constituyente,  tuvo destacada participación en la nueva Carta Magna. En 1936 fue nombrado Director General de Hacienda. En 1945 regresó al Parlamento como Senador por Puno, luego del golpe de 1948 fue nombrado embajador en Ecuador y en Uruguay. En 1950 fue nombrado Ministro de Hacienda y en 1958 viajó a Bolivia como embajador, enseguida fue ministro de Educación en el gobierno de Manuel Prado Ugarteche. En 1971 publicó el controvertido libro: Memorias Apócrifas del General José Manuel de Goyeneche, en 1971.
5.- Carmen Loayza Pérez. Nació en Cotahuasi (Arequipa), huérfana desde niña, fue educada en un convento de monjas hasta que de allí salió para casarse con Casimio Ayala Ticona.     
6.- Inchupalla. Distrito de la provincia de Huancané en el Departamento de Puno, al  sudeste Perú. Situado al norte de la provincia fronteriza de San Antonio. Limita por el  norte con el Distrito de Quilcapuncu; al sur con los de Vilque Chico y Huancané; al este con el Huatasani y al oeste con Cojata.
7.- Tumuku. Nombre de un predio conducido ahora por campesinos, esa denominación parece proceder del idioma lupaka.
8.- Guillermo Figallo Adrianzén. Nació en Piura en 1924 y falleció en Lima,  fue abogado y docente universitario en Derecho Agrario, Derecho Procesal Civil, Derechos Reales y Derecho Urbanísticos. Magister en Derecho. Profesor principal en las facultades de Derecho de las Universidades Nacional Mayor de San Marcos, San Martín de Porres, Universidad Privada San Juan Bautista, Universidad de Lima y Pontificia Universidad Católica del Perú. Además, miembro de la Comisión Internacional de Juristas de Ginebra y vicepresidente del Comité Americano de Derecho Agrario, consultor de la FAO, de la OIT y del IICA. 
9.- Chullu chullu. Nombre onomatopéyico de sonadas rústicas hechas de chapitas de gaseosas, instrumento musical de niños pobres 
10.- Benigno Ballón Farfán, fue compositor y músico arequipeño. Nació en Arequipa, el 13 de febrero de 1892, en la plaza llamada Campo Redondo del tradicional Barrio de San Lázaro, y falleció en su residencia de la Av. Siglo XX 233, en Arequipa, el 12 de julio de 1957. Fue un gran compositor y músico que tuvo Arequipa, creador de temas representativos como el vals Melgar, Silvia, Arrullo, La Benita y los carnavales de la Ciudad Blanca, compuso himnos, marineras y pampeñas.
11.- Juanita panqara. Traducción: Juanita, flor hermosa. 

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